Antonio Ladra: Lugar a dudas

Antonio Ladra / Donde se cuecen los más variados platos.

Buscar

jul

09

Sudáfrica y después

Artículos

Una animación, que lleva como título “Uruguay igual es campeón 2010”, y que se puede ver en Youtube, muestra a un grupo personas, uruguayos, subidos a un camión, presumiblemente en Sudáfrica, que va festejando y que se detiene frente a un vendedor de vuvuzelas quien asombrado les pregunta: “¿por qué festejan, si perdieron el partido?”.

Desde el camión la respuesta es la siguiente: “es que ganamos uno mucho más importante, el que veníamos perdiendo desde hace muchos años contra nosotros mismos”.

Más allá de los valores artísticos de la animación, lo que encierra la misma es el sentimiento que ha embargado a los uruguayos tras el desempeño de la selección uruguaya en el mundial de Sudáfrica, a dónde, al decir del director técnico, Oscar Washington Tabárez, “estamos en un fiesta a la que no estábamos invitados”.

Pero separemos por un lado los resultados deportivos de las consecuencias de ese resultado deportivo.

Por un lado, sobre el desempeño de la celeste, nadie o muy pocos pensábamos que podía llegar a estar entre los mejores cuatro del mundo (hoy, esta tarde, se podrá saber incluso si Uruguay puede ser tercero). Por lo tanto, en ese plano lo hecho por la selección ha sido admirable, sobre todo si se tiene en cuenta lo que es el fútbol uruguayo, lleno de problemas, con divisiones y con escasos recursos.

¿Por qué Uruguay llegó a dónde llegó? Las respuestas pueden ser varias, pero entre otras se debe a un proceso, llevado adelante por Tabárez donde administró los escasos recursos que tenía para sacarle el máximo jugo posible. Pero también a un grupo de jugadores, donde descolla Diego Forlán, quizás el único de los seleccionados que juega y brilla en una liga competitiva, como lo es la española. El resto de los seleccionados, salvo Egidio Arévalo Ríos, que jugó en el campeonato local, en Peñarol, provienen de ligas más profesionalizadas, con mayores recursos y más competitivas que la nuestra, pero de menor relevancia que la española, a excepción quizás la italiana, donde juega Edinson Cavani.

Este grupo de jugadores sintió la responsabilidad de vestir la casaquilla celeste y estuvo a la altura de las circunstancias con hechos y no con palabras. Es decir, aquí hubo realmente un grupo, un equipo que actuó como tal y no como nos tenían acostumbrados anteriores selecciones, que se llenaban la boca hablando del grupo, cuando en realidad se hablaba de otro “grupo”, que era al que realmente respondían.

Así, actuando como un equipo, teniendo en claro que iban a jugar un campeonato de futbol, que no iban a la guerra, es que Uruguay fue sorteando los escollos que se le antepusieron, uno a uno, a tal punto que fue el único seleccionado que por dos veces tuvo que jugar de visitante y salió airoso en ambas oportunidades. La primera, ante los locales, organizadores del evento, el seleccionado de Sudáfrica y luego, en el partido más emocionante de los vividos hasta ahora en muchos mundiales, ante el último representante de África en carrera, el seleccionado de Ghana.

Pero más allá de lo deportivo, el desempeño celeste ha traído un nuevo aire en el país. Una ola de optimismo, de que "es posible", ha insuflado los grises corazones de los uruguayos. Esto, por supuesto, no lo trae solo un resultado deportivo, es parte de un momento sociopolítico que se está viviendo el país donde no está ajeno esa especie de brujo de la tribu que es el presidente José Mujica.

Hay un nuevo aire en materia económica, con resultados consistentes en los números, aunque persiste, claro, la pobreza más extrema y dura.

Así, a pesar de los problemas de inseguridad que nos aquejan, hay un nuevo aire en la política nacional, con un inédito y quizás inesperado relacionamiento entre el gobierno y la oposición.

Hay un nuevo aire en la relación con Argentina, tras años de desencuentros por el bloqueo del puente Fray Bentos- Puerto Unzué.

Por estos días y gracias a la selección, Uruguay ha estado en boca de muchos en el mundo entero. El The New York Times escribió un editorial alabando la figura de Forlán, comentaristas argentinos, ajenos al deporte y generalmente opositores al matrimonio K, trazaron un paralelismo entre el comportamiento de su seleccionado y el de Uruguay, y encontraron la explicación a la performance de los celestes en la seriedad de un país (Uruguay), en contraste con el cambalache y ola corrupción de otro (Argentina).

Se recuerda la gesta de Maracaná, se habla de Uruguay como un milagro, de que un país de tan solo 3 millones de habitantes, envejecido, logre sacar un grupo de deportistas que asombra.

Todos estos comentarios no han hecho más que aflorar la autoestima nacional, tan venida a menos porque el fútbol, esta suerte de religión nacional en un país pretendidamente laico ha ido más allá de los héroes del bronce y ha sido, desde siempre, el constructor de parte de nuestra identidad.

Los triunfos logrados hace tantos años forjaron una especie de país invencible, que en los hechos se fue despedazando. Fíjense que lo último que Uruguay obtuvo en el plano deportivo y más que en ello, en el fútbol, fue un “deshonroso” cuarto puesto en México, que en su momento no fue acreditado, porque motivados por ese ridículo complejo de superioridad, se estimaba que los uruguayos sólo debían festejar triunfos.

Generaciones y generaciones de uruguayos se criaron bajo esa premisa, incluso a esa generación padres y abuelos de la actual le fue vedado disfrutar de aquel estar entre los cuatro mejores del mundo, y para mas inri, ese complejo se derramó a todos las actividades. Los uruguayos no festejamos sino son triunfos, pero ahora, ¿qué ha pasado? Quizás ha cambiado la sensibilidad, nos hemos dado cuenta de lo importante que ha sido el pasado, pero también que hay que vivir el presente y construir un futuro en un intento de refundación de la sociedad toda. No es poco, pero todos sabemos que falta mucho.

 

Coda

 

Mientras tanto, en medio de tanta miel de triunfos, hay hechos que nos bajan violentamente a tierra.

En medio de la parafernalia del mundial y de los inventos mediáticos para mantener la ilusión y la atención de la gente, un incendio, como consecuencia de un cortocircuito, se desató en la cárcel de Rocha, dejando como saldo 12 jóvenes muertos y ocho heridos. Este es uno de los establecimientos penitenciarios más hacinados del país, según el comisionado carcelario, Álvaro Garcé, cuenta con 70 plazas y aloja a 174 reclusos.

El episodio, ocurrido en la madrugada del jueves pasado no ha dado tantos ríos de tinta y/o bytes como el Pulpo Paúl, pero dejó al desnudo una vez más el drama que vive Uruguay en sus cárceles superpobladas de jóvenes en edad de aportar a la sociedad y que siguieron el camino del delito.

Es la punta del iceberg, de un grave problema. Lo sucedido en Rocha se trata del peor suceso ocurrido en las cárceles uruguayas en su historia.

Y más allá del hecho en sí desvela un costado poco amable de la sociedad uruguaya que se regodea por los muertos. Para muestra el comentario de un lector en la página web de El País: “2 homicidas menos, 6 rapiñeros menos, 2 vendedores de drogas menos. Hay que buscar más cortocircuitos de esos!!”.

Está claro que vivimos en una sociedad que se siente acosada por la inseguridad, por los robos y esto le genera anticuerpos, pero no debería ser éste el comportamiento social de una comunidad que ha hecho gala en el pasado de la solidaridad y el humanismo y que hoy se llena la boca con la solidaridad de la selección, de su goleador, Luis Suárez, que prefirió ser expulsado en aras del equipo.

La cárcel de Rocha, las cárceles uruguayas son parte también del Uruguay, como lo es la selección y aquí también se juega el destino del país, mucho más que detrás de la Jabulani.

3 Comentarios
Comentar
  • maria riva \ 13.07.2010

    Muy pertinente su apreciación, ya que los humanos- y especialmente en estas èpocas vertiginosas, consumistas y arribistas- tendemos a disociar los temas: que la alegría y unión que nos devolvió la selección, y el dolor que nos provoca la muerte y miseria de cualquier compatriota, sirvan ambas para reconstruir nuestra sociedad todavía fracturada, en la que es todavía demasiada la brecha entre pobres y privilegiados, entre violentos de primera y violentos de segunda. Como bien dice Ud., tragedias como éstas y otras (incendios, crímenes, accidentes, múltiples violencias que nos violentan) son la punta del iceberg, son la violencia superficial y reaccional de una sociedad todavía dividida, pero que -felizmente- está encontrando caminos para abordar también la violencia estructural de la que todos somos parte.

  • bertchi \ 15.07.2010

    celebro antonio que en un mismo artículo vincules estas dos \"noticias\"- hablando en términos
    periodísticos- porque de estar sobreinfomados con el mundial, pasamos a ser avisados a través de un video \"en llamas\" del horror que estaban viviendo esos 20 jóvenes uruguayos encarcelados, enjaulados, diría mejpr.
    la noticia nos horrorizó, pero fue rápidamente neutralizada por la otra gran noticia, el desempeño de otros 23 jóvenes uruguayos en el mundial. desempeño que todos, aun aquellos que nada sabemos de fútbol, nos emocionamos al unísono, con cada partido ganado pero sobretodo con el recibimiento del pueblo.
    la \"falta\" de suarez, fue ovacionada por nosotros, las faltas de estos presos nunca tuvieron oportunidad de recibir la rehabilitación para lo que están hechas las cárceles, no sólo por el hacinamiento flagrante, sino porque obviamente ya no hay oportunidad para ellos.
    también celebro que mientras afuera del palacio de las leyes, se recibía con la mayor algarabía a los jugadores a algunos de quienes de vuelta a su ítaca, los esperaba una novia para casarse, adentro, se empezaba a debatir la ley para atender de otra forma al sistema carcelario.
    pero sabés una cosa antonio, creo que de algún modo está cambiando la percepción de los uruguayos, es cierto que para algunos \" son unos chorros menos\", pero ya la disposición de los jugadores que de vuelta a la patria lanzan una fundación, para que los gurises puedan hacer deporte, aunque también de esto se puedan hacer otras lecturas...ya nos saca de ese no-lugar en el que hemos estado impedidos de algunos movimientos, desde que comenzó la dicatadura hasta ahora. reconozcamos que mucha gente se ha movido y trabajado, pero este movimiento masivo es lo que precisaba esta sociedad.
    aun no sabemos como devendrán las cosas, sólo después que sucedan se podrán analizar.
    el parlamento se mostró por lo menos con disposición, ya veremos la interpelación.
    voy dejando por acá porque si no el comentario va a ser más largo que tu artículo , je
    te mando mi saludo.
    bertchi





  • Jorge Abeijon \ 15.07.2010

    En el tema Futbolistico del comentario, encuentro lo que fue my sueno..
    Estando lejos por muchos anos, aunque gracias a Latinoamerica TV no tan lejos como antes yo observaba a Uruguay no recibir el respeto como Nacion Futbolistica en el Mundo.
    La historia era lejana y ya olvidada por el Mundo, siempre como Uruguayo estaba esperando algo que naciera en mi Pais que fuera original, diferente y que pusiera a Uruguay en el mapa.
    Antes del Mundial yo escribia e insistia que si los Uruguayos son goleadores en Argentina, Espana y Holanda y siendo estos paises potencias mundiales de Futbol porque no podiamos creer en nosotros un poco mas.
    Decia que jugadores buenos sobran, garra y orgullo tambien pero que necesitabamos esa claridad mental que te da la seguridad de que sabes que sos bueno.
    Todo esto aparecio en Sudafrica y lo mejor fue que dieron todo con lealtad y respeto.
    El mundo vio nuestro coraje, nuestra madurez y nos hicimos querer.
    Siempre es un orgullo ser Uruguayo pero aveces es un poco mas, como hoy.

Dejar comentario
ENVIAR
Sobre el autor
Nací en Montevideo el 26 de junio de 1956 y desde 1976 me dedico al periodismo. Trabajé en La República, El Observador, la revista Posdata, Latitud 3035, El Espectador, AM Libre, entre otras publicaciones y medios de comunicación.
Mi última incursión en medios escritos fue en el periódico planB, donde ejercí la secretaría de redacción. En La Tele co-conduzco el periodístico Código País. Soy, además, coordinador de Telemundo de fin de semana. También ejerzo la docencia en Bios. Allí imparto un taller de periodismo.
Categorías Archivo Archivo

Si usted está interesado en la información brindada en este blog. Registrese aquí y recibirá un mail de comunicación cada vez que el autor publique un nuevo post.