Antonio Ladra: Lugar a dudas

Antonio Ladra / Donde se cuecen los más variados platos.

Buscar

jul

24

Veinticinco años de democracia

Artículos

En estos días se conmemoraron los 25 años de la restauración democrática en el país. Se hizo un acto en el Palacio Legislativo, organizado por el Partido Colorado, a donde concurrieron todos los presidentes desde 1985 hasta el presente.

Allí estuvieron, Julio María Sanguinetti, que asumió el 1 de marzo de 1985, poniendo fin a 12 años de dictadura militar, y que repitió el mandato luego de que Luis Alberto Lacalle lo sucediera en 1990, Jorge Batlle, Tabaré Vázquez y el actual mandatario, José Mujica.

La foto de estos presidentes, publicada en todos los diarios y las imágenes del acto, emitidas por la televisión, mostró, más allá de las discrepancias, producto de diferentes visiones ideológicas, una clase política que tiene una mirada que va más allá de lo meramente coyuntural y del enfrentamiento de barricada que caracteriza la política vernácula y que la diferencia, por ejemplo, de sus vecinos de Argentina.

“A la democracia se le da valor cuando se la pierde”, reflexionó, no sin una dosis de autocrítica el presidente Mujica, quien en los años sesenta supo levantarse en armas contra el Estado democrático.

Hoy, con la democracia recuperada, y la lección aprendida, los uruguayos podemos, desde el punto de vista estrictamente político, afirmar que este país ha logrado estabilidad institucional.

Baste como muestra de ello que cuando Sanguinetti asumió en su primer mandato, el actual presidente, seguía siendo un preso político. Mujica al igual que varios de sus compañeros de armas recuperó la libertad tras la aprobación de la Ley de Amnistía para presos políticos.

Sin embargo, más allá del recuerdo de la recuperación democrática, siguen habiendo cosas en la cuenta del debe, sobre todo con quienes nacieron en el año 1985. Porque a pesar de que quienes comparten su partida de nacimiento con la democracia recuperada no saben de marchas militares o no conocen desaparecidos políticos o persecuciones por sus ideas, no encuentran, en gran mayoría, oportunidades para darle a la democracia el valor del que hablaba Mujica.

Han cumplido 25 años invictos en el plano institucional, pero están perdiendo por goleada en otros, por ejemplo, y quizás uno de los más importantes, el educativo; producto del descaecimiento de la escuela pública, antes un lugar de igualdad y puerta de entrada al mundo del trabajo.

En cambio, para los jóvenes actuales, nacidos a partir de la recuperación democrática, el panorama educativo, laboral y de su propia vida es, en el mejor de los casos, complicado y sin un horizonte de luz aparente. Hoy la segregación educativa es casi natural. Las familias que envían a sus hijos a la educación pública encuentran hoy que hay diferentes niveles de formación. No tiene la misma formación y por ende las mismas oportunidades un chico que va a una escuela o liceo ubicado en un contexto social crítico, que uno que vaya a otro que está en uno más favorable. Dicho en otras palabras: no recibe la misma educación un niño que concurre a la escuela en el barrio Borro, que el que va a la escuela Grecia de Punta Carretas, a pesar de que ambas sean públicas y estén ubicadas en la capital.

Los hogares pobres envían a sus hijos a escuelas pobres, y como tal continúan sus trayectorias educativas y laborales, si es que no abandonan el estudio por el camino, uno de los más grandes problemas que afecta hoy a la educación uruguaya.

En cambio, los hijos de sectores profesionales o de aquellos económicamente más aventajados, logran escalar en el proceso de formación y en las relaciones sociales.

Todo a pesar del esfuerzo realizó y que realiza la sociedad en pos de otorgarle a la educación los recursos necesarios y otros aspectos (Ej.: plan Ceibal) para salir a flote. Pero lo cierto es que estos 25 años de democracia no han logrado revertir esta situación de descaecimiento, por el contrario, en este tiempo se ha agudizado. Esto conlleva a un deterioro de ciudadanía desde el momento que quienes provienen de estos sectores bajos o aun, medios bajos, no han podido transitar con éxito la educación media, requisito mínimo para acceder a alguna oportunidad laboral. De esta manera, los jóvenes caen en un circuito de desaliento, malas oportunidades laborales, menores derechos, bajas expectativas y nulo porvenir, que lleva, en la mayoría de los casos, al camino del delito.

En la anterior columna (http://www.teledoce.com/antonioladra/25_Atajos/) nos referíamos al porcentaje de población reclusa que tiene Uruguay: 274 detenidos por cada cien mil habitantes, mientras que en España, el país de la Unión Europea con mayor cantidad de presos, tiene 146 cada cien mil habitantes.

En Uruguay, el desempleo juvenil, esto es de personas de entre 18 y 24 años llega al 20%. Quizás esta cifra pueda explicar en algo, no en su totalidad, los altos índices de delincuencia que padece nuestro país.

4 Comentarios
Comentar
  • leonel elola \ 24.07.2010

    Me agrada el enfoque, pues esta bien celebrar el aniversario democratico, pero a la vez focaliza sobre problemas que son importantes, para el desarrollo y mejoramiento de la sociedad democratica.

    Lo de la educacion es un punto crucial, porque es efectivamente asi y cuestiona seriamente la igualdad de oportunidades, y no se vislumbra un viraje cercano.

    Respecto a la poblacion carcelaria, en relacion a la poblacion total, los vinculos con la desocupacion y la pobreza juvenil (y en general) son bastante evidentes.

    Un pais como Uruguay, con una poblacion relativamente reducida y condiciones ambientales e historico - culturales como las que tenemos, deberia generar la capacidad de revertir esas situaciones, que a la larga comprometen los valores fundamentales de la democracia.

  • bertchi \ 24.07.2010

    Hola Antonio,
    En este artículo no se dice nada nuevo, sin embargo tiene el mérito de que alguien lo diga, que esté en la letra del periodismo, que de alguna forma se inscriban estas apreciaciones
    en algún ambito en el que tenga acceso el público. Parecería que estos comentarios quedan siempre en el ámbito privado, como charla de familia o de reuniones de compañeros o amigos.
    Estoy en todo de acuerdo con tus comentarios de este artículo, sin embargo. entiendo que si bien es cierto que esta \"desigualdad\" es producto de políticas económicas que crean un desnivel social insalvable, que no es de ahora y las clases sociales se mantienen merced a los parámetros económicos y financieros; esa desigualdad, como decimos no es sólo fruto de posturas económicas de cada país.
    Entiendo que ese sería uno de los factores causantes de ese desequilibrio social que nos separa a los integrantes de las diferentes franjas de la sociedad, pero hay otras causas que se añaden y se combinan en este tejido social, para que resulte tan desigualitario y doloroso para muchos.
    Uno de los factores citados en el propio artículo es la educación, pero no sólo la que se imparte en el Borro o en Punta Carretas, desde la escuela pùblica, sino la que se recibe desde la cuna, desde la familia, que se alimenta de su propia historia familiar, pero también con los modelos que ponen en boga los medios, desde las telenovelas, hasta la publicidad de productos, que cada vez es más invasora y tristemente estúpida.
    Es desde lo familiar, desde lo más íntimo del sujeto, que se debe actuar.
    actualmente hay una campaña publicitaria para padres que exalta el \"estar cerca\" de los hijos para que estos no caigan en el cosnsumo de drogas, no sé que efectos tendrá esta operación familia, pero por lo menos es un paso.
    Este es un pueblo muy sensible a los dictados de los medios. cualquier campaña solidaria tiene éxito en cuanto se dirige desde los medios masivos, y la prueba más clara y cercana es la del festejo de la performance de Uruguay en Sud Africa, si los medios no arengan a la gente, no sé si se hubieran \"prendido\" tanto,
    Está probada la fuerza del poder de la prensa, es sabido por todos. No será la hora de que ésta se dedique a informar, con un plus, ofrecer la noticia con la posiblilidad de que el espectador o lector ponga en acto su discernimiento y reciba la noticia desde un enfoque crítico. Sabemos que no hay objetividad posible, de modo que ese argumento no es válido, toda posicón es tendenciosa. Aprovehando esta circunstancia sería bueno, como ya se ha probado, que los medios colaboren en la educación de la población, obviamente no con moralinas, sino con elementos veraces, pasados por un filtro desinteresado en el sentido mercantilista, pero interesado desde los frutos posibles de una sociedad que necesita quien bien la informe.
    Me gustaría seguir hablando de todo esto, tal vez en otro momento pueda hacer más comentarios, pero no quiero dejar de decirte que si bien entiendo que el factor emocional, a nivel individual, es el el factor princeps, la economía de una época, como surge de tu artículo, determina el camino que cada uno elegirá según sea la franja que le tocó nacer, son todos factores que intrincados hacen el \"destino\" de cada uno.
    te envío mi saludo
    Bertchi

  • bertchi \ 25.07.2010

    Antonio,
    Acá estoy de nuevo, es que el tema que te ocupó en este artículo me atrae con fuerza, jamás he escrito un comentario de nada en internet, pero me entusiasmé con tu columna, porque toca temas que me interesan.
    Pienso en la denuncia que hace este último y puedo concluir que con la denuncia no basta, aunque celebro que haya quien la haga. Los novelistas famosos de fines del XIX o principios del XX , pienso en Victor Hugo, Katherine Mandsfield, y hasta en cierto modo Virginia Wolf,que tan bien describe en \"Un cuarto propio\" la doble condena de ser mujer y pobre y tantos otros como Zola (Germinal) ensayistas y poetas, se me presenta Bukowski, y pintores, se me aparece Berni, (Los desocupados) de quien hay una retrospectiva hoy en Buenos Aires, han trancripto en sus obras la fuerza de la miseria impuesta a individuos de clases sociales desposeídas.
    Hoy mismo, podemos observar, como vos citás, que alguien proveniente de estos extractos sociales, en una sociedad fragmentada como la nuestra, no puede \"levantar cabeza\", o le es cuantitativamente mucho más difícil. A los escasos estudiantes que han logrado \"recibirse\" de alguna profesión liberal, les cuesta muchísimo insertarse en lo laboral, por no estar convenientemente vinculados socialmente.
    Qué hacer? Las políticas de formación e información, no alcanzan, aunque sean masivas (plan ceibal) pero son un gran aporte.
    Habría que completarla con otras medidas, si bien hay muy buenas soluciones educacionales no formales, que se llevan a cabo en proyectos vigentes hoy, no alcanza, es allí donde entra la prensa con su gran poder, se me ocurre, como te decía en el comentario anterior.
    La difusión de medidas higiénicas (dengue, gripe A) fue muy eficaz en este país, la gente obedece a los medios. Uruguay fue territorio libre de dengue, entiendo, gracias a la publicidad de la medidas higiénicas para prevenirlo.
    Antes me referí a la campaña contra las drogas que se está llevando a cabo con inteligencia, me parece, aunque los resultados se verán a largo plazo. De hecho no se trata de asustar, como en los paquetes de cigarrillos, que ya no impactan más y el índice de fumadores no baja.
    Tampoco se trata de prohibir, si bien la invitación \"tome coca cola\" fue muy eficiente, la orden ·\"no tome drogas\" es improcedente, ya que pulsa justamente en el punto de rebeldía de cada sujeto consumidor, \"no querés que me drogue y que me das a cambio?\"

    La costumbre de \"lavarse las manos\" fue impuesta desde los medios y nos libramos temporalmente de flagelos pandémicos como queda dicho, pero ahora no debemos \"lavarnos las manos\" usandolo ahora como metáfora, frente a estos dolorosos
    de-velamientos, conocidos viejos, que hay que refrescar permanentemente para que no se diluyan en lo cotidiano y no impacten en la medida necesaria para hacer algo.
    no quiero dejar este comentario sin citar el plan de salud mental, que se está instrumentando a todo nivel en la sociedad. el hecho de que cada paciente tenga una escucha adecuada, va a aliviar un tanto estos sufrimientos y tal vez ayude a alguien a promoverse, desde lo personal, en el seno de una sociedad, más que injusta, sorda y ciega, porque no puede, no está preparada para sostener el interés sobre algo sobre lo que no quiere pensar y prefiere seguir \"bailando por un sueño\"
    gracias por esta ventana desde donde expresar nuestro aporte.
    Bertchi II

  • antonio ladra \ 29.07.2010

    muchas gracias por los comentarios, creo que en el debate de ideas siempre es fecundo y todos podemos aprender de todos.

Dejar comentario
ENVIAR
Sobre el autor
Nací en Montevideo el 26 de junio de 1956 y desde 1976 me dedico al periodismo. Trabajé en La República, El Observador, la revista Posdata, El Espectador, AM Libre, entre otras publicaciones y medios de comunicación. Fui corresponsal para el Mercosur de la revista española Contrapunto de América Latina.
Mi última incursión en medios escritos fue en el periódico planB, donde ejercí la secretaría de redacción. En La Tele co-conduzco el periodístico Código País. Soy, además, coordinador de Telemundo de fin de semana. También ejerzo la docencia en Bios. Allí imparto un taller de periodismo.
Categorías Archivo Archivo

Si usted está interesado en la información brindada en este blog. Registrese aquí y recibirá un mail de comunicación cada vez que el autor publique un nuevo post.