Beijing 2008
Pierre Frédy / Volvé a vivirlo
Pierre Frédy / Volvé a vivirlo
“Enciende la pasión y comparte el sueño” es el lema de la nueva Antorcha Olímpica construida para los Juegos Olímpicos de Verano en Beijing (China), la cual recorrerá aproximadamente 131.000 kilómetros en 130 días en el denominado “Viaje de la Armonía“, tocando los 5 continentes en un total de 136 ciudades.
En América sólo pasará por dos ciudades, siendo Buenos Aires la única representante de Sudamérica, cuando el 11 de Abril de 2008, la Antorcha pase por el Obelisco, previa visita a la ciudad de San Francisco en Estados Unidos, para luego volar hacia Dar es Salaam en África y continuar con su recorrido.
La antorcha mide 72 cm de longitud y pesa 985g, y está construida a base de aluminio. Dos colores conforman el diseño de la misma, rojo y blanco. La mitad inferior es roja y lleva la insignia Beijing 2008, la mitad superior es blanca con formas estilográficas tradicionales chinas en rojo y lleva en su parte media el emblema oficial, el Dancing Beijing, la insignia Beijing 2008 y los anillos olímpicos.
Se trata de una antorcha completamente reciclable y de diseño ecológico. El combustible de la llama es propano que, junto con la tecnología de producción de la antorcha, le proporcionará una llama nítida y resistente contra fuertes vientos, lluvia y nieve, además de no producir gases contaminantes.
La inspiración original proviene de linternas tradicionales usadas dentro de antiguos palacios chinos. El brillo plateado de la linterna aparejado al vidrio claro como el cristal hacen resaltar la llama y comunican lo sagrado y la pureza de la llama olímpica. El diseño del pedestal de la antorcha se basa en los estilos arquitectónicos de las dinastías Han y Tang, y su base muestra \"nubes de la fortuna\" que se alejan, como si salieran suavemente hacia la antorcha.
El pebetero olímpico de Beijing está basado en el concepto de un \"cielo redondo y una tierra cuadrada\" y usa un pebetero típico de la Era de Bronce china, así como las \"nubes de la fortuna\" como elementos creativos.
Las 56 \"nubes de la fortuna\" talladas en la placa curva del pebetero olímpico simbolizan los buenos deseos para el mundo de los 56 grupos étnicos de China, mientras que la base del pebetero tiene cuatro patas octogonales, que significan que los Juegos Olímpicos de Beijing dan la bienvenida a los amigos de todos los rincones del mundo.
El pebetero olímpico tiene 130 centímetros de alto, lo que simboliza la duración de 130 días del relevo de antorcha. La placa del pebetero tiene 29 centímetros de profundidad y simboliza a la Olimpiada número 29. El poste del pebetero tiene 112 metros de alto, lo que simboliza a los 112 años que han pasado entre el sostenimiento de los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896 y los Juegos Olímpicos de 2008.
La apariencia del convoy para el relevo de antorcha tiene como colores básicos al rojo y amarillo, lo que refleja los colores de la llama sagrada y de la antorcha, creando un efecto visual excitante y dinámico y convirtiendo al convoy en un verdadero portador móvil del espíritu olímpico y de los conceptos de la Olimpiada de Beijing.
En la antigüedad, el fuego era considerado sagrado por muchos pueblos, incluyendo los griegos que tenían una leyenda según la cual el fuego habría sido entregado a los mortales por Prometeo que lo había robado de Zeus. Debido a la importancia del fuego, en muchos templos se mantenían las llamas encendidas permanentemente. Este era el caso, por ejemplo, del templo de Hestia en la ciudad de Olimpia. Según se sabe, la tradición de mantener un fuego encendido durante los Juegos Olímpicos se remonta a la Antigüedad, cuando se efectuaban sacrificios a Zeus. En esas ceremonias, los sacerdotes encendían una antorcha y el atleta que venciera una carrera hasta el lugar donde se encontraban los sacerdotes tendría el privilegio de transportar la antorcha para encender el altar del sacrificio. El fuego era entonces mantenido encendido durante los Juegos como homenaje a Zeus.
En los Juegos Olímpicos de Verano de 1928, en Amsterdam, el arquitecto neerlandés Jan Wils incluyó en el dibujo del estadio olímpico una torre y tuvo la idea de encender en ella una llama durante los juegos. En la ceremonia de apertura, el 28 de julio de 1928, un empleado de la empresa eléctrica de Amsterdam encendió por primera vez la llama de los Juegos Olímpicos de la era moderna en la torre entonces llamada Marathontower (y que se quedó conocida localmente como \"cenicero de la KLM\"). Cuatro años más tarde, en los Juegos Olímpicos de Verano de 1932, volvió a encenderse una llama durante los Juegos en el estadio de Los Ángeles. Durante la ceremonia de clausura se presentó una cita de Pierre de Coubertin que decía: \"Que la Antorcha Olímpica siga su curso a través de los tiempos para el bien de la humanidad cada vez más ardiente, animosa y pura\"