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¿Cómo nos ha afectado la Ley de Inclusión Financiera?

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Laura Raffo presenta su análisis de esta ley que volvió a la mesa de discusión.

La Ley de Inclusión Financiera está siendo cuestionada desde algunos comercios y desde filas de la oposición. Pero, ¿qué está pasando con el ciudadano, con el consumidor uruguayo? ¿Está usando más las tarjetas de débito?

A partir de esta ley, el uruguayo- que era tan adicto a usar efectivo- empezó a acostumbrarse a los beneficios de utilizar medios de pago electrónicos.

Antes de la ley, ya existía un alto porcentaje de trabajadores que cobraba su sueldo a través de un banco y que tenía una tarjeta de débito. Sin embargo, esta tarjeta la usaban para retirar efectivo y luego usar ese efectivo en los comercios.

Con la ley se informó a la población, se fomentó que más comercios aceptaran tarjetas bajando los aranceles y además se dio el beneficio de descontar unos puntos de IVA.

Así fue como cambió la situación:

La cantidad de tarjetas de débito en estos tres años subió un 30 % y las compras realizadas con estas tarjetas subieron exponencialmente: aumentaron once veces.

La gente cambió el hábito de sacar plata del cajero por el hábito de pagar con la tarjeta. Antes solo la quinta parte de los que tenían tarjeta la usaba para pagar en comercios, ahora más de la mitad la usa así.

¿Qué pasa con el uso de las tarjetas de crédito, que era algo que lo que ya se habían acostumbrado los uruguayos?

Sigue creciendo. De hecho, hay más cantidad de tarjetas de crédito que de débito. Hay 3 millones de tarjetas en 2017, pero el crecimiento de estas tarjetas es mucho menor comparado con el de las de débito. Creció 16 % en tres años.

La cantidad de operaciones, que en la tarjeta de débito se multiplicó por 11, en el caso de la tarjeta de crédito no llegó ni a multiplicarse por dos (menos de 50 % de crecimiento).

Lo que sí ha crecido mucho a partir de la ley es todo lo que tiene que ver con transferencias bancarias, no solo por parte de las personas que ahora pueden hacerlo gratuitamente por la página web de los bancos, sino también por parte de las empresas. De hecho, por primera vez este semestre hubo más transferencias que uso de cheques.

También están creciendo los pagos por Internet y los pagos móviles.

Todo esto implica que haya una mayor infraestructura. Tienen que existir más cajeros para las personas que cobran su sueldo, más POS en los comercios. ¿Cómo evoluciona esto?

La infraestructura se ha ido adaptando a esta nueva realidad, aunque varía bastante de acuerdo a cada departamento del país.

Hay 2.200 cajeros automáticos, un 67 % más que en 2014. Más de la mitad (unos 1.300) están en Montevideo y Canelones. En el norte hay menos densidad, en el departamento de Río Negro por ejemplo hay 32 cajeros.

Otro tema importante son los POS, los dispositivos que usan los comercios para pasar las tarjetas. Crecieron 73 %. Se estima que esta cantidad de POS equivale a unos 25.000 comercios, ya que hay muchos que tienen más de uno. Casi 5.000 comercios chicos se afiliaron al sistema en el último año.

En conclusión, están cambiando los hábitos tanto del consumidor como el comercio.