En Cámara Testigo fuimos a conocer a Marcelo, un hombre que perdió una pierna y la movilidad de la otra tras conducir bajo los efectos del alcohol en una moto.
Marcelo estaba trabajando con un amigo. Luego de terminar el revestimiento del baño, decidieron ir a pescar a Pache, a unos 15 Km de Santa Lucía. Junto a un grupo decidieron pasar la noche, donde tomaron alcohol y comieron hasta las 4:00 de la mañana. Él se despertó a las 7:00, aún bajo el efecto del alcohol, y emprendió la vuelta a Santa Lucía. Llegó a su casa e hizo los mandados, pero cuando decidió volver a Pache rompió la cubierta de la moto en una curva a 110 kilómetros por hora.
Él está seguro que si no hubiera tenido alcohol en sangre habría podido reaccionar. Estuvo internado en CTI por 46 días y le debieron realizar una operación grande en la columna que incluyó la colocación de fierros. La rehabilitación dentro del hospital fue de tres meses y luego estuvo casi dos años en su casa para recuperarse.
"Se te reforma la vida en un minuto" explicó Marcelo, que contó que al principio necesitaba ayuda para bañarse, vestirse y ni siquiera podía estar sentado en una silla. "Hoy son tan grandes las ganas que tengo de trabajar, que me animo a cualquier cosa" sentenció.
Pablo Raimonda, director Instituto de Ensayo de Materiales, explicó que si una persona de 60 kilos viaja a 45 km/h y sufre un impacto, es similar a caer de cabeza de un tercer piso. Si esa misma persona viaja a 75 km/h el impacto sería similar a una caída de un 11º piso.

