El presidente ruso dejará una base aérea en el país árabe para controlar que se mantenga el alto al fuego.
El presidente ruso Vladimir Putin sorprendió al mundo al anunciar que retirará sus fuerzas de Siria, un país arrasado por la guerra y en el que las fuerzas del gigante euroasiático habían tenido un peso preponderante desde la segunda mitad del año pasado, en particular en el combate a los terroristas de Estado Islámico. Putin telefoneó este lunes a su par sirio Bashar al Assad para informarle que su país mantendrá una base aérea para poder verificar el cumplimiento del alto al fuego.
"Creo que la tarea que nuestras fuerzas armadas y el Ministerio de Defensa tenían por delante se ha cumplido totalmente. Por eso ordeno al ministro de Defensa que desde mañana comience el repliego de la mayoría de nuestras fuerzas de Siria", dijo el mandatario.
Desde que Moscú inició su apoyo militar al régimen de al Assad en setiembre pasado para combatir el terrorismo, el Kremlin desplegó en el país árabe más de 50 aviones de combate y un contingente de soldados que permitió al presidente sirio avanzar en el combate contra las fuerzas opositoras a su gobierno.
