La realidad del fútbol uruguayo en un poema de Galeano

Cámara Testigo presenta las diferentes facetas del deporte más popular del mundo, una historia de talento, sacrificio e ilusión.

Fragmento del poema “El fútbol” de Eduardo Galeano:

La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber, a medida que el deporte se ha hecho industria ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí.

En este mundo de fin de siglo el fútbol profesional condena lo que es inútil y es inútil lo que no es rentable. A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato.

Por suerte todavía aparece en las canchas -aunque sea muy de vez en cuando- algún descarado cara sucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival y al  juez y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad.

Jorge Contreras, actual entrenador de Racing, pertenece al mundo del fútbol desde pequeño. Iba a la escuela y a jugar al fútbol, en un momento dejó el estudio y se dedicó enteramente al deporte.

Sebastián Fernández, actual jugador de Nacional, ingresó “tarde” al mundo del fútbol. Quería estudiar y ser profesor de educación física, nunca pensó que fuera posible convertirse en jugador profesional.

Anderson Silva, jugador de Rentistas, proviene de una familia de deportistas, comenzó a jugar al fútbol a los siete años en el fútbol 5. “Pasaba todo el día jugando a la pelota”, asegura Silva. A los 13 años comenzó a jugar al fútbol 11 en Brasil.

Agustín Lucas, jugador de Liverpool, no sabe si alguna vez tomó la decisión de jugar, “simplemente se dio”, recuerda y cita una frase muy común dentro del mundo de este deporte: “hasta que el fútbol me deje”.

Daniel López, captador de jugadores de baby fútbol, explica que lo primero que le miran a un niño es la técnica. “Hay varios que son bastante inteligentes y te leen hasta una jugada, pasa pero muy pocas veces”, asegura.