Mirá el análisis de Laura Raffo para comprender el posible impacto de las medidas de gobierno en la inflación.
El Instituto Nacional de Estadísticas define en base a una encuesta a nivel nacional cuál es la canasta de consumo promedio de los hogares. En esta canasta se incluyen cosas tan básicas como los alimentos, la vestimenta, la electricidad o el teléfono; hasta otros consumos como el tabaco, el entretenimiento o salir a comer a un restaurante.
De acuerdo a los resultados de esta encuesta, que se renovó en el año 2010, se define como pesa cada uno de esto rubros en el total de la canasta. Luego se relevan los precios de cada rubro, se construye un número índice y cada mes se compara con el anterior.
Alimentos y bebidas es el rubro de mayor peso con 35%, luego siguen los costos de vivienda donde se incluyen alquileres, electricidad, agua, muebles, electrodomésticos, etc. En 3er lugar está el transporte y las comunicaciones (vehículos, combustibles y servicios telefónicos). Luego todo lo que tiene que ver con recreación, cultura, restaurantes y hoteles. Finalmente salud y educación, vestimenta y otros.
Esta diversidad de rubros que inciden en la inflación, hace que atacarla implique el combate en varios frentes porque la efectividad de una medida va a estar ligada al peso que el rubro tenga en la canasta de IPC.
El gobierno hizo “sacrificios tributarios” que incluyen reducción de IVA en frutas y verduras; renuncias en el cobro de impuestos en tarifas públicas (UTE y Antel) y subsidio a la cuota mutual.
Todas estas medidas impactarán en el 17% de la canasta de IPC por lo cual será necesario asumir nuevas iniciativas como acuerdos de precios, etc.
