El Reino Unido y otros 36 países han pedido a la ONU que investigue lo sucedido en los suburbios de Damasco tras la denuncia de la oposición de un ataque con armas químicas.
La oposición siria acusa al régimen de Bachar El Asad de perpetrar el peor ataque con armas químicas de los últimos 25 años, que, según el recuento de sus activistas, causó la muerte este miércoles a al menos 1.420 personas en el este de Damasco, en el suburbio de Ghuta.
El gobierno reconoció que el área fue atacada por ser un baluarte rebelde pero aseguró que lo hizo con medios convencionales y negó de plano el uso de armamento ilegal.
La ya cotidiana guerra de cifras y acusaciones vino acompañada en esta ocasión de decenas de vídeos grabados de manera precaria que muestran a adultos y niños muertos o agonizando, sin rastro de sangre o heridas, con problemas para respirar, convulsiones, espuma en la boca y pupilas dilatadas. “Los médicos dicen que son síntomas de gas sarín”, contó Bayan Baker, una enfermera de urgencias del cercano hospital de Duma citada por Reuters.
Estas grabaciones, que no pudieron ser verificadas de forma independiente, son de tal dureza que llevaron a cinco países del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas —Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Luxemburgo y Corea del Sur— a pedir una reunión urgente para analizar la situación que finalmente fue convocada para el mismo miércoles.
Fuente y foto: El País.
