El expresidente destacó que el golpe de Estado de 1973 se produjo porque en el país hubo dos minorías (ejército y tupamaros) que se creyeron que sabían más que la gente votando.
La conferencia se realizó dentro del tercer encuentro del ciclo titulado “A 40 años del golpe de Estado”, organizado por la cátedra de historia, política y sociedad de la facultad de comunicación y diseño de la Universidad ORT, cuyo objetivo era “presentar las reflexiones sobre este importante episodio de la vida nacional de quienes han ocupado la más alta magistratura del país en distintos tiempos, electos por los diferentes partidos políticos”.
En esta ocasión, la ORT invitó a todos los expresidentes post-dictadura a expresar su visión acerca de los hechos que provocaron el golpe de Estado. Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Jorge Batlle accedieron, mientras que Tabaré Vázquez se negó.
En este ámbito, el expresidente Luis Alberto Lacalle (Montevideo, 13 de julio de 1941), que gobernó entre 1990 y 1995 comenzó su discurso manifestando que “ninguno de nosotros tres [refiriéndose a Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle] en este tema es ni puede ser imparcial ni objetivo porque fuimos, en distintos grados de importancia, actores, testigos y víctimas de estos años terribles que van desde 1963 hasta 1984” por lo que “no esperen de mí una posición ecléctica sino la de siempre, subjetivo y parcial, que es una manera linda de vivir”.
Para el exmandatario “esto ha ido y venido mucho, porque es una historia vivida, es decir la están escribiendo, comentando, quienes estuvieron en el medio y por lo tanto ese subjetivismo hace que al sentirla, recordarla, sea un apasionado de contar su versión y su punto de vista” pero la causalidad más notoria es que “el país fue prisionero de dos modalidades minoritarias y antinacionales de querer ejercer el poder”.
Según Lacalle, estas dos minorías, que son el movimiento guerrillero (Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros) y el ejército, “quisieron o pretendieron sustituir a la voluntad popular” bajo la creencia de que sabían más que la gente que votaba.
El senador nacionalista empezó por analizar al movimiento guerrillero y señaló que “sí había un país de América Latina en el que se podía opinar y votar era en el Uruguay” y enfatizó que “estaban dadas todas las condiciones para que los gobiernos fueran legítimos” pero ahí fue cuando apareció el “castrismo” a “querer cambiar el país”.
Lacalle destacó que primero lo intentaron a través de la Unión Popular, pero como consiguieron solo 4.000 votos “se envenenaron y se comieron la fórmula de que acá había que hacer una revolución” y ridiculizó la situación agregando que era patética la falta de sentido nacional. “Parecía que hasta se quejaran de que no había campesinos ni indígenas, ni indígenas perseguidos, que eso era lo mejor. ¡En el país no hay campesinos! ¡Hay paisanos, que trabajan la mayoría de las veces en buena armonía con sus patrones porque las tareas aquí no son de minería!”, exclamó y dijo que los tupamaros “tuvieron que inventar a los cañeros, que eran cincuenta o sesenta personas que se dedicaban a una cosecha muy dura”.
Luego recordó cuando los guerrilleros fueron a Rivera a “meterse en un bosque y prender un fuego” y manifestó que le han contado que “les tiraban desde la ONDA un paquete porque estaban acampados" y él pensaba "‘y acampados qué hacen’, porque sublevar a la estancia no la veo, hay dos peones, tres, pero era tal la alienación que trataron de meter eso”.
Para el exmandatario, en esta época se intentaron licuar todos los “valores orientales, uruguayos que veníamos cultivando con éxito hace 150 años. ¡Todo eso no servía! Pero a mí no me interesa si servía en Bolivia o si era necesario en Colombia. Sé que aquí esa minoría tuvo la soberbia y la desidia de decir ‘sabemos más que los demás, después de haber probado y no haber obtenido votos’.
A su vez, Lacalle argumentó que la guerrilla aprovechó una coyuntura nacional en la que no había un Poder Ejecutivo fuerte porque estaba el Consejo Nacional de Estado y señaló que mientras la situación sucedió en el interior “no pasó nada”, pero cuando “siguiendo la enseñanza maoísta de que el terrorista tiene que estar como pez en el agua, vinieron a las ciudades y empezó la guerrilla urbana y empezaron a matar, robar y torturar, entonces la sociedad tuvo que reaccionar con sus elementos específicos”.
El senador nacionalista subrayó que los tupamaros mataron a inocentes e incluso torturaron y definió a la Cárcel del Pueblo como un lugar inhóspito por lo que se quejó de que ahora se hable de derechos humanos y pidió hacerlo 'in totum'.
Frente a esta situación, según el expresidente, se produjo una reacción “lógica, natural y que todos apoyamos” en la que intervino primero la policía, pero como fue sobrepasada porque “había gente inteligente y sin escrúpulos” se dio un estado de guerra interno votado por el Parlamento que provocó la intervención de los militares y la futura derrota de la guerrilla.
Lacalle finalizó su intervención respecto al rol de la guerrilla diciendo que en mayo de 1972 el doctor Volentini le aseguró que los tupamaros estaban derrotados.
“¿Dónde ingresa la otra minoría soberbia que creyó que sabía más que la gente votando?” Se preguntó el senador y manifestó que en esa época por primera vez en América se produjo un golpe de Estado, en Perú, que fue mirado con simpatía por un grupo de oficiales uruguayos, que fueron los que encabezaron el golpe y formaron un gobierno “que ni siquiera fue coherente ni tuvo un caudillo, líder, fue a los bandazos hasta que terminó como todos sabemos que terminó”.
La foto fue tomada por Claudio Delgado para el Portal In-Situ de la Universidad ORT.

