El misterio evolutivo de la cola: ¿por qué los simios y los humanos la perdieron?

Más de 160 años después de que Darwin publicara “El origen de las especies”, un equipo de científicos asegura haber localizado la mutación genética que pudo haber eliminado nuestras colas.

La cadena evolutiva está llena de lagunas para la ciencia. Cómo fue que llegamos a dónde estamos hoy es una de las grandes inquietudes de los investigadores que cada vez avanzan un poco más en busca de respuestas.

En este contexto, un nuevo estudio sugiere que una única mutación genética podría explicar por qué los monos tienen cola, mientras que los simios y las personas la perdimos a lo largo de millones de años.

En el período cámbrico, que produjo el estallido de vida más intenso jamás conocido, nuestros antepasados utilizaron su cola para nadar. Pero una vez que nuestros antepasados salieron del agua y evolucionaron en los primeros primates, la cola sirvió para mantener el equilibrio en sus saltos y corridas. Pero, hace más o menos 25 millones de años, las colas desaparecieron.

El primero en notar esta particularidad evolutiva fue Charles Darwin, que entonces no pudo responder por qué evolutivamente se había dado ese salto.

“Este dramático cambio anatómico tuvo un profundo impacto en nuestra evolución”, detalla un artículo publicado al respecto en The New York Times. Los músculos de las colas de nuestros ancestros adoptaron otra forma, como de hamaca, y cuando las especies anteriores a los humanos se pusieron en dos patas, fueron esos músculos evolucionados los que pudieron soportar el peso de los órganos erguidos.

Darwin fue el primero en afirmar que venimos de los primates. Y respaldó su teoría diciendo que ese grupo de vértebras que hoy llamamos coxis en realidad es una “cola rudimentaria”. Su teoría sumó adeptos a lo largo de la historia con descubrimientos fósiles que respaldan esa transformación que llevó miles y miles de años.

De hecho, los embriones humanos tienen luego del coxis una cola hasta las ochos semanas de gestión, cuando desaparece. Aun así, según revistas científicas, algunos recién nacidos humanos a veces tienen que ser operados porque nacen con una pseudocola, que no afecta a su salud, pero es otra prueba de que el coxis es el único vestigio de la cola presente en la especie humana.

Más de 160 años después de que Darwin publicara “El origen de las especies”, un equipo de científicos asegura haber localizado la mutación genética que pudo haber eliminado nuestras colas.

El último estudio sobre el tema sugiere que nuestros antepasados perdieron sus colas cuando un gen llamado TBXT -presente en simios y humanos, pero no en los monos con cola- mutó como lo hicieron aleatoriamente tantos otros.

Los investigadores proponen así “que esta mutación le tocó al azar a un simio hace unos 20 millones de años, lo cual provocó que tan solo creciera el muñón de una cola o absolutamente nada”, explica The New York Times. Y agrega que “sin embargo, el animal sin cola sobrevivió e incluso se desarrolló, para pasarle la mutación” a su descendencia.

Esta no es la única explicación. Pero los genetistas recién están empezando a echar luz sobre esta parte de nuestra historia evolutiva. Lo que cuesta explicar es cómo un primate sin cola -que a efectos prácticos es sumamente útil- logró sobrevivir y su descendencia no quedó marcada por esta desventaja evolutiva sino al contrario, se volvió la norma dentro de la carga genética.

¿Cuál sería la ventaja de haber perdido la cola? Esa es la pregunta que ahora le toca perseguir a la ciencia. Lo cierto es que durante más o menos 500 millones de años, nuestros antepasados tuvieron cola.