Con historias comprometidas en los político y una generación de realizadores que aunaron esfuerzos, el país trasandino logró trascender y cosechar reconocimientos de los grandes premios del cine internacional.
Chile logró su primera nominación al Oscar el 2012 con la película nacional “No”, dirigida por Pablo Larraín, en la categoría “Mejor Película Extranjera”. La película protagonizada por Gael García Bernal contaba la historia de un publicista durante la campaña de cara al plebicito en que se votaba si o no a la permanencia de la dictadura de Augusto Pinochet.
Desde entonces, el cine chileno ha tenido una carrera ascendente en los galardones internacionales, con la Academia de Hollywood como vidriera principal.
Larraín, director de films en Hollywood, y su hermano Juan de Dios, con su productora Fábula, estarían involucrados en los otros largometrajes que ganaron nominaciones posteriormente.
El primer Oscar llegó de la mano del cortometraje animado “Historia de un oso” en 2016. El audiovisual de 9 minutos de duración cuenta la historia de un oso que recuerda la vida feliz que vivió antes que el circo lo arrancara de su hogar. Su director Gabriel Osorio, se inspiró en lo que le pasó a su abuelo Leopoldo, encarcelado y exiliado durante la dictadura militar chilena.
El segundo Premio Óscar para Chile fue en 2018 para un largometraje, ahora sí en la categoría Mejor Película Extranjera. “Una Mujer Fantástica”, dirigida por el director Sebastián Lelio, contaba la historia de una mujer transexual a la que se le negaban los derechos sucesorios luego de que moría su pareja. La película se estrenó y tuvo esta repercusión internacional cuando en su país de origen aún se peleaba por el derecho a la identidad de las personas trans.
En 2021, estuvo nominado al Oscar, en la misma categoría anterior, el tierno y crudo documental El Agente Topo, Sobre un adulto mayor que se infiltra en un residencial para una investigación.
El pasado fin de semana un documental chileno se llevó el galardón del cine iberoamericano de los Premios Goya: “La cordillera de los sueños”, del chileno Patricio Guzmán. Ya había sido premiado en Cannes.
Y para los Oscar que se entregarán el 27 de nuevamente Chile figura como único país latinoamericano con un film nominado para los Premios Oscar. Se trata del Cortometraje animado con técnica stop motion Bestia. Se basa en la vida de Ingrid Olderöck, una agente de la dictadura de Augusto Pinochet que se dedicó a la tortura sexual de mujeres con perros adiestrados.
Su director y animador es Hugo Covarrubias.
Bestia es la decimotercera producción chilena en llegar a estas instancias en los premios de la Academia.
