La ciencia de la risa: ¿Por qué es una de las herramientas más potentes de nuestro cerebro?

Esta reacción natural siempre nos sirvió como una manera muy directa de comunicarnos

“Hace cientos de años la risa era el pegamento que mantenía unido a un grupo", se lo escucha decir a un científico en el podcast Chasing Life. Y también agrega: "La risa es una señal externa que puede decir al grupo que todo está bien, que podemos relajarnos. No hay necesidad de estar ansiosos o amenazados por lo que ocurre a nuestro alrededor. Así que la risa fue realmente una gran herramienta de supervivencia para los primeros grupos humanos".

La risa acompaña al homo sapiens prácticamente desde sus orígenes. Es que esta reacción natural siempre nos sirvió como una manera muy directa de comunicarnos, y a pesar de que no todos nos reímos por las mismas cosas, porque eso es una construcción cultural, los seres humanos evolucionamos para entender y para sentir que casi siempre la risa es un gesto conciliador, de cercanía y que suele transmitir que todo está bien.

Estas respuestas tienen una correlación en las reacciones emocionales y fisiológicas de nuestros cuerpos a la risa. Y lo cierto es que la ciencia tiene bien estudiados estos beneficios, por lo que su mensaje es unánime: la risa siempre nos hace bien.

Entendamos por qué. Lo primero que hay que saber es que el sentido del humor nos puede ayudar a gestionar pensamientos distorsionados, preocupaciones y miedos. Esto es así porque diversos estudios asocian a las personas que perciben emociones positivas con una mayor flexibilidad cognitiva.

La flexibilidad cognitiva es esa capacidad que tiene nuestro cerebro de adaptarse ante los obstáculos, lo que le permite buscar soluciones más creativas e ingeniosas para resolver problemas.

Tanto es así, “que algunos autores abogan por incluir en el proceso de enseñanza-aprendizaje el sentido del humor como potenciador del pensamiento creativo”, apunta un artículo publicado en la revista The Conversation.

Esta rama de la investigación propone que el pensamiento positivo es una función cognitiva que se puede aprender y practicar, como cualquier otra habilidad del cerebro, y que necesita ejercicio para aprender a activarla y utilizarla.

Otras investigaciones que respaldan esta teoría son las que demostraron que con el paso del tiempo, las personas reducen su habilidad para producir y comprender el humor, por lo que nos reímos menos cuando somos mayores. Esto también tiene que ver con la flexibilidad cognitiva, porque el cerebro, al igual que el resto de los órganos del cuerpo, también disminuye su fuerza con la edad y eso produce que las personas perdamos capacidad de razonamiento abstracto y memoria inmediata. Dos componentes claves en el sentido del humor.

No existe una teoría universal o científica para explicar qué es lo que hace que algo sea divertido. Por lo que cualquier teoría del humor siempre falla.

La risa también puede tener un lado poco feliz. “La risa inapropiada puede ser a veces una señal de que algo no funciona bien desde el punto de vista cognitivo”, apunta un artículo publicado en la CNN que justifica su afirmación en base a un estudio que evidenció que “un signo temprano de demencia es la alteración del sentido del humor y la risa en momentos inapropiados”.

Además, la risa casi siempre es una herramienta social. Es 30 veces más probable que nos riamos en compañía de otra persona, que solos.