“El hallazgo desafía el dogma que se estableció hace casi 70 años”, apuntó el coautor de un estudio que aborda el tema.
Ojos diminutos, dientes prominentes, temperamento malhumorado y ni un solo pelo. El ratopín rasurado o rata topo desnuda o heterocéfalo -como también se lo conoce- es aparentemente un animal poco seductor. Pero lo cierto es que en su interior podría alojar algunas de las respuestas clave a ciertas problemáticas de salud asociadas al ser humano.
Es que a diferencia de las personas y la gran mayoría de los mamíferos, que disminuyen su fertilidad a medida que avanzan los años, las hembras de los ratopines pueden reproducirse incluso llegando al límite de su longevidad.
¿Qué mecanismos biológicos subyacen debajo de esta potente capacidad reproductora? Eso es lo que busca responder un nuevo artículo publicado en la revista científica Nature Communications.
El informe señala que si bien los mamíferos, incluido el ser humano, nacen con una cantidad finita de óvulos y estos van muriendo a lo largo de la vida, en las reinas de ratopín rasurado esta condición no se cumple y su reserva ovárica se mantiene estable durante toda su vida.
Según explicó el autor principal del estudio a la agencia científica Sinc, “hay tres posibilidades: nacen con muchos óvulos, no mueren tantos o siguen creando más óvulos después de nacer". Y agregó que su “hipótesis preferida es que utilizan un cóctel de las tres”.
Esto es efectivamente lo que los investigadores encontraron: pruebas de cada uno de los tres procesos. Es decir que hallaron que las hembras de ratopín tienen un número “excepcionalmente alto de óvulos”, y que “las tasas de mortalidad de estas células eran más bajas que en los ratones”.
Al mismo tiempo, el estudio arroja evidencia respecto a que la ovogénesis -el proceso mediante el cual los óvulos se producen dentro del útero- no se detiene poco después del nacimiento, como es en el caso de los seres humanos, sino que se perpetúa a lo largo de toda la vida de los roedores. “El hallazgo desafía el dogma que se estableció hace casi 70 años”, apuntó el coautor del estudio.
Ahora bien, ¿por qué los ratopines son el único mamífero que evolucionó de esta manera? La respuesta podría estar en que la única hembra que se reproduce dentro de una colonia es la reina. Y cuando esta muere o es apartada del grupo, cualquier otra hembra, sin importar su edad, puede competir para tomar esa posición y activarse reproductivamente.
Entender ese mecanismo de activación es lo que desvela ahora a los científicos. “Esto es importante porque si pudiéramos averiguar cómo lo hacen, podríamos ser capaces de desarrollar nuevas dianas farmacológicas o técnicas para ayudar a la salud humana. Esperamos utilizar lo que estamos aprendiendo de los ratopines para proteger la función ovárica más adelante en la vida humana y prolongar la fertilidad”, señaló el científico a Sinc.
Además, el estudio de estos ratopines no solo podría aportar nuevos elementos para preservar la fertilidad, sino también la salud humana en general, ya que la buena respuesta de los ovarios influye en el riesgo de cáncer, enfermedades cardiacas e incluso en la esperanza de vida.
