Por primera vez en Uruguay, un paciente accedió a una cirugía de colocación de un esfínter artificial que resuelve la incontinencia urinaria

El costo aproximado del dispositivo es de unos US$15.000 y, tras de la intervención y el proceso de cicatrización de unas seis semanas, el esfínter se activa y la incontinencia urinaria desaparece.

Por primera vez en Uruguay, un paciente hombre pudo acceder a una cirugía de colocación de un esfínter artificial que resuelve la incontinencia urinaria. Para ello, presentó un recurso de amparo.

Uno de cada seis hombres uruguayos va a desarrollar cáncer de próstata; de hecho, es el tipo de cáncer que más afecta a la población masculina, con unos 1.500 nuevos diagnósticos al año. Una de las tantas secuelas de esta patología es la incontinencia urinaria 

“Hay un 30% de estos pacientes que queda con una incontinencia urinaria, que puede ser mayor o menor, según el tipo de paciente, y que podría beneficiarse de la colocación de un esfínter artificial”, indicó el urólogo Claudio Villa.

También la incontinencia puede ser producto de quimioterapias y radioterapias, accidentes que dañen la médula y patologías de orden neurológico como esclerosis múltiple, accidentes cardiovasculares o Parkinson. 

“Hay gente que pierde el 100% del contenido vesical de forma permanente, cada vez que se va a levantar de una silla, cualquier tipo de esfuerzo, durmiendo”, explicó la uróloga Florencia Neffa.

La incontinencia puede tener un tratamiento farmacológico, fisioterapéutico -fortaleciendo el suelo pélvico- y también quirúrgico, como fue el caso del primer paciente que logró financiar la intervención quirúrgica y un esfínter artificial tras presentar un recurso de amparo. 

“Es un paciente de 70 años, que lo diagnosticaron con cáncer de próstata, se le realizó el tratamiento con cirugía, y tuvo la mala suerte de estar en ese porcentaje menor de pacientes que tienen un grado de incontinencia elevado”, agregó Neffa.

La cirugía se realizó en una hora y media, y el esfínter artificial se colocó por encima del esfínter natural. 

“Es como si fuera un precinto de silicona, que queda inflado con suero fisiológico, entonces comprime la uretra y hace la función de esfínter. Cuando el paciente tiene ganas de orinar, porque siente que se acumuló la suficiente cantidad de orina en la vejiga, va al baño, presiona el botón de activación que queda escondido en el escroto, se comprime la bomba y el esfínter se abre para vaciar la vejiga”, explicaron los especialistas.

El costo aproximado del dispositivo es de unos US$15.000 y, tras de la intervención y el proceso de cicatrización de unas seis semanas, el esfínter se activa y la incontinencia urinaria desaparece.