"El causal ya lo sé: esto es persecución política pura y exclusiva", denunció.
Un exfuncionario de la Intendencia de Cerro Largo se encadenó este lunes frente al edificio comunal y comenzó una huelga de hambre en reclamo por salarios impagos y en denuncia de lo que considera un despido por motivos políticos.
El trabajador, identificado como Pablo Hernández, sostuvo que fue cesado tras haber trabajado durante cuatro años y siete meses, y apuntó directamente contra la administración del nuevo intendente Christian Morel.
“La manifestación es por mi cese en la intendencia, después de haber trabajado cuatro años y siete meses. El causal ya lo sé: esto es persecución política pura y exclusiva”, denunció.
Según Hernández, el recorte afectó principalmente a quienes respaldaban al anterior intendente, José Yurramendi. “Acá lo que más se ha cesado es de la lista que acompañaba a Mauricio Yurramendi, de la 158”, afirmó, en alusión a la lista del hermano del exjefe comunal.
Además del reclamo por el despido, el manifestante exige el pago de varios conceptos supuestamente adeudados por la comuna: 126 horas extra realizadas mientras trabajaba en la necrópolis, $8.000 por rendimiento correspondientes a junio, el sueldo completo del mes de julio y la licencia, que ya se la tomó, pero no le fue abonada.
De acuerdo con Hernández, la mayoría de estas deudas provienen de la administración anterior, excepto el salario de julio, que ya corresponde a la actual gestión. “Estas deudas vienen de la anterior administración, menos el sueldo de este mes, que ya le corresponde al intendente entrante, Christian Morel”, expresó.
Hernández aseguró que intentó mantener contacto con el nuevo jefe comunal para explicarle su situación personal y económica. “Tuve contacto vía telefónica el día que me cesaron. Le escribí para explicarle mi situación. Le conté que tengo tres niños, que aunque no viven conmigo, dentro de mi sueldo hay una retención judicial, que es con lo que yo ayudo a la madre de mis hijos. También tengo dos préstamos grandes en el banco, que no sé cómo los voy a pagar”, manifestó.
Ante la incertidumbre laboral, incluso ofreció desempeñar tareas de menor jerarquía. “Le dije que si yo no servía en la policía municipal, que me llevara al barrido o a picar piedra, o a donde sea, porque yo lo que quiero es laburar”, dijo.
Sin embargo, sostuvo que la respuesta fue tajante. “Y él me dijo que 145 personas estaban en la misma situación, que no le importaba. Que Lucy, la encargada del área, buscó un lugar y no hubo, y por eso se dio el cese”, comentó.
La protesta escaló este lunes cuando Hernández se encadenó a las rejas de la intendencia, tras iniciar una huelga de hambre la noche anterior. “Yo ya empecé anoche la huelga. Por más que no estaba encadenado, ya estoy sin comer. Y hasta que a mí no se me solucione el tema del pago, yo voy a seguir encadenado acá”, aseveró.
Advirtió que continuará con la medida extrema hasta obtener una respuesta, y apeló directamente al intendente. “Yo no creo que el señor intendente quiera ser recordado porque un padre se le murió encadenado a la puerta de la intendencia por no comer”, expresó.
Morel declaró días atrás que la comuna enfrenta una deuda superior a los $1.600 millones, lo que obliga a una “reestructura profunda” que incluye el cese de cientos de funcionarios como parte de un ajuste de gastos. “Es necesario hacer una reestructura. Había que cesar funcionarios para mejorar la situación”, sostuvo.
Sin embargo, el exintendente Yurramendi respondió cuestionando la forma en que se está comunicando la situación económica. Si bien admitió que la situación económica de la comuna ha sido “complicada hace muchos años”, acusó a la nueva administración de usar ese argumento para justificar despidos masivos.

