Tras matar al niño, el sospechoso se apuñaló, provocó una explosión con una fuga de gas y murió.
Un adolescente británico de 13 años llamado Alfie Hallett murió tras ser apuñalado en su casa en Portugal, presuntamente por la expareja de su madre.
Según informaron medios internacionales, tras asesinarlo, el sospechoso se apuñaló, provocó una explosión con una fuga de gas y murió.
El incidente tuvo lugar en la localidad de Casais, en el municipio de Tomar, a unos 145 kilómetros de Lisboa.
La Policía informó que la madre del adolescente fue encontrada con signos de haber sido sujetada y agredida. Fue trasladada a un hospital para recibir tratamiento por sus lesiones, informó la cadena BBC.
Las autoridades informaron que el presunto agresor era la expareja de la madre del niño y ya había cumplido una condena de prisión por homicidio agravado.
"Queremos decirte cuánto te queremos y que siempre estarás en nuestros corazones. Descansa en paz", expresó el Sport Club Operario Cem Soldos, club de básquetbol donde jugaba Alfie.

