Bergara se alinea con Boric y firma carta en contra del gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua

"La solidaridad con una revolución nunca puede convertirse en lealtad incondicional hacia quienes alguna vez participaron de ella", indica la misiva.

El intendente de Montevideo, Mario Bergara, firmó una declaración internacional encabezada por el expresidente chileno Gabriel Boric que cuestiona duramente al gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua.

“El exilio de cientos de miles de nicaragüenses, la persecución de quienes piensan distinto y la consolidación de un poder familiar y autoritario no representan los principios de una izquierda democrática”, señala el documento firmado por 214 personalidades de Latinoamérica. Del sistema político uruguayo Bergara fue el único en rubricarlo.

La declaración reivindica los principios que impulsaron la Revolución Sandinista de 1979, pero sostiene que posteriormente el Frente Sandinista de Liberación Nacional se fue alejando de ellos mediante la concentración del poder y el debilitamiento de las instituciones.

“La solidaridad con una revolución nunca puede convertirse en lealtad incondicional hacia quienes alguna vez participaron de ella. La solidaridad debe permanecer con los principios y, sobre todo, con los pueblos”, afirma.

El texto repasa además la represión de las protestas de 2018 y sostiene que desde entonces se profundizó la persecución contra estudiantes, periodistas, artistas, religiosos, defensores de derechos humanos, empresarios y dirigentes políticos y sociales.

También apunta directamente contra Ortega y Murillo y las últimas reformas constitucionales. Según la declaración, estas “han profundizado la concentración del poder” e institucionalizaron una copresidencia con amplias facultades sobre el Estado.

“Las fuerzas democráticas, progresistas y de izquierda de América Latina y del mundo tienen una responsabilidad particular frente a esta realidad”. En ese sentido, sostienen que “las banderas de Sandino y de la Revolución Sandinista no pueden utilizarse para justificar aquello contra lo que generaciones de nicaragüenses lucharon: la concentración del poder en una familia, la subordinación de las instituciones y la persecución política”.

La declaración reclama a partidos, movimientos sociales, sindicatos, intelectuales y gobiernos que rechacen lo que define como el “régimen dictatorial y dinástico de Ortega y Murillo”, y exige la liberación de las personas presas por razones políticas y el restablecimiento de las libertades públicas.

“No pedimos que nadie decida por Nicaragua. Pedimos precisamente lo contrario, que sea el pueblo nicaragüense quien decida su futuro”, expresa el documento. Y concluye: “Ni una potencia extranjera. Ni una familia. Ni un autócrata”.