Jorge Volpi se quedó con el Premio Alfaguara de Novela 2018

El escritor mexicano fue reconocido por su obra “Una novela criminal”, catalogada por el jurado como "un fascinante relato sin ficción".

El XXI Premio Alfaguara de Novela tiene a su ganador del 2018: esta vez, el elegido por el jurado fue el escritor mexicano Jorge Volpi. La obra que lo coronó ganador fue Una novela criminal, según anunció el presidente del jurado, Fernando Savater.

El jurado eligió por mayoría al trabajo de Volpi por tratarse de “un fascinante relato sin ficción” del caso Cassex-Vallarta. “Todo lo que se narra en Una novela criminal ocurrió así, todos sus personajes son personas de carne y hueso, y la historia, desentrañada con maestría e iluminada hasta sus últimos recovecos por una ingente tarea de documentación, es real”, afirmó Volpi tras recibir el reconocimiento.

Fernando Savater presidió un jurado compuesto también por los escritores Mathias Enard y Sergio del Molino, la directora de cine Claudia Llosa, el director de Librerías Gandhi (México), Emilio Achar, y Pilar Reyes (con voz, pero sin voto), directora editorial de Alfaguara.

En la edición 2018 del premio, la convocatoria recibió 580 manuscritos: 261 remitidos desde España, 88 desde Argentina, 62 desde México, 69 desde Colombia, 45 desde Estados Unidos, 21 desde Chile, 22 desde Perú y 12 desde Uruguay.

El Premio Alfaguara nació en 1965 y fue relanzado en 1998 por el periodista y escritor Juan Cruz, que ocupó la dirección literaria del sello editorial entre 1992 y 1998. En estas dos décadas de andadura ha sido una caja de  resonancia  sin igual para  la  literatura  en  lengua  española, ya que más de 2.000.000 de lectores han podido disfrutar de las obras ganadoras, que han destacado cada año por su alta calidad literaria.  Alfaguara,  fundada  en 1964 y actualmente parte de  Penguin  Random  House  Grupo  Editorial, ha tenido siempre la vocación de unir  la  literatura en español construyendo un camino de doble sentido para los libros publicados a ambos lados del Atlántico. El Premio Alfaguara responde a este objetivo editorial y cultural.

Sobre Una novela criminal

El 8 de diciembre de 2005, al sur de Ciudad de México, la policía federal detiene a Israel Vallarta y a Florence Cassez y los acusa de secuestro e integración en banda criminal. Al día siguiente, a las 06:47 de la mañana, los canales de televisión Televisa y TV Azteca emiten en directo la entrada de los agentes federales en el rancho Las Chinitas, la liberación de tres rehenes y la detención de Israel y Florence. En los días siguientes, los detenidos sufrirán torturas, se les negarán sus derechos y la lista de acusaciones irá en aumento. Pero cuando los abogados defensores captan la inconsistencia entre los partes de detención, los vídeos de la emisión televisiva y la versión de sus defendidos, comienza una carrera contra el tiempo para sacar a la luz uno de los mayores montajes policiales de la historia de México, cuyo desarrollo hizo que se tambalearan los cimientos del gobierno de Felipe Calderón y culminó con un incidente diplomático entre México y Francia.

Narración despiadada a la hora de mostrar los entresijos del poder, las raíces más hondas de la corrupción y su alcance, así como los embotados mecanismos de la justicia, Una novela criminal es también una valiente denuncia del coste social de las políticas que declaran la guerra al crimen sin poner freno a sus causas

A veces la mejor forma de empezar una historia es con otra. Para narrar el enrevesado periplo de Israel Vallarta y Florence Cassez, los protagonistas de esta novela documental o de esta novela sin ficción, primero necesito dirigir la mirada hacia un personaje en apariencia secundario: su nombre es Valeria Cheja Tinajero, acaba de cumplir 18 años —los ecos de su celebración resuenan todavía en sus oídos— y estudia en una Preparatoria privada y laica de la Ciudad de México, el Colegio Vermont. Una adolescente de clase media como tantas: vanidosa, avispada, fiestera, ávida de mundo. Observémosla la mañana del 31 de agosto de 2005 cuando acaba de bañarse y, contrariando a su abuela —vive con ella y con su madre cerca de Coyoacán—, desayuna a toda prisa: el cabello negro todavía húmedo, la camiseta blanca y los pants azules con jaspes también blancos del uniforme (me cercioré de buscar los colores en la página oficial de la escuela). Valeria suele pasar por sus amigas en el Seat rojo que le regalaron sus padres, pero hoy debe exponer en su primera clase y prefiere marcharse sola, consciente de que cada mañana la Ciudad de México se convierte en un campo de batalla donde millones de automovilistas se rebasan y amontonan en filas interminables a una velocidad que rara vez excede los veinte kilómetros por hora.
El aire fresco golpea su rostro cuando, cerca de las 07:40, sale al patio, arroja su mochila en el asiento del copiloto, toma su lugar frente al volante y enciende el motor. Entre su casa y el Colegio Vermont, en San Jerónimo, un antiguo barrio que el presidente Echeverría rebautizó como Lídice en memoria del pueblo checo arrasado por los nazis en 1943, median unos veinte kilómetros y sabe que, si no se da prisa, el trayecto puede tomarle el doble de tiempo. La joven toma San Francisco Culhuacán y, poco antes de doblar hacia Taxqueña, un Volvo blanco se detiene intempestivamente frente a su auto. Valeria piensa que ha sufrido una avería y frena en seco; por el retrovisor se percata de que una camioneta negra bloquea el camino a sus espaldas. El susto apenas le permite distinguir a los dos sujetos enmascarados que descienden del automóvil y rodean el Seat. Uno de ellos estrella la ventanilla de su lado izquierdo, le grita que no se mueva y la amenaza con una pistola mientras el otro la obliga a pasarse al asiento trasero del vehículo y se acomoda en el lugar del piloto; un tercer sujeto aborda la van negra.

Sobre Jorge Volpi

Jorge Volpi (México, 1968) es autor de las novelas La paz de los sepulcros El temperamento melancólico. Con En busca de Klingsor (premios Biblioteca Breve y Deux Océans-Grinzane Cavour) inició una “Trilogía del siglo XX”, cuya siguientes partes son El fin de la locura No será la Tierra. También ha escrito las novelas cortas reunidas en el volumen Días de ira, así como Sanar tu piel amargaEl jardín devastado Oscuro bosque oscuro. Es autor de los ensayos La imaginación y el poderLa guerra y las palabrasMentiras contagiosas (Premio Mazatán al mejor libro del año 2008), El insomnio de Bolívar (Premio Debate-Casa de América, 2009) y Leer la mente. En 2009 obtuvo el Premio José Donoso de Chile por el conjunto de su obra. Ha sido profesor en las universidades de Emory, Cornell, Las Américas de Puebla, Pau, Católica de Chile, Nacional Autónoma de México y Princeton. Ha sido becario de la Fundación Guggenheim y miembro del Sistema Nacional de Creadores de México. Ha sido condecorado como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España. Es colaborador en diversos periódicos y en la revista The Nation. Sus libros han sido traducidos a veinticinco idiomas.


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