La Eterna Promesa – Teledoce.com

La eterna promesa XIV

“Los hombres son todos iguales”.

Esa frase me la decía siempre una amiga que cambiaba más de novio que de ropa interior. Ahora entiendo a qué se refería, ¡son todos iguales los chinos! Pero pará, primero lo primero. Les cuento un poco sobre el viaje… Nadie me dijo que iba a pasar tres días entre aviones y aeropuertos. Se ve que me dieron vuelos por todos lo que mi vieja nunca me pudo pagar. Locura que pasé horas volando. … Pero tampoco me voy a quejar, ya me vi todas las películas antes que mis amigos. Juega el spoileo a full. Esperen que agarre wifi y les cuento todo. ¿Ustedes ven series? Me vi todo Netflix en mi nuevo Ipad. Ahora soy yo de verdura. ¿Terminaron de ver “Cosas raras”? “Streinger sings” si quieren el nombre en inglés… ¿Les cuento el final? Ok, mejor no. Ya bastante me odian por cómo juego… imaginate si me pongo la gorra y les arruino las series. Les escribo desde el aeropuerto de (esperen que leo el nombre porque no sé ni dónde estoy) “上海浦东国际机” se llama.

¿Qué carajo? Pará que abajo lo dice en otro idioma: “Shànghǎi Pǔdōng Guójì Jīchǎng”. Pensarán que los estoy jodiendo, pero no. Ah. Ahí más abajo está en español: “Aeropuerto Internacional de Shanghái-Pudong”. Je, perdón… ¿Les conté en qué cuadro voy a jugar? ¿Ah no? Siéntense porque se caen de cola. Estoy cuidando mi vocabulario por si un día mis cuentos se hacen libros y los agarra una editorial cheta… obviamente que la expresión funciona solo diciendo la mala palabra. ¿Están sentados? Va bala: Mañana firmo con el Shanghái Greenland Shenhua Football Club. ¡El equipo de Tévez! Bah, el ex equipo de Tévez. Ese al que vino de “vacaciones”, un fenómeno. Se llevó no sé que cuantos millones y no hizo nada… De entrada les pido la 10 que usaba Carlitos, voy a hacer que se olviden de él, yo soy el verdadero “jugador del pueblo”. Para los que a esta altura se siguen preguntando cómo hice para llegar hasta acá, les dejo lo que hizo mi representante, más menos:

Pero igual no quiero vender la piel del oso antes de cazarlo, esperemos. ¿Vieron la frase que les tiré no? Soy Neruda. Cuando firme les cuento bien todo. En resumen, para llegar hasta acá hice escala hasta en el cielo, ya tengo récord en vómitos arriba de un avión. Pero ya está, supuestamente es en esta ciudad que me quedo. Y volviendo a lo primero, al título del cuento, no sé si me están jodiendo y esto es una cámara para Videomatch pero acá son todos iguales. Posta. O son hijos de la misma madre o hay gato encerrado, siento que ya los vi a todos. ¿Cómo hacen para jugar al cara-cara acá? El mismo que me dio las valijas fue el que me vendió un café, me dio la clave del wifi, me vendió golosinas, me dijo que esperara acá hasta que llegue el taxi, me… todo. Siempre el mismo botija de ojos estirados, pelo negro estilo hongo y pálido como fantasma asustado.

Con mi madre y mi representante ya no tenemos de qué hablar, simplemente miramos a los hermanos chinos pasar y hablar en un idioma que no voy a aprender ni aunque me quede 2000 años. Me imagino que ustedes saben porque son gente culta, si leen mis cuentos claramente tienen un status bien arriba… ¿pero vieron cómo escriben acá? ¡Son todo dibujitos! ¿Qué tienen? ¿5 años? ¡Escriban bien que no entiendo un pomo! Por suerte mi representante había contactado por Facebook a una uruguaya que vive acá hace años y está viniendo para el aeropuerto para hacernos de traductora. Hasta que no venga no podemos hacer nada porque no sabemos decir ni hola. Ya sé lo que están pensando… que el inglés es idioma universal y que si le digo “hello”, alguno me va a poder contestar. Pero el problema es que entre mi madre, mi representante y yo, sumados, no sabemos ni dos palabras en inglés. De hecho busqué recién en google cómo se decía “hola” en inglés para poder meterla en el cuento.
Los dejo que no tengo batería y el enchufe del cargador tiene unas patas raras. En el próximo cuento espero poder contarles sobre mi fichaje. Ah, y un saludo a Yenifer, mi amiga que decía que todos los hombres son iguales, una adelantada la Yeni, se ve que había venido a China de chiquita…

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La eterna promesa XV

“Tiembla Ronaldo”

Suena la alarma del celular pero no me levanta ni la grúa, ayer me di una panzada de room service que no se imaginan. Cinco minutos más… En eso entra mi representante re caliente insultándome. Tenía que estar a las 9am en el hall listo para ir a presentarme en el club. Son las 9:40 y tengo hasta salsa de tomate en la cara. Me da un boleo que me deposita justo en la ducha, salgo y me calzo un traje nuevo, comprado para la ocasión. No sé quién es Armani pero le robé el traje… ¿Cómo estuvo ese chiste? Pinturri, pinturri estoy… Todo de negro, a lo ‘Cholo’ Simeone. ¿Alguien me ayuda con el nudo de la corbata? Lleno como el 121 a las seis de la tarde, armo el mate a las apuradas y de cabeza a la limusina que esperaba hace rato por mi presencia. Limusina, no sé si leyeron bien: li mu si na. LIMUSINA. Se los diría en chino pero todavía no llegué ni al nivel uno. Lo importante: Soy una super estrella de rock. Sin palabras para el club que me da esta bienvenida. ¿Qué? ¿No fue el club? ¿La estoy pagando yo? Ah, ok.

Si ustedes se quejan del tránsito que hay en Avenida Italia un viernes, los invito a pasear por acá, hace 15 minutos que mi limo está quieta. “La limo”, ya me ‘hamburguesé’, como dijo mi amigo Tévez… Motor prendido consumiendo nafta a lo bobo, qué cara me va a salir esta pavada… 10:40 llegamos al club. Solo unos minutos tarde… 4o para ser exactos. Foto con el escudo afuera del estadio, sonrisas y dedito para arriba para la cámara, firma de autógrafos y a la conferencia de prensa. Ahí dice algo el presidente que no tengo ni idea qué es, yo solo lo miro, asiento con la cabeza y tiro guiñadas para las chicas que me vinieron a ver… Por suerte estaba el traductor del club al lado mío, si no nunca iba a saber cuándo me tocaba hablar. Me dan la palabra y yo, guacho vivo, hago la gran Forlán. Si bien no soy un tipo con estudios, sabía que garpaba si decía mis primeras palabras en chino, como para comprarme a la gente. Pequeño problema, ayer en vez de aprenderme el guión, jugué al play y me comí hasta la alfombra del hotel.
Solo me acordaba que arrancaba diciendo algo así: “Zǎoshang hǎo yīqiè” (buen día para todos). De lo que venía después, ni la más pálida idea. Hice una pausa para escuchar los aplausos por mi esfuerzo… pero los chinos me miraban cual si fueran perros con la cabecita de costado. Se ve que pronuncié cualquier cosa… Je… ¡Mal yo! Tiré alguna fruta en español con más nervios que Canarias amarilla (no es canje… ojalá fuera, me vendría bien para pagar la limusina). El traductor sonríe, el presidente aplaude y la gente se suma… Foto con la remera, a que no adivinan qué número voy a usar… ¿La 10 como pedí? ¿La de Carlos Tévez? ¿Qué sí? ¡No! La 38. Se ve que los chinos estos pensaron que en Uruguay la usaba por gusto y me la dieron como si fuera un halago. ¡Marito, esta me la vas a pagar! Me cambio en el vestuario y salgo a la cancha. ¿Les conté que firmé con Nike? Tiembla Cristiano Ronaldo, llora angustiado Neymarketing. Domino un poco la pelota y a reglarle balones a los que están en las tribunas.
Me imagino son contratados, otra buena de mi repre. ¿O son los de mantenimiento? Queriendo dominarla hice la gran ‘Pato’ Sosa cuando llegó al Atlético Madrid…

…un desaste. Y después, sin querer, mandé más de una pelota para afuera del estadio intentando regalarlas. Un papelón. La peor presentación de la historia superando ampliamente al ‘Pato’, comentarios en chino que no entiendo pero deben ser puteadas, y una pésima forma de empezar mi peregrinaje por el fútbol chino. Sepan entender, no es tan fácil adaptarse… Ni ser el Reja.

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La eterna promesa XVI

“Soldado Ryan”

Como dicen mis amigos del barrio, “sin palabras” con mi nueva vida. El club me dio un apartamento divino en el centro de la ciudad. Piso 42, decí que el ascensor es cruza con cohete espacial, si no me pasaba la vida ahí arriba. Tres cuartos, dos baños tamaño estancia, balcón gigante, una tele más grande que mi pueblo natal y mil electrodomésticos, todos conectados entre sí con wifi o no sé qué. “Casa inteligente” creo que se llama. Vaya contradicción que yo tenga una casa de esas, debe ser lo más cercano a la palabra “inteligente” que estuve… Pero vamos a lo que todos los fans quieren saber: ¿y el debut? Mucho aeropuerto, mucho celular, mucha anécdota pava, pero nada de fútbol… La gente en Uruguay ya no come leonesa, está esperando el debut de la eterna promesa. Y no es para menos… Al llegar tuve dos semanas de preparación física pura y exclusiva, cual si fuera militar, entrené en triple horario hasta ponerme a punto. Jugando no son la gran cosa los chinos pero físicamente son aviones. Creo que nunca había estado tan cansado como los primeros cuatro días. Me dolía hasta respirar. Me aprendí cómo se dice “clemencia” en chino para ver si el insentimental del preparador físico me daba un descanso, pero se ve que estudié mal o que mi pronunciación no fue la correcta… era decirle eso que me hacía correr más. Pero en fin, todo trabajo tiene su recompensa: ahora me puedo sacar fotos sin remera. Hola, verano. Después de esas dos semanas siendo un soldado, el DT me incluyó en la nómina para el partido por la Copa China. Como no podía ser de otra manera, suplentón.

0-0 y un partido aburrido como celular sin internet. ¿Sabían que acá no están las redes sociales de Uruguay? Faltando 25 minutos el DT me señala y me manda a calentar, o eso interpreté. Mientras me movía miraba a la tribuna y sonreía sin poder creer lo que estaba viviendo. Estadio repleto, niños con mi camiseta puesta, de ensueño. En eso el DT me vuelve a señalar y a la cancha. Me dice algunas palabras en algún idioma que obviamente desconozco, digo que sí con la cabeza y adentro. Por el parlante se pronuncian otras palabras inentendibles y como para que mi asombro continuara, la gente se puso de pie para aplaudir cuando el chino dijo mi apellido. Punta por izquierda. Con la preparación física que tuve tengo que volar. Aunque los chinos estos no se cansan, son como el conejo de Duracell. Primer contacto con el balón y aseguro, devolución fácil. Segundo contacto y ya me voy poniendo pilluelo, miro para un lado, la paso para el otro. “¡Ohhhh!” escucho. Y me agrando… Me la tiran por afuera. Siento que soy el Estoyanoff de la era de Púa en la Selección, soy Aquiles el de los pies ligeros, no corro… ¡vuelo! Desbordo, pongo el freno de mano, dejo pintado al lateral y cuando tiro el centro se me va pasadísimo. ¿Angelito Di María sos vos? Siguiente jugada, se arma la contra y a correr se ha dicho. Pelotazo largo del 5, no me pidan nombres esta vez porque para mí son todos iguales, les cambia el número en la espalda nomás. Arranco cual caballo desbocado. El zaguero rival intenta interceptar pero fracasa y soy yo contra el arquero. Puede ser un gran debut… Sale desesperado el arquero mirándome con los ojos estirados, como para matarme.
Ah no, pará. Todos tienen esos ojos… Se la tiro bien larga a un costado y listo. Soy yo. Voy por el otro costado. No puedo errar. Desde lejos, unos 30 metros, remato con la zurda sin levantar mucho la pelota del piso. Va direccionada… Confiado enfilo hacia la tribuna. Me los imagino a ustedes, lectores, pensando qué mal desenlace puede tener esto. ¿Llegará un zaguero a cortar a lo David Luiz en el Mundial de Brasil? ¿Se quedará sin fuerza la pelota y no entrará? ¿Pitará antes el juez antes de tiempo? ¿Estaba en offside? ¿Me robará el gol un compañero? Son malos… Pero no. ¡No! Esta vez no… ¡Golazo! Ovación generalizada. Victoria 1-0. Figura del partido. Atípico debut para mí. ¿Habré encontrado mi lugar en el mundo? ¿Dejaré de ser promesa? ¿Cambiará de título el nombre de mis cuentos? ¿Estoy haciendo muchas preguntas sin dejarlos contestar como hace Scelza? Ah yo creo que sí…

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La eterna promesa XVII

“Cristiano, al lado mío sos ateo”.

Ahora todos hablan de la chilena de Ronaldo. Ay, qué fenómeno, saltó más de dos metros. Ah… y no se lo hizo a cualquiera… ¡fue al gran Buffon! ¡Además fue en cuartos de Champions League! Bla, bla, bla. Pero por favor, Cristiano, ¿querés que te cuente lo que es hacer un gol de chilena? Yo sé que lees mis cuentos, son bestseller en toda España. ¿Ah no? ¿Ni siquiera se venden? Ok. Igual te va a llegar, los #MartesDeLEP son tendencia en el mundo entero. Así que prestá atención, ‘Ronaldito’. Ya que estoy: el verdadero Ronaldo es el gordo. Cuando tenía 11 años, en mi barrio jugábamos todo el día al fútbol. La cancha era barro, barro y un poco más de barro. Peor aún que la más fea cancha de Baby Fútbol. Tirarse o caerse al piso era un raspón asegurado. El césped brillaba por su ausencia. Animarse a hacer una pirueta ahí era solo apto para guapos. Cuando quieras te llevo, CR7, a ver si te da la nafta y el gel… Perdonen que me enoje, pero pasa que de la chilena que les voy a contar nadie habló… Pasábamos tardes enteras a puro picado para abstraernos del entorno del barrio que era lamentable. O jugabas ahí o andabas en la calle robando, o drogándote… las malas juntas de ahí eran malas de verdad. Y un día, los del barrio vecino vinieron en patota porque su cancha la habían ocupado para construir viviendas. ¡Mamá que sudamos la gota gorda cuando los vimos venir! Eran mucho más grandes… Y ahí, ‘El Jonathan’, el capanga suyo, se plantó y con voz firme nos gritó: “e’ corta la bocha, nosotro’ somo’ 8, jugamo’ contra 8 de ustede’ y si les ganamo’ la cancha e’ nuestra”.

¿Qué lo qué? ¿Dónde están los guapos de nuestro barrio cuando se los necesita? No tuvimos opción. Y mientras nos mirábamos atónitos, Juansito se puso la cinta, se plantó cara a pecho (cara a cara no llegaba) y le contestó imitando su tono: “Vamo’ y vamo’, ñery, pero cuando les ganemo’ no los quiero ver ni en moto por acá”. ¡Maduró de golpe Juansito! ¿Qué digo “Juansito”? ¡Juan! ¡Don Juan! Y esa maduración repentina nos agrandó a todos. A casi todos… Éramos 12 hasta hace 5 minutos, pero hubo 4 que picaron como Bolt en los Juegos Olímpicos. Quedamos 8 valientes para la final del mundo. ¿Champions League? Haceme el favor… Nos jugábamos la vida y no había ni una cámara. El primero en hacer 5 goles ganaba. Pelota al medio y a jugar. Pedrito, el mejor jugador que vi en mi vida que se amagaba hasta a él mismo si quería, arrancó motivado y a los pocos minutos puso el 1-0 después de una jugada fenomenal. Toda suya. Y también el 2-0. Estaba endemoniado. A pura patada nos lo dieron vuelta y se pusieron 3-2 arriba. La falta de buen golero nos estaba liquidando. Tato, el titular, había desaparecido del susto y tuvo que atajar Carlitos, que tenía dislexia hasta para eso. Centro frontal, error suyo y gol en contra. 2-4. ¿Y ahora? ¿Qué hacemos sin nuestra cancha? Se pusieron a pizarrear, tocaban, tiraban lujos, todos los chiches… Cuca, el mejor de ellos, parecía Neymar. Parecía, bien dije. Hasta que lo agarró Ponchi y le puso todas las “eses” que se ahorraba al hablar. Lo hizo dar tres vueltas por el aire y como cayó, quedó.
Tirado. Y ese fue el click. Al toque me queda la pelota y sin dudarlo le prendo cartucho desde la mitad de la cancha. Su golero estaba distraído hablando con nuestras amigas y cuando quiso reaccionar ya era tarde. 3-4. Sin darles respiro, en la jugada siguiente hicimos una jugada de pizarrón y con gol de de cabeza de Pipe nos pusimos 4-4. La tensión que había en esa cancha, hermano… ¡La cortabas con cuchillo! Los alrededores de la cancha se habían llenado de gente. ¡De los dos barrios! Todos mirando esa final. Llevábamos horas jugando. Ya la luz se iba cuando gracias a otra gran jugada de Pedrito conseguimos un córner salvador. Era nuestra oportunidad. El área era un ring de boxeo, nos estaban dando la merienda y la cena junta. Hasta que la pelota apareció en el aire. Ponchi saltó con la pata arriba pero ni así llegó a tocarla. Pipe metió la cabeza pero su golero ahora estaba atento y atajó. Pero dio rebote… Y ahí vi a la pelota coincidiendo con la luna, llamándome. Yo estaba en el piso por una trompada que me dieron de costado, pero la vi. Atiné a levantarme y sin llegar a estar parado del todo pegué el salto de espaldas al arco. Sentía que todo iba en cámara lenta. Muy lenta… Con mi pie derecho salté y con el zurdo agarré la pelota en el punto más alto. ¿A cuántos metros? Para mí fueron 3 o 4. Un poco de color nunca viene mal… Me llené el empeine de balón y la pelota se abrazó con las piolas que hacían las veces de red. Si la alegría va por barrios, en ese momento estaba en el nuestro. Fue una fiesta. Invasión de cancha, festejo multitudinario y ellos, los invasores, humillados volviendo para sus pagos.
Ya saben, ni en moto los queremos ver por acá. Y sí, de chico era un crack, era el goleador. Para ser eterna promesa, primero hay que ser promesa. Y eso les aseguro que fui. Perdón la extensión del cuento, me emocioné… Para cerrar te repito, Cristiano Ronaldo… al lado mío, ¡sos ateo!

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La eterna promesa XVIII

“Irse por las ramas y otras yerbas”

Más allá del fútbol, la cultura china no es fácil. A veces me pregunto si todo esto de venirme al fútbol chino no fue un error… después me levanto de mi cama de tres plazas, con un simple aplauso subo la persiana, miro por el ventanal de mi cuarto, observo la ciudad desde el piso 42 y se me pasa… Digno de pibe cantina: querer demostrar que es cheto. Ostentar no es bueno, lo digo con la mano en el corazón. Con la mano derecha, porque en la izquierda tengo un Rolex que pesa demasiado. Ta’, basta, me calmo. Ahora me doy un baño de sales en el jacuzzi que tengo en el balcón y me tranquilizo. ¡Jajaja! No paro, soy como la Ferrari que me compré la semana pasada. Y listo, la corto por ahí porque si les cuento que ahora viajo en avión privado me van a pasar a odiar y sin ustedes no soy nada… La envidia no es buena consejera, chicos, sepan que yo antes era como ustedes, uno nunca sabe cuándo la vida puede cambiar. O cuándo vas a tener un buen representante, je. Obviamente que no fue un error venir a China, aclaro… solo usé el recurso para cancherear un poco. Les cuento que se podría decir que estoy triunfando. Sí, como leen, se lo deletreo si quieren: T R R I U M F A N D O. Desde mi debut llevo 7 goles en 6 partidos y 2 asistencias. ¿Ver para creer? Me van a tener que creer… Ya soy titular indiscutido, el DT usa un 4231 y yo soy el punta por izquierda. Venía a contarles algo interesante pero ya que estoy aprovecho y les doy “Formación en el fútbol 1”, para los que no entienden mucho de fútbol. Se viene el Mundial, tienen que aprender. Voy traducir ese “el DT usa un 4231”.

4231 es la formación, hay otras como 433 o 352. No se menciona al golero, si no sería 14231. Uso a Uruguay para que entiendan. Vamos de a poco. Como les decía, está implícito que hay un golero (un Muslera). Del “4231”, los primeros 4 son los defensores, que siempre que son 4, dos son laterales y dos zagueros. Serían el ‘Mono’ Pereira o Guillermo Varela, lateral derecho; ’Josema’ Giménez (el loquito que salió de Danubio y ahora juega en el Atlético) como un zaguero, Godín (el capitán al que amo más que a mi madre) sería el otro y Cáceres (el de los autitos chocadores), el lateral izquierdo. ¿Hasta ahí vamos bien? Vinieron a leer un cuento divertido y terminaron aprendiendo algo aburrido, esas sorpresas que te da la eterna promesa… No sea cosa que se acostumbren a buenos cuentos… Sigamos. Después van los siguientes 2. Esos serían los “volantes centrales”, que para que entiendan, hoy en día serían Matías Vecino (el flacucho alto que entró un día y no salió más) y Bentancur (el niño espigado que se hizo famoso en Boca). Un paso más… Los otros “3” son los volantes ofensivos, o sea los que están en la mitad de la cancha más abocados al ataque. Si son 3, por lo general dos van por las bandas y uno por el medio. Ponele que el ‘Cebolla’ Rodríguez por izquierda (ahí es donde estoy jugando yo ahora), De Arrascaeta (si no lo conoce, no se preocupe, ya lo va a conocer en Rusia) por el medio, y por derecha no se me ocurre ninguno así que va el ‘Lolo’ Estoyanoff (sí, tengo una obsesión con él, lo confieso). Por último, el 1 que falta es el que va arriba, un delantero, Suárez o Cavani, bien fácil.
¿Entendieron? Estoy para periodista deportivo… Ahora cuando lean o escuchen “4231” se van a acordar de mí y van a poder demostrar que saben. Espero que les sirva, me costó un montón pensarlo. Y no, este cuento no tiene nada que ver con los anteriores, ya sé… pero quise hacerle un bien a la comunidad. Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Bueno, chau, me duele la cabeza. Mucho por hoy. Me voy a una sesión de masajes relajantes, otra de piedras calientes y a dar un baño de barro… Jeje… Besito, ¡los quiero!

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La Eterna Promesa XIX

Envidia con v de venganza.

En el fútbol, igual que en la vida, la envidia abunda. Y entiendo que a todos nos puede pasar, ver algo que otro tiene y decir “pah, qué bueno estaría tener eso”. De hecho crecí viviendo eso en carne propia… Como dijo Maradona, cuando era chico vivía en un barrio privado, privado de agua y luz… Pero el problema de la envidia es cómo la canalizamos. Tenemos que tomar a la envidia como un motivo de lucha, no contra alguien, sino como motivación. Nunca debería transformarse en desearle el mal a ese otro que tiene lo que quiero. Bajala por Ruffini, Paulo Coelho. ¿Eterna promesa sos vos? ¿Te sentís bien? ¿Ayer no sabías leer y hoy hacés reflexiones de la vida? ¿A quién te comiste? Will Smith me pide consejos a mí… Pero no me distraigan, que venía a contarles una historia divertida. Voy. Llegar a China como una estrella del fútbol mundial no es fácil… me contaron, obvio, yo llegué como una promesa. Pero mi adaptación sorprendió a varios. Ni el más creyente se imaginaba que iba a estar rindiendo como lo estoy haciendo. Cuando llamo a mi madre después de los partidos para contarle lo bien que me fue, va y se fija en Internet porque no me cree. A ese nivel… Y ese buen rendimiento, es éxito, atrae, entre otras cosas, a la envidia. Los planteles de acá no son como en Uruguay, acá no somos amigos, casi ni hablamos. Entrenamos, jugamos y listo. Sudamericanos solo somos 3, yo, un argentino y otro colombiano. El burro adelante para que no se espante. El argentino es crack, el tema es que tiene estudios, como Forlán, entonces es demasiado inteligente para mí.

Pero nos llevamos bien. El tema es con el otro sudaca, el colombiano. Pablo Escobar, vos tranquilo, no es con vos el tema, nada de “plata o plomo”. Desde que llegué, el colombiano en cuestión me tiene en la mira. Él está hace años en China y es titular indiscutido. Va, era. En pocos partidos le copé la parada y ahora es suplente mío. Esto con el Patrón del mal no pasaba, ya sé. Por lo general, en las prácticas que hacemos fútbol, el muy bicho me marca siempre con la intención de que una “patadita” me haga perderme el próximo partido. ¿Mala leche? No, manzana acaramelada. Pero el otro día colmó mi paciencia. Me tiró una patada que si me llegaba agarrar estaba escribiendo este cuento desde el sanatorio. Algo tenía que hacer… ¿Pegarle una buena piña? Nah, si no puedo pegar ni las figuritas del Mundial. Así que, sin vueltas, le dije: te voy a hacer tres caños. Parecido a lo de O’Neill con Rotundo en un Peñarol-Nacional. ¿No lo vieron? Acá va: (https://www. youtube. com/watch?v=10g8GMVLWN0) Y a darle. En la primera le tiré un caño, hermoso. A los pocos minutos, el segundo. Otra belleza. Pero tenía que terminar la tarea, faltaba el tercero. Pobre colombiano estaba rojo como los números de Ancap. ¿Cómo estuve? Me fui del país pero me mantengo informado… La cara del moreno decía todo, me quería quebrar. Pero no me podía rendir, le había prometido tres. Y dicen que no hay dos sin tres. A por ello. Recibí por la banda y le fijé la mirada. Pelota abajo de la suela y a pura pisada me fui acercando. Cuando ya lo tenía cerca, frené. Le sonreí.
Para qué… se ve que toqué una fibra que no tenía que tocar. Sin mediar palabra me saltó como Jackie Chan. Pero se olvidó de un detalle… No cerró las piernas. Pisada de frente y un túnel para encuadrar. ¡Olé! Después salté justito. Lo único que pudo impactar el envidioso fue el pasto. Se le trancó el tobillo y giró horrible sobre su propio cuerpo. Feo, feo. Se lo llevaron en camilla. Rotura de ligamento lateral de la rodilla. Vaya, colombia, vaya a llorarle a Escobar. 7 meses afuera. Así que, fiel lector, usted ya sabe, si le tiene envidia a alguien, no lo ataque, no lo provoque, porque puede que ese alguien sea #LaEternaPromesa. No, mentira. Simplemente no lo ataque. Viva y disfrute. Paulo Coelho, devolveme el lápiz que quiero terminar el cuento yo… Colorín colorado, este capítulo ha acabado. Como la carrera del colombiano en China. Je, debería hacer standup…

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La eterna promesa XX

Promesa sí, carnero nunca.

Mientras escribo estas palabras me imagino la desilusión, la desazón, la tristeza, la ausencia que habrán sentido el martes anterior que no hubo entrega de #LaEternaPromesa. Y miren que los entiendo, ¿qué sentido tiene un martes si no hay cuento nuevo del pibe? Me dice mi madre que en Uruguay los martes no se toma cerveza si no hay entrega de La eterna promesa… Y lo bien que hacen… ¿Qué espera el que escribe el calendario para cambiar “martes” por “#MartesDeLEP”? Está durmiendo… Pero así es la vida, amigos. La injusticia juega de titular en esta vida…¿Ni se dieron cuenta que pasó un martes sin cuento, no? Ok. Igual. Les comento lo que pasó, la verdad de la milanesa, a todos mis fans. Que los haters hagan lo que dijo aquel día Maradona después de ganarnos con Argentina en el Centenario. Si entendió el chiste, punto para usted; si no lo entendió, que la internet lo ayude, yo todo no puedo hacer. Les decía… Estaba por mandar mis versos más sabios la semana pasada cuando escuché al ex presidente de la MUTUAL de futbolistas uruguayos, Enrique ‘Quique’ Saravia, decir que los jugadores de Peñarol y Nacional eran “carneros” por trabajar un 1ro de mayo, glorioso Día del Trabajador. Y válgame Dios que alguien ose de llamarme a mí “carnero”. ¡Qué yo me entere! Ya lo cantó Gardel: “¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!” ¿Carnero yo? ¿CARNERO? ¿Qué quiere decir ‘carnero’? Jeje, disculpen mi ignorancia. Google, hacé tu magia: “Mamífero rumiante ovino, macho, con cuernos robustos, estriados transversalmente y arrollados en espiral, y el cuerpo cubierto de lana espesa y flexible, generalmente blanca o negra; se cría en domesticidad y de él se aprovechan especialmente la lana y la carne”.

No estaría comprendiendo muy bien el concepto… ¿El ‘Coco’ Conde es una oveja? ¿Lo dice por el pelo del ‘Chiche’ Corujo? Si se lo cortó hace poco… Paren que hay algo más, una de esas frases que te hacen pensar: “El carnero encantado, que fue por lana y volvió trasquilado”. Clarísimo el mensaje… ¡No entiendo un pomo! Dame más, Don Google. ¡Ah! ¡Ahora sí! ¡Encontré la piedra filosofal! He aquí la explicación: “Se denomina ‘carnero’ a aquella persona que recibe una remuneración a cambio de romper una huelga, es decir, que acepta trabajar en una empresa cuyos trabajadores suspenden su actividad”. Qué droga estaría consumiendo quien hizo esa analogía entre una oveja macho y un trabajador que decide ejercer en un día de paro… ¿Podrá convidarme un poco o venir a cerrar este cuento? Perdonen, es que tengo pedicura en 10 minutos y no llego… ¿Qué hacemos? ¿Cómo liquidamos este asunto? Digo “fin del cuento” y listo… No… Cerrarlo así no es digno de un escritor de mi estirpe, de mi talla. Soy bondadoso, así que le voy a regalar una sonrisa para terminar. ¿Sabe usted, fiel lector, cómo se dice “espejo” acá en China? “Aitoy”. Y con su risa me retiro, ¡gracias por leer! ¡Buena semana!

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La eterna promesa XXI

¡Para vos, mamá!

Me tenía fe desde el principio de semana, hablé con el que me da la ropa Nike y le dije que me hiciera una remera con dedicatoria para mi mamá. Por primera vez no pasaba con ella un día de la madre, tenía que hacer algo al respecto. ¿Les conté que se tuvo que volver a Uruguay? Hubo unos problemas con los papeles y viajó para allá a hacer los trámites correspondientes. La extraño más que al vino en caja cortado con Sprite. Digo… más que a nada en el mundo. El domingo seguro hago un gol, repetí hasta el hartazgo. Y de hecho, era solo seguir con la racha. Soy el goleador del equipo, estoy hecho un horse on fire, 14 goles en 20 partidos que llevamos en la temporada. Mi camiseta, la maldita 38, es la más vendida del club. Se imaginarán por dónde anda mi ego… A la par del rascacielos en el que vivo. No me pidan que me cotice en este momento porque tengo miedo de humillar a Neymar. ¿200 millones de Euros pagó el Paris Saint Germain por él? ¡Una ganga! A mí ofreceme 300 para que te atienda el teléfono. ¿Balón de oro? No me quiero apurar pero me parece que este año comparto podio con Cris y Lio. En fin. Llegó el partido y como dice el artista, escritor, filósofo y pensador contemporáneo uruguayo Marcos Da Costa: “¡prepará el salón que hay fiesta!”. Me puse la pilcha especial y arriba la 38, la favorita de los niños. Titular, por supuesto. Antes de salir a calentar, llamé a la vieja y le dije que prendiera la tele que le quería regalar algo. Dos minutos de partido y ya iba avisando: tremendo zapatazo cruzado que el arquero sacó del ángulo.

A los 15’ me animé con un córner olímpico, a lo Recoba, como aquel que un día les conté, pero un poco mejor. Pegó en el travesaño. Por simular una falta intrascendente me gané la amarilla. Bien botón este juez… Pero bueno, todo lo que hago ahora se mira con lupa, como le pasa a Cristiano, me tienen envidian por ser rico, guapo y un gran jugador. Entretiempo 0-0. Me quedan 45 minutos más. Probé de afuera, de cerca, de lejos, de más lejos, de cabeza, de derecha, como se les ocurra, pero nada. Inspirado el creador cuando hizo a ese golero, estaba infernal. Era un muro. Quedaban 10 cuando saqué a relucir toda mi técnica y gambeta. Tenía que ser en esa, un gol ganador y el festejo preparado. Recibí por derecha y amagando que iba a rematar cada vez fui dejando a uno, a dos, a tres y pisé el área. Cuadrado y equis, para los contemporáneos del PlayStation. Carlitos Grossmüller estaría orgulloso de ver cómo lo imito. Quedé de guapo con espacio para patear pero para que fuera más lindo el gol quise sacarme al último marcador de arriba. Mismo amague y cuando voy a pasar me toca el pie de apoyo y sin siquiera querer, me caigo. Penal clarísimo, acá y en la China. Ah no, ese dicho no va más, estoy en China. Pita el árbitro y desde el piso lo miro al juez para confirmar lo obvio: penal. Pues no. Veo que enfila hacia mí propinando gritos en ese idioma que sigo sin entender ni una palabra, me señala y me hace un gesto como para que me pare. Levanto este cuerpo bonito esculpido a mano y acto seguido el juez me saca amarilla. La segunda. Roja. Cobró simulación de nuevo.
¿Y mi penal? ¿Y mi gol? ¿Y Candela? ¿Y la moto? Y la moto se me fue a mí, le dije todo menos “gracias” y me fui rebuznando y gesticulando cual borracho violento. Me saqué la 38 y la tiré al carajo de la bronca. Cuando estaba por entrar al túnel me vi el pecho y tenía la remera de la dedicatoria. ¡Qué vergüenza, hermano! La cámara me agarró justito y se vio en primer plano como insultaba sin parar portando una remera que decía “para vos, mamá”. Un papelón. Dos horas por teléfono con ella retándome por el tétrico show que había hecho. Le arruiné su día por completo. ¡Perdón! Hoy ya es martes, capaz se te pasó, así que: ¡Feliz día, mamá! ¡Te amo!

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La eterna promesa XXII

Quisiera ser papel…

¡Para estampar mi lápiz en papel madera! Ah no, la canción dice “quisiera ser un pez, para mojar mi nariz en tu pecera”. Y no, ¡qué asco! Ni quiero ni ser un pez ni quiero meter mi nariz en ninguna pecera. Me jugó una mala pasada la rima. Las disculpas del caso si me imaginaron desnudo en una pecera. ¿A qué viene todo esto? A que el fútbol no dura para toda la vida, la carrera es corta y de algo tengo que vivir el día de mañana. Ser un escritor de renombre me copa tanto como cuando me mandan dulce de leche desde Uruguay. Bueno, tanto no… Si bien estoy ganando muchísima plata, estoy gastando muchísima también. Muchos me dirán que ahorre, que no sea bobo, que no me dé lujos innecesarios o que ellos con mi plata harían tal y tal cosa. Pero déjenme decirles, primero que nada, que es mi plata, no la suya. Y segundo, que yo nunca tuve nada. Mi madre trabajaba más horas de las que tiene el día para que yo pudiera comer y entrenar; y hoy, ya con 22 años, quiero que pueda recuperar los años que perdió por mi culpa. De más está decir que ella ya no trabaja más, vive conmigo y está haciendo todo eso que siempre quiso hacer. Cursos de internet, de cocina, de alta costura, de chino y de inglés, son solo algunos de los proyectos en los que anda. Y ante lo que ella quiera, mi respuesta es “sí, má, dale para adelante, yo te lo pago”. ¿Es necesario tener un Ferrari? No. ¿Y dos? Menos. ¿Y tres? No, mentira, tengo dos nomás, la camioneta es Audi. ¿Son necesarios los dos armarios llenos de ropa? Efectivamente no. ¿Es necesario que la tele sea más grande que la pared? Y… no.

¿Es necesario ir a manicura y pedicura dos veces por semana? No, sin duda un exceso. ¿Es necesaria la presencia de un muñeco gigante de Deadpool que valió 20 mil dólares en el living? Capaz que no. Va, no sé, ¡está tremendo! Pero bueno… estoy viviendo todo eso que vi en otros y soy libre de hacerlo, estoy entendiendo lo que se siente no mirar el precio. Lo quiero, lo compro. Así de simple. Pero en serio, antes de juzgar y opinar sobre el accionar del otro en su vida, piensen si no lo hace por alguna razón. Perdón que exterioricé, pasa que quise hacer como en las películas que escriben mientras toman una copa de vino y ya voy como 4, además de que mi psicólogo se fue a dar unas charlas a otro país y hace semanas no tengo sesión. Pero volviendo a lo importante: “quisiera ser papel”. Y no ‘Papelito’ Fernández, papel de verdad: un libro. Es una especie de sueño que tengo. Empecé escribiendo sobre mi vida porque me dijeron que era gracioso todo lo que me pasaba y de a poco le fui agarrando el gustito. ¡Qué lindo sería ver mis cuentos impresos! ¿Se imaginan? “Hola, ¿tienen el libro de La eterna promesa?” ¡Me vuelvo loco! Para que se hagan una idea de lo que generaría en mí, me enteré el otro día que hay pegotines míos en varios termos y autos de Uruguay y lloré tres horas de corrido… Y como uno nunca sabe dónde puede estar esa otra persona que nos puede ayudar, planteo en este cuento la pregunta: ¿y si hacemos un libro mío? ¡Yo les doy las historias, los cuentos y mi imagen, ustedes encárguense del resto! Editoriales, les juro que me leen grandes y chicos, hombres y mujeres, fanáticos del fútbol y también anti-fútbol.
“La eterna promesa es pueblo, es familia”, como dijo el ‘Cebolla’ Rodríguez. Y Teledoce no me deja mentir, ahora con esto del interné hay estadísticas y todo. Sé que no me voy a hacer multimillonario por eso, pero un libro es un libro. Me quedaría cortar un árbol y comprar un hijo nomás. ¿Era así? Me suena raro… Pero en fin: ¿me ayudan?

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La Eterna Promesa XXIII

La lista de los 23.

He desarrollado tanto la sutileza literaria que me doy el lujo de que mi cuento número 23 sea con referencia al número 23. ¿Una redundancia? Pues no. ¿Un juego de palabras? Pues tampoco. ¿Entonces? Habilidad pura, esa que solo los verdaderos escritores tenemos… García Márquez, Neruda, Vargas Llosa, Onetti, Martí, Borges y podría seguir copiando y pegando todos los que encuentro buscando “mejores escritores latinoamericanos” en Google. Pero mejor sigamos con el cuento. Si hablo de “la lista de los 23”, nadie puede imaginarse otra cosa que no sea la nominación de los 23 jugadores uruguayos que irán a Rusia. La misma será dada por el señor, el más grande, el único, el inimitable, Don Óscar Washington Tabárez. Y me pongo de pie para escribir su nombre, por supuesto… Guiño, guiño. Puntito inteligente. Uno nunca sabe si no estará leyendo mis cuentos… Como decía, esa lista tendrá los 23 nombres que nos representarán en la fiesta máxima del fútbol: el Mundial. Y seguramente usted se preguntará: “¿por qué no estás vos entre los 26 que pueden ir a Rusia?”. Y la verdad es que no tengo respuesta ante tan perfecta pregunta. Pero invitemos a la lógica al cuento y sigamos su razonamiento. ¿Cuál es el fútbol de moda? El chino. ¿Quiénes van al Mundial? Las estrellas. ¿A dónde están yendo todas las estrellas? A China. ¿Quién es el goleador de la liga China? El uruguayo, el pibe de oro, ese que mal llaman “la eterna promesa”. ¿Cuál es la remera más vendida? La 38. Y podría seguir como JC haciendo preguntas hasta dormirlos… Pero prefiero ir directo al grano y trasladar la pregunta a la prensa especializada, la deportiva: ¿Y #LaEternaPromesa? ¿No había un lugarcito para el ágil puntero zurdo? ¿Dónde está la renovación? ¿Por qué Urreta sí y yo no? ¿No vio el maestro la bandera que hicieron los hinchas acá? Que hicieron, que hicimos, que hice, da igual… El mensaje es claro: “Maestro, #LaEternaPromesa es uruguaya”.

A buen entendedor, pocas palabras. ¿Será porque cambié de número que no me llamó? ¿Habrá anotado mal el código ese que hay que poner cuando llamás a otro país? Quizás sí, quizás no… Pero bueno, no me voy a quejar, el que sabe es él, yo soy un simple soldado que siempre va a estar a la orden de mi país, de mi patria. Además, tengo 22 años, me quedan varios Mundiales por delante… Tendré que tomar este trago amargo y apoyar a los colegas. Ser un hincha más, digamos. ¿Juan Cassette? No… manzana. Acaramelada. El pó’. ¡A la coca, la coca! Perdón, extraño a mi país… ¡Saludos a todos mis fans! Postdata: no se olviden que quiero ser papel, ¡quiero ver mis cuentos impresos! Así que a compartir hasta dar en la tecla. Y en el hipotético caso de que el sueño se cumpla: ¡a comprar!

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La Eterna Promesa XXIV

Qué problema más atroz…

¡Mandá #LaEternaPromesa al 1-1-2-2! No, mentira, con que me consigan una editorial que imprima mis cuentos me alcanza… ¿192 Manga? ¡Mangangá! Perdón pero nunca está de más volver a repetir lo del libro… ¿A qué viene el cuento de este martes? A que me enfrento a un problema circunstancial. Uno de vital importancia. Hace tiempo vengo pensando que esto más que una serie de cuentos es una especie de diario íntimo… Aunque de íntimo tiene poco, por no decir nada. Y no, el problema que me tiene mal no es el de la resaca, a ese ya le encontraron la solución. Gracias a Dios y a Supermermerk2. Para el público +35, van los subtítulos del chiste: Supermerk2, “supermercados”, era una banda de cumbia bien villera que hizo un famoso tema en el que decía que la solución para la resaca era seguir tomando alcohol. Una genialidad digna del mundo tropical… Pero hoy mi problema es otro. Es el de las vacaciones. Algo que nunca creí que me iba a complicar, por cierto. ¿Dije la palabra “problema” como cien veces ya no? Arjona, devolveme el lápiz. Terminó el campeonato acá en China, plata tengo bastante y mi vieja se fue a Montevideo para estar con la familia. Entonces, ¿Mundial sí o Mundial no? No tengo rencor, aunque el Maestro me haya dejado afuera de la lista, puedo ir a alentar. De más chico soñaba con ir a uno, pero se imaginarán que con los ahorros que tenía en 2014 o 2010 no me daba ni para ir en ómnibus al aeropuerto… ¿Entonces? ¿Qué hago? Si deciden que sí, como de mi gente no me olvido nunca, haría un especial de La eterna promesa en Rusia.

¿#LaEternaPromesaEnElMundial? ¿LaEternaPromesaYSuMundial? ¿#LEPenRusia? Tengo que hacer algún curso de manejo de hashtags urgente. ¿No hay ningún publicista en la vuelta? ¡Ya sé: #MiMundial! ¿O lo robé de algún lado ese? En fin, dejo la propuesta sobre la mesa a la espera de los comentarios. Sus comentarios. Está todo en sus manos. Si no ya fue… me voy a cazar jabalíes a Salto, a visitar zoológicos en África, a ver a dónde se grabó Vikingos, a tomar caipiroska a una playa en Brasil o a buscar el título de Sendic en Cuba. Total… Querer quiero y querer es poder, por lo que también puedo. ¿Cómo estuve con esa? La van a tener que leer dos veces para valorarla… Ah, antes de cerrar esto… y a modo de reflexión, les dejo una serie de preguntas existenciales que se planteó mi amigo Ricardo Arjona en su famosísima canción “El problema”. Si no las logra responder, tranquilo, él se lo sigue preguntando en cada show: “¿Y cómo deshacerme de ti si no te tengo? ¿Cómo alejarme de ti si estas tan lejos? ¿Cómo encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos? ¿Cómo encontrarle plataformas a lo que siempre fue un barranco? ¿Cómo encontrar en la alacena los besos que no me diste? ¿Y como deshacerme de ti si no te tengo? ¿Cómo alejarme de ti si estas tan lejos?”. Y la dejo por ahí antes de que les explote el cerebro. ¡Un saludo cordial desde China, camaradas! ¡Aguante yo!

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La Eterna promesa XXV

#LEPenRusia

Así, de una, sin vueltas, cortita y al pie: me vine a Rusia. El pueblo habló y donde manda capitán, no manda marinero. Hubo encuestas, mensajes directos, llamados telefónicos, marcas interesadas (esto es mentira, pero queda como que estoy despegado así que sigan leyendo como si no hubiese dicho lo que está entre paréntesis), entrevistas (también es mentira, obviamente), pancartas (ni que hablar que esto tampoco es cierto), en fin, de todo… Y como buena promesa que soy, cumplí. Tarjetazo y al Mundial. Hubo críticos, por supuesto. Los famosos ‘haters’, en español ‘odiadores’, esos que nunca faltan en las redes sociales/morales. Hasta me llegaron a escribir “no te subas las medias que es foto carnet”. Tal genialidad merecía decir presente en el cuento… El tema del hashtag me superó, por lo que pedí ayuda. Un publicista amigo me dijo que teníamos que ir por uno simple, pero que tuviese ‘power’, ‘call to action’, ‘awareness’, ‘engagement’ y otra sarta de palabras en inglés que no entendí ni una pero me convencieron todas. Malditos vendedores de humo. Así entonces nació el hashtag “#LEPenRusia”. Y como yo de eso no sé un pomo, copié, pegué y pagué. ¿Me estafó? Me estafó. ¿Estamos de acuerdo en que “publicista” es la forma cheta de decirle al ladrón, cierto? Pero bueno, lo importante es que acá estoy, en la mismísima tierra de Vladimir Putin. Me voy a ahorrar todos los chistes al respecto porque ese demente igual me cuelga en la Plaza Roja y no quiero dejarlos a ustedes sin sus cuentos favoritos. A qué partidos, se estarán preguntando… A todos, o a ninguno, soy #LaEternaPromesa y todo lo puedo.

¿Soberbio quién? Soberbio ja, ja. Si agarraron ese chiste, su capacidad intelectual es muy superior a la normal, sépanlo. Si no, siga leyendo nomás… Siga leyendo, dije, no relea que igual no lo va a entender. Mis amigos de la Selección me insistieron así que voy a tener que ir a alentarlos. No voy a dar sus nombres porque si no empiezan a manguearme cosas ustedes. Pobre Luisito y Edi no tienen por qué sufrir eso… Ekaterimburgo me espera para ir al partido contra Egipto en el Estadio Central. ¿Estadio Central? ¿Son joda? ¡Son rusos, ponganle un nombre inentendible, viejo! Ah, esa es la traducción… Ok. Algunos comentarios rápidos sobre mi expeditiva experiencia en Rusia… es bastante más barato que Uruguay; no se entiende nada, comunicarse es realmente difícil, ni el inglés te salva; el ciudadano ruso es medio amargo; vodka no es la bebida más amada, simplemente está regalada en precio; amanece a las 3AM; se usa mucho el monopatín y ya llegó la Selección Uruguaya, como se habrán enterado por otras mil millones de vías. Para terminar y cerrar este excelso conjunto de palabras, les cuento cómo será la dinámica de #LEPenRusia. Presten atención, no me gusta repetir las cosas. Presten atención, no me gusta repetir las cosas. ¡Ese fue buenísimo! La dinámica será la misma de siempre, básicamente. ¿Qué podés esperar de un burro más que una patada? La única salvedad, claro, es que los cuentos serán sobre mi experiencia acá en el Mundial siguiendo a Uruguay. No sé si voy a estar al nivel de la cobertura de Teledoce, pero yo soy yo y mi estilo es tendencia, es el favorito de los niños, jóvenes, adultos y adultos viejos.
¿Vieron la calidad de ese chivo a Teledoce? ¡Ya soy un ladrón! Digo, un publicista. Ah, antes de irme que la noche rusa me espera, a todos los uruguayos que estén por acá, les digo que me pueden pedir las fotos y los autógrafos que quieran, tranquilos que no muerdo. Me debo a mi gente… Ahora sí me despido que mis piernas bailan solas de las ganas que tienen de llegar al boliche. Cierro con una de frase que viene al pelo de otro filósofo y pensador contemporáneo, el gran Martín Quiroga: “¡que me quiten lo bailado!”. Una porquería de frase, ya sé. A todo esto, ¿es suya o de Bob Marley? Mi abuela me vuelve loco con todo lo que comparte en Facebook y me marea…

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La Eterna Promesa XXVI

¿Seré cábala?

Vine a Rusia para presenciar mi primer Mundial, estuve en el Estadio Central de Ekaterimburgo y Uruguay ganó en un debut mundialista después de no sé cuántos años. Creo que la última vez había sido en Francia 98. No me hagan hacer cuentas. Fue hace pila y listo. En fin, fui y ganamos. Hechos, no opinión. ¿Casualidad? No lo creo. ¿Suerte? La amiga del campeón. Les voy a pedir que me cuiden y que no se cuelguen de mi fama, ser un amuleto no es nada fácil. Por contrataciones me escriben por privado. Promoción no válida para equipos uruguayos que jueguen copas internacionales, milagros no hago… ¿Les cuento un poco de lo que fue mi Uruguay-Egipto? No, ni loco. Jeje, era broma. Soy parte del #TeamTeledoce y tengo que estar a la altura. Lo vivido podría describirlo en una sola palabra: fue hermoso. Son dos, ¿y? Mis cuentos, mis recursos. Además lo dije rápido y todo junto, por lo que es una sola: “fuermoso”. Ni pregunten por la hache, es muda. La diferencia horaria entre Ekaterimburgo y Uruguay es de 8 horas, por lo que el partido fue a las 18 de acá. Amaneció con clima helado mismo, me vine de China leyendo que iba a hacer calor en Rusia y les creí. Abrigo cero, pasé más frío que en un paseo con pingüinos. Con el rato la temperatura fue acomodando, o me fui emborrachando, ya ni me acuerdo. Almorzamos en un bar cerca del estadio con una banda de inmorales, descerebrados y desquiciados hinchas uruguayos de los que me hice amigo hace poco, y alcohol mediante fuimos viendo pasar las horas al ritmo de cánticos y pogos. Ni los rusos ni los egipcios cazan una de lo que le decís en español, entonces les dijimos cualquier barbaridad y los muy ilusos sonreían.

Tenían que ver a los extranjeros sacándonos fotos y filmándonos como si fuéramos especies en extinción de un zoológico africano. Pasa que los inmigrantes uruguayos vinieron con una sed bárbara, de otra manera no se explica lo que toman esos cuerpos. Eran las 16 y ya estábamos adentro del estadio preguntándole a cualquiera: ¿juega Salah? Al rato dieron las alineaciones y brindamos, una vez más, por su ausencia. Papito lo que fue el himno… sigo con piel de gallina. Parezco un carpincho. Lo que pasó después lo vieron ustedes también. Un partido lleno de nerviosísimo que arrancó con este nuevo intento de jogo bonito y terminó a la vieja usanza. La dupla Josema-Godín a un nivel superlativo…. yo los mandaría a conquistar países, dales una cuchara igual, no necesitan mucho más. Un Bentancur que con 20 años juega como si estuviese en el fondo de la casa. Y la frutilla de la torta, ese gol que fue un canto a nuestra historia reciente. Habría que mostrarlo en todas las escuelas del país, en loop, para que los niños entiendan cómo se gana un partido cuando no sale el buen fútbol. A la uruguaya. ¿Cayó Josema del salto? Estamos a lunes, calculo que sí. Si no alguien que lo baje que jugamos con Arabia el miércoles. Nike, yo quiero esos championes con resorte… Abrazo apretado con cuanto ser identificado con celeste había en la vuelta, un vaso más de cerveza mientras nos íbamos, foto con mi amigo Josema y una tarde espectacular en Rusia. ¿Qué tal? ¿Muy rico todo no? ¿Ustedes? ¿Desayunaron rico? ¿Se escaparon del laburo? ¿Cantaron enfermedad? Si juega Uruguay vale todo.
Y así como quien no quiere la cosa me voy yendo que en breve salimos para Rostov del Don, donde se jugará el partido del miércoles. Esto fue todo por hoy, un nuevo informe de #LaEternaPromesa en su especial #LEPenRusia para teledoce. com y el #MundialXLaTele, desde Ekaterimburgo, ciudad recientemente conquistada por José María y el Faraón. ¿Me comí un Barcelona? Me comí un Barcelona. Abrazo de gol del pibe de Toledo. Los quiero mucho. Bah, los amo. Perdón, el alcohol me pone meloso…

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La Eterna promesa XXVII

¿Se comieron un Barcelona?

Otro 1-0, otro gol de pelota quieta y estamos octavos de final. Ta’ mañana, detractores. ¿Jogo bonito? En el PlayStation. Esto es el Mundial. Ya lo dijo el gran Martín Lasarte cuando cuestionaban su forma de juego poco vistosa pero efectiva con Nacional: “¿qué nos pasa a los uruguayos? ¿nos comimos un Barcelona o qué?” Resumió todo en esas dos preguntas que no sé si no me las tatúo… ¿Vamo’ a calmarno’ con eso de que no jugamos a nada? Entre fantasmas no nos vamos a pisar las sábanas… Pero hablemos de cómo se vivió el partido que de eso se tratan los especiales. No sé quién pasó la data pero Red Burguers, un bar en la costa de Rostov, fue el punto de encuentro de cientos de uruguayos. Tomar en la calle es ilegal, Putin es tremendo anti-cumbia. Llegado el momento emprendimos el camino a la recompensa. ¿Cómo estuvo esa? Maestro, te la regalo. ¿Me creen si les digo que caminamos como 1 hora por arriba de un puente? El primer mundo está demás, por eso si ven videos o fotos de acá estamos todos con los celulares registrando como bólidos cada cosa que vemos. Qué cosa linda el Rostov Arena, mirá que los estadios de China son espectaculares, pero estos tienen un no sé qué… Tatita que le metí garganta al himno. Por suerte mis cuentos son escritos y no hablados, si no este iba con lenguaje de señas al lado… Igual paren todo. Hay algo que está sucediendo que si no lo cortamos a tiempo se nos va a ir de las manos. ¡Respetemos el himno! Paraditos, brazos fijos, mirada al frente y buscando cantar lo más fuerte posible. Nada de agitar los brazos, por supuesto nada de saltar y por Obdulio… ¡por favor nada de hacer un símil pasito de baile! ¡Es el himno, carajo! ¿Ustedes vieron cómo les quedó el himno a los argentinos de tanta pavada? “Oh, oh, oh, oh, oh” dicen mientras saltan y bailan.

¿Queremos llegar a ese insulto a la patria? ¡Por favor no! Primer aviso, la próxima la pudro. Como mis cuentos son furor en la vecina orilla, no voy a hacer comentarios sobre su desempeño en el Mundial… Les decía… el partido se vivió con muchos nervios, bien a la uruguaya. Fue imposible diferenciar a los jugadores árabes entre sí, detectar cuál era el bueno, a cuál putear, cómo decirles, etc… Tuvimos que centrarnos en los nuestros. Gracias Luis por la dedicatoria en el festejo de gol, te quiero, amigo. Ah, y felicitaciones por el récord y por la llegada del tercer heredero. Empiezo a sentir cosas por Bentancur. Listo, lo dije. Sí, quiero exteriorizarlo. Antes del Mundial estaba seguro de mi sexualidad pero ver jugar a ese pibe me está generando mariposas en el estómago. ¡20 años tiene y juega así! Yo tengo 23 y estaba temblando en la tribuna… ¡Sobredosis de té de tilo le da si le hacen el dopaje! En fin: uñas y dientes, aguantamos el 1-0 y a otra cosa, mariposa. Tanto viralizaron el video de los japoneses y africanos limpiando el estadio que al terminar tuvimos que imitarlos… Aramos dijo el mosquito… Yo filmé nomás. Quise hacer como en el cuento anterior y escribir todo al llegar al hotel para transmitirles a flor de piel lo vivido, pero me basta con decirles que ni llegué al hotel. Intentar seguirle el ritmo a los canarios que me agarraron de mascota no fue una muy buena idea… ¿En el interior hay alguna materia de la escuela o el liceo que sea “tomar alcohol”? No le encuentro explicación a la capacidad que tienen esos seres humanos.
Son esponjas con patas. Más que coleccionar los vasos de cerveza, van a abrir un local de venta. Y me voy despidiendo que hay que llegar a Samara para el Uruguay-Rusia. Ah, tengo que agradecerle al ‘Cabe’ porque fue el que me adoptó acá en Rusia, se imaginarán que si de mí dependía, no llegaba ni al primer partido. Esto de hacerme el curtido yendo a todos lados con el pueblo sin mi avión privado es más difícil de lo que pensé… Un beso para los contras uruguayos, un abrazo apretado a los ‘hermanos’ argentinos y un “estoy bien, má” para mi vieja.

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La Eterna Promesa XXVIII

Locales de corazón.

Ya sé, soy la cábala en persona. Cruza con brujería es lo mío. Es más, ese famoso ‘Brujo’ Manuel me llamó el martes para pedirme ayuda con Argentina, ya ven cómo les fue, logré que Marcos Rojo la pudriera de derecha cuando es más zurdo que Freddy Bessio… Freddy es el nombre del ‘zurdo’ Bessio, no me hagan explicar los chistes. Ahora… qué cosa linda esta de ser uruguayo, ¿eh? No pedí nacer en Uruguay, simplemente tuve suerte. Rusia venía bárbaro, ganando, gustando y goleando. Nosotros ganando también, pero “con lo justo” y “sin jugar a nada”, como decían los contras. Enfrentábamos al local y anfitrión de esta copa, seguramente varios hubiesen firmado el empate para así mantener el invicto. Un partido, entonces, sin valor agregado, ¿no? ¡Minga! Ninguno de los que estábamos en Samara coincidíamos con eso. Para nosotros era otra final, la tercera. Queríamos estar todos lo más celestes posibles, cuanto más atuendo, disfraz, bandera, pintura y remera, mejor. Porque vinimos a esto, a alentar a Uruguay. Me tomo el atrevimiento, y ya de paso otro vaso de cerveza, de decir una obviedad: si usted, usteda, tiene la posibilidad de venir a Rusia, no lo dude ni un segundo. ¿Es caro? Es caro. Pero es algo inefable, que si mal no entendí es “algo que es tan increíble que no puede expresarse en palabras”. Con unas copas de más uno aprende tanta cosa… Les decía… ¿qué más lindo que jugar contra el local? Somos especialistas en aguar fiestas, ¿por qué no hacerlo de nuevo? Putin, ¡no comemo’ ni con Mirtha Legrand! Mentira, Vlad, era un chistesín… Superar la fuerza de la localía era nuestra tarea como hinchas.

Ya en el ómnibus que te llevaba a la cancha fuimos cantando y agitando como si fuéramos seres irracionales. “¡Volveremo’, volveremo’, volveremo’ otra ve’, volveremo’ a ser campeone’, como la primera’ ve’!” Repetimos una y otra ve’. La s y la z quedaron en el hotel, tenían sueño… Después de un largo y caluroso viaje llegamos al espectacular Cosmos Arena. ¡Ponele aire acondicionado, primer mundo! Transpiré como testigo falso. Las entradas para los uruguayos eran todas en sectores distintos. Hecha la ley, hecha la trampa. Nos fuimos acomodando y terminamos detrás de uno de los arcos y no hubo seguridad que pudiera impedirlo. Besito, FIFA, esto es Uruguay. Partido divino. Muslera que cumplió los 100 partidos demostrando por qué está dónde está, Suárez y su sano hábito de mandarla a guardar, Laxalt que festejó gracias a un ayudín y Cavani que después de tanto buscar, lo encontró. Por algo es cazador el hombre, siempre está al acecho. Si usted pertenece a la comunidad protectora de jabalíes, haga como que no dije nada. Final, 3-0 y una alegría sin fin. ¿Y los hinchas rusos? Usted pensará, al igual que nosotros antes de venir, que son rudos, bravos, vilentos… pero no. ¡Son unos cra’! Estaban en la buenísima. Se divertían con nuestras discusiones contra los de seguridad, nos miraban sin entender qué cantábamos y hasta terminaron aplaudiendo nuestro desempeño. ¡Netfix, me engañaste! ¡Son más buenos que Lassie! Y aunque no me guste hablar de mí, tengo que decir que me llevé la sorpresa de la tarde al notar que tengo muchos fanáticos en estas tierras.
¡Me pidieron fotos a rolete! Me voy yendo que el camino sigue, Sochi nos espera, Portugal también. Mensaje de vital importancia antes de cerrar este cuento. Presten atención que les tengo que pedir un favor: no le teman a Cristiano, ese animal huele el miedo y ataca cual tigre hambriento. Indiferencia, como si no lo conociéramos. Después le ponemos a Torreira de mochila y seguimos a cuartos de final. Ahora sí me despido. ¡Abrazo grande, amiguitos! Ma, vos tranquila que estoy bien… bien borracho.

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La Eterna Promesa XXIX

Carta a Cavani.

Hola, Edinson. Te preguntarás qué hago yo escribiéndote a vos, pero es que tu carta me sensibilizó. Y no, no estoy llorando, se me metió un “gol del helado” en el ojo… Me toca usar mis cuentos para confesarte algo: amo tu pelo largo, amo tu entrega, amo que seas delantero, volante, lateral y zaguero, amo que caces jabalíes, amo que detestes tanto perder, amo tu humildad, amo que hayas salido de Danubio, amo la 21, amo que seas de Salto, amo tu cara de indio charrúa, amo que escuches cumbia, amo que hables como un ángel y después metas como un diablo, amo que comas guiso, amo que hayas logrado cambiar críticas por elogios, amo que ames el campo, amo tus festejos de gol… básicamente… amo todo lo que tenga que ver con vos. Y ta’, nada, eso nomás. Quería que lo supieras. Ahora voy con mi especial de #LEPenRusia que para eso me contrató Teledoce. ¿Sabías que soy cábala, Edi? Ah, ya dejaste de leer… Ok. Uruguay contra Portugal, un partido que en la previa tenía como favorita a la República de Ronaldo. Como si ese superhombre fuera más que nuestros guerreros. Pero por favor… No aprenden más… Nosotros calladitos, con la humildad de siempre y con muchas ganas de arruinar otra fiesta, estábamos listos para dar que hablar. “Messi y Cristiano se cruzarán en cuartos”, ja, ja, ja. Salimos temprano para el Estadio Olímpico de Sochi ya que nos comentaron que en sus alrededores se armaba una linda movida. Bares, restaurantes y mucho color. Fuimos en ómnibus público del que ya somos viajeros frecuentes, y llegamos justo para ver Argentina-Francia acodados a una barra.

Con coterráneos, rusos, japoneses y portugueses palpitamos ese lindo partido. ¿Qué opinión me merece el Mundial de Argentina, Sampaoli, Mascherano y cia? Qué perdida de tiempo… otra. Jeje, no, en serio, mejor mantengo fieles a los lectores del otro lado del charco… Unas buenas pizzas con muza para preparar la panza como recomienda el ‘Fata’ Delgado, cerveza, un poco más de cerveza, otro poquito más y a por la gloria. Cada vez me sorprenden más estos estadios, ¡son impresionantemente hermosos! En la previa hubo mucho insulto cruzado con los Cristiano boys pero yo me mantuve en el molde. Ronaldo huele el miedo, no podía desconcentrarme ni un minuto. Indiferencia absoluta. Fuimos locales y lo hicimos sentir. Ni con los rusos de aliados nos superaban los portugueses en cantidad. “Hay algo que sigue vivo” sonó en los parlantes y así nos adueñamos por completo del ambiente. Después vino el himno… Amigo, cómo explicarte… ¡Dejé la garganta entonando esas estrofas! Cerramos con el “¡vamo’ Uruguay hoy eh’!” y se encendió por completo el fuego sagrado. ¡Me hiciste caso, Luquitas! Gracias por leer mis cuentos, es un honor. El desenlace lo vimos todos, entre los fantásticos hicieron el primero, Pepe puso tablas en el partido y mis pelos de punta pero Cavani quería otro helado más. Bentancur, ¿estás soltero? Casi cien minutos de nervios para el pitazo final. Cómo nos gusta sufrir… Festejo a viva voz a pesar de la lesión del ‘Matador’ y a seguir tomando al ritmo de Denis Elías en las afueras del establecimiento. ¿Por qué sonaba música uruguaya? Nunca sabré pero por siempre lo agradeceré.
Un día perfecto. Recién horas después caímos en la ficha de lo que se nos viene en cuartos de final. Francia con mi ídolo Antonio, el rapidito de Mbappe y el caballo de Pogba. ¿Miedo? Ni nunca. De tú a tú al que se ponga en frente. ¡Esto es Uruguay, papá! Asado y vino. Mi peregrinaje sigue, Nizhni Nóvgorod me espera. No le puedo fallar a mi patria. Má, perdón que hace días no te contesto el teléfono y solo te escribo por WhatsApp, es que tengo miedo de que al escuchar mi voz creas que me cambiaron por el Ronco López… Un saludo cordial para todos desde Rusia. ¡Prost! Eso gritan acá los rusos antes de brindar… Fondo blanco y fin del cuento. Ay lo que voy a sufrir la pretemporada cuando vuelva a China…

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La Eterna Promesa XXX

Perdón, Uruguay.

Me cuesta mucho escribir estas palabras. Solo me sale pedirles perdón. En serio. Se terminó el sueño de la Copa del Mundo para mi país y yo solo puedo disculparme. ¿Por qué? Porque… No sé cómo decirlo. No quiero que me señalen. No estoy listo para ser una mancha negra de nuestra historia. Tanto tiempo generando empatía con el pueblo uruguayo para que pase esto… Tienen que prometerme que me van a entender. ¿Promesa? No vale juzgar y no vale perder el cariño que me tienen… ¿Ok? Por favor. No se imaginan lo que me está costando escribir esto. Ya vengo, me voy a servir un escocés para juntar coraje… A todo esto, yo no era así de borracho. Y menos todavía un borracho fino. Era del vino cortado, ¿qué carajo me creo que soy? ¿A quién me comí? Me maree con los flashes, lo admito. Paren. Ya vengo. Voy a tirar esta porquería y armarme un buen brebaje… Ahora sí. Perdón la demora. No encontraba una botella de plástico para cortarla y sentirme como en mi barrio. ¿Ponen una mano en el corazón y me prometen lo que les pedí? Repitan conmigo: “Tranquilo, botija, no te vamos a juzgar. No sabemos qué hiciste pero te queremos igual. Siempre vas a ser para nosotros un ídolo con pies de barro”. Bueno, si quieren eso de ídolo lo pueden omitir. Jeje. No los escucho… No, no lo digan en sus mentes, no sé telepatía, estudié hasta 3ro de liceo nomás. Estén en donde estén, pronuncien esas palabras. Si no, me guardo lo que tengo para contarles y siguen creyendo que quedamos afuera por culpa del gran Griezmann, el morenito canchero Mensopé y la ausencia del Edi.

Como ustedes quieran… “Tranquilo, botija, no te vamos a juzgar. No sé qué hiciste pero te queremos igual”. ¿Lo dijeron? Ok. Voy. No. No me animo. Respiro hondo, exhalo. Respiro hondo… exhalo. Respiro hondo… fondo blanco. Ahí voy. 1, 2, 3. No fui al partido con Francia. Listo, lo dije. Sí, como leyeron. Uf… qué placer sacarme esa mochila. No me odien, recuerden lo que prometieron. Creo en su palabra. Ya sé, era la cábala, Uruguay venía 4 de 4 conmigo en la tribuna. Pero bueno, me equivoqué. Los amigos que me llevaban cual niño a todos lados se fueron de Rusia y quedé solo. Me dejaron ese fanatismo por el alcohol y más nada. No me culpen a solo mí, cúlpenlos a ellos también. Tenía todo arreglado con mi piloto, salía en la mañana del viernes para Nizhni Nóvgorod en mi avión privado. Pasa que la noche anterior quise demostrarme a mí mismo que podía controlarme. Cerveza va, cerveza viene, vodka va, vodka viene… Amanecí en Dubai. No me pregunten cómo ni por qué, no recuerdo nada de lo que pasó esa noche. Sé que cuando me desperté y entré en razón, prendí la tele del hotel y la noticia era “Francia derrotó 2-0 a Uruguay y espera rival para la semifinal”. Con un dolor inmenso en el pecho les vuelvo a pedir disculpas. Era el amuleto de la suerte, ya sé. Perdón, Maestro, sé que confiabas en mí. Perdón Nando, sé que me estabas buscando en la tribuna justo cuando pateó Antonio. Perdón Luis, vos te enteraste antes del partido y se ve que no pudiste concentrarte. Perdón, capitán. Perdón, Josema, aunque no era para llorar tampoco, pero te entiendo, no tenías novedades de mi paradero.
Me toca parafrasear al Dios de muchos argentinos para cerrar lo que fue #LEPenRusia y también mis cuentos por un rato. “Espero que no se termine nunca este amor que me tienen. Porque se equivoque uno, no tiene que pagar el futbol. Yo me equivoqué y pagué, pero… la pelota no… la pelota no se mancha”. Volveré con mis cuentos, volveré más fuerte que nunca. No sé si escribiré desde acá en Dubai, desde China, Uruguay o donde sea. Solo sé… que no sé nada. Jaja, joda. Gracias por una temporada más, amigos lectores, gracias Teledoce por la confianza y gracias Dios por hacer de tu sangre el vino. ¡Salud! Ah… posdata: si saben cómo puedo llevar mis cuentos al papel impreso, me pegan el chiflido.

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