"Se nos dio tranquilidad, se nos dijo que está abierta, que el gobierno tiene una posición al respecto, y es que en este momento se trabaje de buena manera y se siga generando y teniendo el mejor precio para los productores como venía siendo", declaró el presidente de la ARU.
Las gremiales agropecuarias que integran Campo Unido -la Asociación Rural del Uruguay (ARU), la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR) y la Cooperativas Agrarias Federadas (CAF)- se reunieron este jueves con el ministro de Economía, Gabriel Oddone, con una agenda amplia, pero con un tema que dominó la conversación: la continuidad de la exportación de ganado en pie.
"Se nos dio tranquilidad, se nos dijo que está abierta, que el gobierno tiene una posición al respecto, y es que en este momento se trabaje de buena manera y se siga generando y teniendo el mejor precio para los productores como venía siendo", declaró el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber.
El presidente de la ARU fue enfático al señalar que la incertidumbre regulatoria no solo afecta a los productores, sino que también pone en riesgo la permanencia de los operadores internacionales en el país. "El problema inmediato que se puede generar es que los exportadores busquen otros mercados. Son exportadores a nivel mundial. No darles certezas en Uruguay lleva a que rediseñen su negocio. Ese es el riesgo, claro", subrayó.
El referente agropecuario explicó que el proceso de exportación en pie no puede ser reducido a una simple solicitud puntual. "Se compra forraje, granos, se contrata gente, se genera cuarentena. En un momento se pide permiso, pero es el final de una cadena larga", advirtió.
Uno de los argumentos centrales de las gremiales para defender la exportación en pie es su rol como "testigo" del mercado. "El ganado en pie es un testigo para asegurar al productor que la industria va a pagar el mejor precio posible, porque si no, se le va. Si sacás ese testigo, quedás en manos de la industria", señaló.
Ferber remarcó que ese mecanismo ayuda a ordenar el mercado. "Desde que la exportación en pie es un testigo fuerte, lo que importa es el precio del ternero. El productor sabe que su ternero va a valer siempre lo que el mercado pague, entonces generamos, crecemos", comentó.
Finalmente, advirtió que limitar la producción o intervenir en el precio podría tener consecuencias negativas para toda la cadena. "No compartimos que haya que limitar la producción o bajar el precio del ganado para que determinados orientales puedan solucionar algo y otros se vean afectados. Si hacemos eso, vamos a afectar puestos de trabajo que tal vez no estén sindicalizados, pero que también dependen de esto", cerró.

