El Vitruvio de Punta Espinillo

La inscripción hecha con ruedas viejas se encuentra en la casa de la doctora Adriana Perla, en Punta Espinillo, a 17 kilómetros del centro de Montevideo.

Adriana Perla es egresada de la Facultad de Medicina, pero con los años se enfocó hacia la homeopatía y la biodecodificación. Ella misma construyó el Vitruvio, la conocida figura que Leonardo Da Vinci diseñó porque le encargaron la tapa del libro del arquitecto Viturvio, que vivió en el siglo I, y que fue quien dio las proporciones de la figura humana. En el corazón de su Vitruvio hay un ómnibus, que es donde se dictan talleres y charlas.

Según explicó al diario El País, la siembra de árboles y plantas en cada lugar fue hecha de acuerdo a la simbología naturópata, y para la construcción de las líneas de división de los sectores que corresponden a los órganos utilizó, además de las cubiertas, adobe, barro, vidrio, material pet, maderas y hierro.

El cuerpo incluye un estanque de 70 centímetros de profundidad y su drenaje corresponde a la vejiga. Esto fue lo primero que hizo, entre otras cosas para obtener tierra y rellenar las cubiertas. Asimismo, una “gruta” y un “tótem” representan los genitales femenino y masculino respectivamente. Del mismo modo, se construyeron caminos y canteros que representan los órganos en proporción geométrica, con distintas especies de plantas. Perla también colocó una pérgola-túnel de varillas que forman la tráquea y los bronquios, y un laberinto unicursal de 7 vueltas que representa el encéfalo.

En la vesícula hay una malla con botellas que próximamente cerrará como una cueva, porque este órgano es “el que guarda las cosas”, el que forma piedras que la profesional equipara con el rencor que muchas veces no se puede sacar del interior. Del mismo modo, Perla demarcó los llamados “chacras” del cuerpo con mandalas representativos, como el del “plexo solar”.


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