A año y medio de su llegada, los exreclusos de Guantánamo “están haciendo un esfuerzo superlativo”

El mediador Christian Mirza y el expresidente José Mujica hablaron del tema.

A fines de 2014, Uruguay recibió a seis exreclusos de la cárcel estadounidense de Guantánamo, un establecimiento ubicado en Cuba que ha sido objeto de innumerables críticas internacionales por las detenciones sin pruebas y por prácticas de tortura. Poco antes había llegado al país un grupo de familias sirias, refugiadas de la guerra en su país, pero el tema de los provenientes de Guantánamo se había tomado de otra forma por el miedo al terrorismo, si bien estos seis exreclusos no tenían ninguna acusación ni prueba en su contra.

La opinión pública tampoco se volvió favorable hacia ellos cuando los propios exprisioneros se mostraron hostiles hacia Uruguay y llegaron a afirmar que estaban mejor cuando estaban presos en la base cubana; menos todavía cuando uno de ellos se casó con una uruguaya que poco después se alejó de él tras denunciarlo por violencia de género. El tema volvió al tapete la semana pasada, cuando el expresidente José Mujica, responsable de la llegada de los refugiados, dijo en Córdoba que los había traído a cambio de que Estados Unidos comprara naranjas al mercado nacional, algo que en su momento había negado. ¿Qué pasa con los exreclusos de Guantánamo a un año y medio?

Desayunos Informales recibió a Christian Mirza, el hombre que ha actuado como nexo entre el gobierno y los refugiados para gestionarles todo lo necesario para integrarse a la sociedad uruguaya, además de para mediar cuando tuvieron desavenencias, como cuando se manifestaron durante 20 días frente a la embajada de Estados Unidos. Mirza contó que tiene con ellos una relación fluida y mantiene encuentros semanales. “Saludo y sigo saludando la decisión del expresidente Mujica de traer a los uruguayos porque me parece que rinde tributo a las mejores tradiciones de la política exterior uruguaya”, dijo Mirza. “Sin embargo, he destacado que hubo algunos problemas en cuanto a la improvisación, la falta de planificación”. Recordó en ese sentido el compromiso que los refugiados firmaron luego de esas manifestaciones, que firmaron los seis y que sumó dos anexos a lo que originalmente se había acordado.

Tras aclarar que es frenteamplista, Mirza criticó las declaraciones de Mujica -primero cuando calificó de “pésima” la actitud de los exprisioneros, luego cuando recientemente los trató de “locos” que tuvo que aceptar a cambio de naranjas-. “Ellos no pidieron venir a Uruguay; el país los invitó y ellos no tenían opción”, dijo el mediador. Aclaró sin embargo que ninguno tiene ahora la intención de irse de Uruguay y están buscando la ciudadanía legal.

Contó que los exreclusos eran hombres inexperientes en su trabajo, pero aclaró que siempre han expresado su anhelo de trabajar. Tres de ellos lo están haciendo a tiempo parcial, si bien sin todavía el dinero suficiente como para mantenerse sin el subsidio estatal que se acabará en nueve meses. Mientras tanto, los seis están haciendo cursos y formándose para mejorar.

“El gobierno y el Estado uruguayo no se puede desentender” del tema, dijo Mirza. “Si llegado el momento en que finalice el programa tenemos algunos con dificultades de ingresos, habrá que buscar las alternativas. No se los puede dejar abandonados a su suerte, lo cual no quiere decir que ellos quisieran vivir del subsidio”.

Mirza dijo que los refugiados “están haciendo un esfuerzo superlativo” por mejorar sus habilidades en hablar español, al igual que en otros ítems del programa de inserción a la sociedad.

En cuanto al caso de las denuncias por violencia doméstica, señaló que está en manos de la Justicia. “Está bien encaminado”, dijo Mirza. Agregó que los refugiados pueden recibir atención psicológica, pero que es complejo por la necesidad de un traductor que medie.

En ese momento llamó al programa José Mujica, que recordó: “Durante 18 años, desde el Dr. Lacalle, el segundo gobierno de Sanguinetti, el gobierno del Dr. Batlle, el primer gobierno del Dr. Vázquez, en el que yo era ministro: se hicieron reiteradas gestiones para intentar abrir el mercado de los citrus en Estados Unidos. Siempre nos estrellamos contra la burocracia técnica de EE.UU.”. “Cuando por otro tema le digo al representante diplomático de EE.UU. que aceptaba la presencia de los presos de Guantánamo, al poco tiempo súbitamente se abre el mercado”, comentó. “Hubo un cambio en la actitud de la burocracia americana. Yo no tengo otra explicación que un gesto de consideración con el Uruguay”, dijo el expresidente, “pero no tengo ningún documento”. Mujica reconoció que la frase que pronunció en Córdoba no fue “la más afortunada”, e igual se mantuvo en su postura.

Por otro lado, anteriormente él había declarado que el programa de recibir a exreclusos de Guantánamo se terminó por la mala actitud de estos refugiados que llegaron a Uruguay, aunque ahora admitió un matiz: “Tal vez venían de una condición tan dramática que no pudieron hacer otra cosa”.

Si no se abría el mercado, ¿seguiría él de acuerdo con la llegada de los exreclusos? “Me he pasado una vida criticando al gobierno norteamericano por la prepotencia en el mundo. Un día que un presidente hace campaña electoral diciendo que va a cerrar la cárcel de Guantánamo y la realidad interna de su país no se lo permite, me pareció humanamente correcto para un presidente como yo, que conoce lo que es estar preso, que sabe que hay un montón de gente presa en Guantánamo que no fue otra cosa que una venta de carne humana”, dijo Mujica, “se estaban comiendo un garrón”.

El expresidente declaró que en toda relación diplomática se espera algo a cambio, y lo que él pretendía era una mejor consideración para con Uruguay. “A EE.UU. le corresponde atender las consecuencias”, respondió ante la consulta de si el país y el gobierno estaban preparados para recibir a los refugiados.

Sobre los refugiados sirios que llegaron antes, Mujica lo diferenció de los inmigrantes europeos que llegaron al país en el siglo XX y habló de un cambio cultural, ya que los refugiados de hoy pretenden viajar al mundo rico.

¿No fue un poco injusto con gente que estuvo trece años presa? “Me dolió mucho que dijeron que estaban mejor en Guantánamo que acá. Quizás me pasé de la raya”, dijo Mujica.


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