Analizamos en profundidad el ajuste fiscal del gobierno

¿Para quiénes es peor la suba impositiva? ¿El gobierno mintió? Laura Raffo lo explica en Desayunos Informales.

El presidente Tabaré Vázquez y el ministro de Economía Danilo Astori anunciaron el lunes una baja de 2% del IVA en compras con medios electrónico y también aumento impositivo en el IRPF, el IRAE y el IASS. El objetivo, según explicó Astori, es equilibrar las finanzas del Estado y reducir el déficit, luego de que hubo que corregir muy a la baja las previsiones de crecimiento de la economía para este año.

Laura Raffo presentó un análisis al respecto en Desayunos Informales y aclaró que las medidas del gobierno son un ajuste fiscal. El déficit del Estado es hoy de US$2.000 millones, es decir que se gasta esa cifra por encima de los ingresos que se reciben; con estos cambios se busca reducir esa diferencia en US$500 millones. “El gobierno cuando le fue bien al país en los últimos años, con fuerte recaudación impositiva, no se ahorró y ahora no tiene dinero para hacer frente a estos gastos”, dijo Raffo.

¿A quién afecta el aumento? El IRPF aumentará a partir de los $33.400 de sueldo nominal. Quienes ganaban hasta esa cifra seguirán pagando el 10%, quienes ganan entre eso y $50.100 en vez de un 15 pagarán un 18%; en la franja entre $50.100 y $167.000 se pasará de pagar 20 a pagar 23%; hasta los $250.500 se pasará de pagar 22 a pagar 26%, hasta los $384.000 se pasará de pagar 25 a 29%; y quienes ganan más de $384.000 pasarán de pagar 30 a pagar 34%. Esto es por franjas, es decir que no todo el sueldo paga ese porcentaje sino la cantidad que está por encima de la franja.

La mayor parte de la gente no tendrá una carga impositiva mayor, porque hay 900.000 personas que ganan menos de $30.000, lo que tiene dos caras: una positiva, como marcó el gobierno, pero también una negativa, porque es difícil mantener una familia con esos ingresos.

El aumento, ¿es peor para quienes saltan de 15% a 18% o para quienes sube de 30 a 34%? Con un sueldo de $30.000, antes de pagarte el sueldo la empresa se queda con unos $4.500 de aportes al BPS, de Fonasa -si no tenés hijos- te descuentan $1.350, de Fondo de Reconversión Laboral se pagan $38, y de IRPF se descuentan $218 -lo cual se mantendrá-. Es decir que el sueldo líquido termina en unos $23.895, el 80% del salario nominal. Claro que eso no significa que no se paguen más impuestos: el IVA, el Imesi, Primaria y más. “Es importante destacar que el IVA da cuenta de la mitad de todo lo que recauda la DGI, y lo paga igual cualquier familia”, apuntó Raffo.

Si tu sueldo es de $60.000, en aportes al BPS se van $9.000, en Fonasa se van $2.700, en F.R.L. se van $75, y en el IRPF antes se iban $4.836, a partir de este ajuste se pagarán $5.742. El total de descuentos es de $17.517, y el sueldo líquido queda en $42.483, un 70% del nominal. Esto sin contar el resto de la carga impositiva.

Una comparación regional: según un informe de Cepal que mide el total de impuestos sobre el PBI, Uruguay es el cuarto de Latinamérica. Esto no es necesariamente malo; la cosa es que en otros países los impuestos son altísimos, pero los servicios del Estado son tan excelentes que la población paga sus tributos casi que con gusto.

El gobierno admitió, según explicó Laura Raffo, es que las previsiones del crecimiento económico fueron mucho más optimistas que lo que terminó sucediendo y por lo tanto los ingresos que se esperaban recibir son mucho menores. La intención es también que desde el exterior se vea al país como un país responsable, que maneja con cuidado sus cuentas, y Raffo señaló que esta es la última etapa de un ajuste que comenzó con la suba de tarifas por encima de la inflación a principios de año.

¿El escenario económico cambió mucho o al gobierno le costó aceptar ese cambio y por eso dijo hasta último momento que no se subirían los impuestos? Raffo se inclinó por esta última opción, aunque dijo que tal vez se haya sido demasiado tajante en afirmar que no habría suba, cuando era factible que se lo necesitara.


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