El etiquetado de alimentos procesados se demora en Uruguay: ¿qué presión ejerce la industria alimenticia?

"Esta es una medida necesaria para todos", advierten desde la Organización Panamericana de la Salud.

Desde octubre está redactado el decreto para el etiquetado de alimentos procesados, pero para su implementación solo falta la firma del presidente Tabaré Vázquez. Legisladores de toda la región se reunieron en Montevideo esta semana en un intento por  “apurar” esa firma.

Cuando se aplique el sistema, los alimentos tendrán una etiqueta negra con letras blancas cuando superen ciertos niveles de azúcares, grasas, grasas saturadas y sal.

Desde la Organización Panamericana de la Salud (OPS) se afirma que el sector alimenticio se comporta  “como la industria tabacalera o del alcohol”.  Abordamos el tema junto a Mario Gomes, asesor de la OPS.

En otros países tenemos una clara presión de la industria alimenticia, que cree que estas medidas pueden tener impacto en sus productos. La primera estrategia es que la propuesta de regulación sea más débil, cambiando los criterios de grasas, azúcares y sal. Si no logran cambiar eso, intentan dilatar el proceso y decir que necesitan más tiempos para adaptarse, o incluso juicios en contra de la regulación. Esta es una medida necesaria para todos.

Hay una argumentación que dice que la desregulación debe mantenerse y otras propuestas de alternativas más débiles a las que se proponen. Pero no son buenas.

Una bebida azucarada es agua, azúcar y otros ingredientes: son todas cosas muy baratas. Los productos ultraprocesados sin diseñados de una forma que son muy baratos y generan precios de compra baratos. Pero hay que cambiar la carga tributaria para esos ultraprocesados y para que los productos más sanos queden mejor posicionados.


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