“El mensaje que dieron la Justicia y las autoridades es terrible”: las repercusiones del caso en que una joven contó a docentes de UTU que era abusada en su casa

La jueza del caso decidió que la adolescente volviese a su casa, donde vive con su madre, quien es una de las señaladas como agresora.

Primaria ordenó el comienzo de una investigación administrativa sobre los casos de abuso sexual ocurridos en la escuela 196 de Flor de Maroñas. Entre otras cosas, se trata de comprobar si las autoridades no tomaron medidas ante las denuncias anteriores de los padres, quienes afirmaron ver merodear a un hombre por las inmediaciones y el propio predio del liceo. Veamos el repaso que preparamos sobre este caso.

Además, el caso de una joven que denunció que sufría abusos físicos y sexuales en su casa puso sobre la mesa la falta de recursos que poseen las instituciones educativas para hacer frente a estos casos.

Abordamos el tema junto a la politóloga Soledad González, integrante de Cotidiano Mujer.

El hecho se desencadena en la UTU. Ella cuenta a docentes lo que vive en su hogar, tanto por violencia física ejercida por su madre como abusos sexuales ejercidos por su padre y un tío abuelo. El equipo de UTU actúa según el protocolo de ANEP, que no solo indica que se debe contactar a un adulto referente, sino también a profesionales de ASSE.

Cuando se contacta al adulto, ahí se desencadena el episodio de violencia en el local de estudio. Luego se hace la denuncia. Y ahí la jueza define que la joven debe volver con su madre e imparte medidas cautelares para el padre y el tío abuelo. Esto es profundamente indignante.

Ella pide ayuda en el único lugar público al que tiene acceso, como es un centro educativo. Después de haber estado cuatro días encerrada en su casa, llegó con marcas en su cara que indicaban que había sido víctima de violencia doméstica.

El mensaje que se está dando es terrible. El año pasado hubo dos adolescentes que tuvieron que filmar un abuso porque ya tenían asumido que no les iban a creer. Los adultos tenemos el problema de relativizar estos temas.

Los adultos ejercen manipulación y seducción sobre sus víctimas, y peor es cuando esos adultos son los referentes de los niños.

El problema no es tanto de protocolo, sino de tener al servicio equipos técnicos que estén todo el horario. Los docentes solo tienen que asegurar una ruta de saluda, pero es el personal especializado el que debe evaluar los testimonios.

El daño de haberla hiperexpuesto y de haberla dejado en medio de quienes ella denunció… hay mucho para trabajar.


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