Gerardo Caetano presenta nuevo libro: “Uruguay tiene problemas solucionables y antagonismos negociables. Pero no tiene más tiempo para cambiar la educación”

El historiador y politólogo también habló sobre la campaña electoral: "Cabildo Abierto es de ultraderecha porque tiene una visión de orden a cualquier costo. También por la gente que han nucleado: hay neonazis en sus listas".

El historiador y politólogo Gerardo Caetano publicó “Historia mínima de Uruguay”, un libro que forma parte de un proyecto del Colegio de México y que, según él mismo, fue uno de los mayores desafíos de su carrera.

Abordamos estos y otros temas junto a Caetano.

Este libro es de los que me ha llevado más trabajo. Es parte de una colección que se publica en toda América Latina y en Europa. Tiene algunos requerimientos muy exigentes, como un tamaño estandarizado de no más de 300 páginas.

Tiene que ser muy riguroso y construido para que pueda ser leído no solamente por un ciudadano del país del que se habla sino también por un extranjero. Trabajé dos o tres años en este libro, pero me hizo bien porque me obligó a actualizar mi visión y a hacerme preguntas nuevas.

Discutir sobre política es un bien escaso hoy en el mundo. Importa cada vez menos en el mundo y para las sociedades. Es una pauta creciente que la política no tenga interés. La política cambió, pero tiene que haber una convicción del ciudadano en relación a sus ideas respecto a la política.

La inmigración es un factor de dinamismo, sobre todo para una sociedad envejecida. Una sociedad de inmigrantes es más plural. Y esa es la mejor historia de Uruguay. Los inmigrantes tienen una energía muy particular, y la diáspora uruguaya es prueba de eso. La juventud, las ganas y las tradiciones que traen los inmigrantes son enriquecedoras.

En el campo uruguayo hay un drama que es la despoblación.

La educación es un gran debe de los 15 años del Frente Amplio y de los años de democracia de después de la dictadura. El problema educativo ya viene desde los años sesenta. Es un tema en el que no podemos permitirnos estar en desacuerdo.

Uruguay tiene problemas solucionables, todos lo son. Uruguay tiene antagonismos negociables. Pero lo que no tiene Uruguay es más tiempo. Si no avanzamos en educar para lo que no conocemos… no tenemos tiempo para perder. Hoy tenemos que educar para la incertidumbre.

El balance sobre la campaña electoral

Hay incertidumbre respecto a las encuestas porque están dando cosas bastante divergentes. Pero parece confirmarse que ninguno de los grandes bloques va a adquirir mayoría legislativa, lo que implica que habrá balotaje. Parece todo dado para que en el balotaje luchen el Frente Amplio y el Partido Nacional. Hay posibilidades de que ocho partidos tengan representación parlamentaria.

De concretarse la votación de 10 % de Cabildo Abierto, se le daría a un partido de ultraderecha la llave de la mayoría parlamentaria. Son de ultraderecha porque tienen una visión de autoridad y orden a cualquier costo. También por la gente que han nucleado: hay neonazis en sus listas. Tiene una visión muy regresiva en el tema de la nueva agenda de derechos. A Manini Ríos como caudillo político lo construyeron Mujica y Huidobro, y lo mantuvo el Frente Amplio.


Historia mínima de Uruguay de Gerardo Caetano

La singularidad del Uruguay ha sido un tema muy debatido en la historia de América Latina. Este pequeño país, sobre todo si se le observa entre Argentina y Brasil, a menudo ha sido percibido como un laboratorio de experiencias singulares. En los siglos coloniales, la colindancia entre el imperio portugués y el español otorgó a este territorio un perfil de frontera que encontró continuidad en la larga disputa que enfrentó a sus gigantescos vecinos durante el siglo XIX y parte del XX.

En las primeras décadas del siglo XX, luego de la derrota de la revolución liderada por José Artigas, la entonces Banda Oriental del Río de la Plata devino Estado nacional. Tierra de inmigrantes, de cruentas guerras civiles, de indios, negros y gauchos, de caudillos y doctores, en ese Uruguay se acuñaron proyectos reformistas que a inicios de siglo XX perfilaron un acuerdo básico en torno a los valores de la democracia política y a la necesaria construcción de un Estado social de perfiles integradores.

Con más disputas de lo que se cree, el Uruguay moderno trazó algunas líneas de larga duración que han marcado la autopercepción mayoritaria de los uruguayos: la pretensión de construir una avanzada de la civilización europea distante de los clásicos perfiles latinoamericanos; una nación con una perdurable primacía del Estado por sobre la sociedad civil y el mercado, hiperintegrada, algo provinciana y autocomplaciente, adversa a la implantación de los populismos clásicos; un país con una potente laicidad de temprana construcción con una sociedad de talante más republicano que liberal.

Este libro, con todo el rigor del conocimiento histórico, explica estas grandes líneas del pasado uruguayo a través de una sintética narración sustentada en una cuidadosa selección de procesos, acontecimientos y actores que se despliegan a lo largo de casi cinco siglos. Se trata de una síntesis tan honesta como debatible, construida desde una perspectiva crítica y plural.


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