La visión de la contra-campaña de “Vivir Sin Miedo”: “Es peligrosa, innecesaria y no va a resolver los problemas que hay en Uruguay”

"Muchas de las medidas que propone la reforma ya se han implementado en otros países y han fracasado", señalaron. "Hemos transitado el camino de la inflación punitiva y de la violencia. Seguir tomando ese camino es un error", agregaron.

La contra-campaña de “Vivir Sin Miedo” tendrá una cadena de radio y televisión, exactamente una semana después de la cadena que el Gobierno le otorgó a la iniciativa impulsada por el senador nacionalista Jorge Larrañaga. Contrarios a lo que propone la campaña original, la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay, el PIT-CNT y varios colectivos sociales como el Colectivo Catalejo y Ovejas Negras articulan una acción de respuesta y alternativas a las medidas planteadas por Larrañaga.

Abordamos el tema junto a los voceros Diego Pereira y Mariana Rodríguez.

Venimos trabajando sobre tres grandes ejes. La campaña impulsada es peligrosa, innecesaria y no va a resolver los problemas que hay en Uruguay.

La ciudadanía uruguaya considera que la inseguridad es un tema relevante y que amerita una profunda discusión, además de soluciones. Este no es el camino para poder resolver estos problemas sino que, por el contrario, puede llegar a empeorarlos.

La preocupación la tenemos todos y todas frente a este tema. Esperamos que la gente llegue informada a octubre. Sea la decisión que tome, esperamos que esa decisión se tome informada. Exigimos que haya un debate previo y responsable.

Creemos que mucha gente habilitó este debate con su firma para que se pueda hablar de forma seria.

Muchas de las medidas que propone la reforma ya se han implementado en otros países y han fracasado. A nivel regional, Brasil, México y Colombia tienen políticas similares: han militarizado el tema y la violencia ha aumentado.

No solo falta información, falta debate, tanto en la política como en la ciudadanía.

Hemos transitado el camino de la inflación punitiva y de la violencia. Seguir tomando ese camino es un error. Eso no ha resuelto los temas de seguridad sino que los ha empeorado: los índices delictivos no han bajado.

Seguir privando a las personas de libertad no funciona. Las penas aumentan, pero aumentan los delitos y las personas privadas de libertad. Se plantea un cambio grave, serio, que amerita debate amplio y toda una reforma constitucional, para unas pocas personas, porque los casos de delitos graves como violación o sicariato son los menos dentro de las cárceles, y se busca ponerles la cadena perpetua.


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