Madre de Brissa sobre el asesino: “Dijo que no sabía lo que le había pasado, que era un animal y que merecía morir, pero no había arrepentimiento: era todo una actuación” – Teledoce.com

Madre de Brissa sobre el asesino: “Dijo que no sabía lo que le había pasado, que era un animal y que merecía morir, pero no había arrepentimiento: era todo una actuación”

"Esto no puede seguir pasando y alguien tiene que hacerse cargo. No quiero que nunca más haya una niña como Brissa".

El asesinato de la niña Brissa González  -en noviembre del año pasado- reabrió un viejo debate que se trasladó al ámbito parlamentario: la posibilidad de crear un registro de abusadores sexuales.

Además, en las últimas horas se conocieron detalles sobre los antecedentes de Williams Pintos, el hombre que asesinó a Brissa y que luego se suicidó en la cárcel.

Abordamos el tema junto a la madre de Brissa, Ana Paula Gérez.

Teníamos todo para hacer. Este hombre tenía que por lo menos, una vez, pagar con castigo sus actos. Desde el minuto en que esa persona sale, ya comienzan los errores, uno atrás del otro. No tiene seguimiento de nada. Tenía una libreta de taxi y libre circulación por lugares donde andaban niños. Mi hija no es la única que camina un par de cuadras para ir a la escuela.

Ese señor ya debería haber estado con tobillera desde el primer segundo en que fue denunciado por violencia doméstica.

Sé muy bien que el periodista que elaboró el informe no puso el 100 % de lo que consta en el expediente del caso.

Tiene que haber un registro de abusadores y un seguimiento, además de una pena particular.

Fuimos a una audiencia donde se llevó a una especialista, perito-semióloga. Se le hicieron preguntas genéricas y al final si mató a Brissa. Él dice que sí, que la mató, mira al frente con la cabeza en alto y lo dijo frente a mí. Pero no aportó datos. Dijo que la había subido, pero que no se acordaba lo que le había dicho. Él no era ningún loquito suelto, sino una persona absolutamente hábil y manipuladora.

Este hombre no demostró remordimiento nunca, nunca bajó la cabeza. Estaba frente a nosotros sin esposas, tranquilo, con la cabeza al frente.

Dijo que no sabía lo que le había pasado, que era un animal, que merecía morir, pero no había lágrimas ni arrepentimiento: era una actuación. Pero no le salió bien, porque yo estaba enfrente.

El traslado que tuvo no debió pasar porque él tenía prisión preventiva por seguridad. Pasarlo a ese módulo no era lo adecuado. Él tenía que tener su juicio y su castigo, y que fuese la Comcar al otro día si así se disponía. Pero no así como sucedieron las cosas.

Esto no puede seguir pasando y alguien tiene que hacerse cargo. No quiero que nunca más haya una niña como Brissa.


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