Talvi dijo que nunca integraría una coalición en la que Manini Ríos fuese mayoría y considera que a Lacalle Pou y Martínez “les salió bien lo de polarizar la elección”

"Si gana el Frente Amplio, el Partido Colorado tiene la responsabilidad de garantizar gobernabilidad, pero no lo vamos a hacer en el modo coalición", agregó el candidato colorado.

La fórmula del Partido Colorado realizó el fin de semana el cierre de campaña en Montevideo y ahora se abocará a recorrer el interior del país en los días que quedan.

Abordamos este y otros temas junto al candidato presidencial colorado, Ernesto Talvi.

La posible coalición

Después del 27 de octubre, va a quedar configurado el Parlamento y el peso relativo de los distintos partidos o sectores que integrarán la oposición. El proyecto alternativo se tiene que construir de manera conjunta. Nosotros vamos a defender en esa mesa el proyecto de país que hemos estado presentándole a la ciudadanía.

El peso electoral importa. El Partido Colorado y el Partido Nacional serán una la mayoría absoluta en esa coalición y Cabildo Abierto será una minoría. Vamos a empujar por los cambios impostergables que el país necesita. Además, vamos a ser garantía de que ningún principio fundamental será transgredido en esa coalición.

Estamos ante la continuidad de un proyecto agotado, sin capacidad de encarar los desafíos que enfrenta el porvenir. Es tiempo de que el Frente Amplio vaya a los cuarteles de invierno y que haya un proyecto que remplace al que hoy nos gobierna.

Nunca integraríamos una coalición en la que Manini fuese mayoría. Para nosotros no es menor que Cabildo Abierto vaya a ser minoría. Seguimos teniendo nuestras diferencias con él. Pero el país necesita un proyecto y gobernabilidad.

Si el Frente Amplio gana, no tendrá mayorías parlamentarias, por lo que va a precisar apoyo. Nosotros no vamos a hacer una coalición política con el Frente Amplio para darle mayorías automáticas, pero tenemos la responsabilidad de que le país tenga gobernabilidad. Por ende, si las propuestas son sensatas, lo estudiaremos.

Lacalle Pou y yo tenemos diferentes estilos de liderazgo, pero creo que eso es bueno. En el Frente Amplio también hay gente muy distinta y es una coalición. El Partido Nacional y el Partido Colorado no van a permitir que se transgredan derechos. Vamos a marcar nuestra impronta en la coalición.

Si gana el Frente Amplio, el Partido Colorado tiene la responsabilidad de garantizar gobernabilidad, pero no lo vamos a hacer en el modo coalición.

El crecimiento de Cabildo Abierto, la postura de Bordaberry y la autocrítica

Robert Silva ha hecho una campaña paralela a la mía. Es una persona dinámica y que convoca a grandes audiencias. Es experto en educación y del interior: me complementa. No tenemos que ir de las manos a todos lados.

Los técnicos han estado circulando por todos los medios. Tenemos un equipo extraordinario, de gente preparadísima.

El único veredicto que a mí me interesa es el de las urnas. El proyecto de Ciudadanos triunfó abrumadoramente en la interna colorada. Nos dieron el liderazgo. El proyecto renovador se impuso.

Estamos creciendo de manera significativa, pero también procesado una renovación interna. El Partido Colorado se había convertido en un partido conservador, y nosotros traemos un nuevo proyecto batllista. Los desacuerdos son naturales.

El Partido Colorado va a tener una elección excelente, creo que va a sorprender. Creo que tuvimos un retroceso en las encuestas por dos cosas. Luego de la interna, el Frente Amplio desplegó toda la artillería contra nosotros: no apuntaron contra Lacalle Pou, usaron todo el aparato de poder que tienen contra nosotros. Usaron todos los métodos: los legítimos y el enchastre. Y segundo, el debate del 1º de octubre fue un megaespectáculo y polarizó la elección: le salió bien la jugada a Martínez y a Lacalle Pou.

Cometí un error porque la situación me enojó profundamente. No tengo derecho a mostrarme enojado porque la gente ya está enojada por otras cosas. Le pido disculpas a la ciudadanía. Pero no puede volver a ocurrir nunca más en el Uruguay que haya un debate sin que estén todos los que tienen aspiraciones de llegar a la Presidencia. Lo que hicimos el 1º de octubre fue adelantar el balotaje. Probablemente nos costó la elección.

Polarizar la elección entre dos achica las posibilidades. Pero no quedan rencores.


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