La primera semana de Agustina en su aventura por Sudamérica

La transformadora en movimiento uruguaya comenzó su recorrido en busca de más historias de mujeres que inspiran.

Así nos cuenta su experiencia Agustina:

Tal era la emoción de comenzar el viaje que apenas sentí el poco dormir de las noches previas.

El día que llego a Curitiba me escriben las Warmifonias que van a tardar más de lo previsto en llegar a nuestro punto de encuentro, animándome a bajar en bus hasta Itapoa para luego subir pedaleando con ellas hacia Curitiba. Así partí a la mañana siguiente. Me daba mucha ilusión comenzar por la playa. También bastante temor las horas de bajada continua de la BR que vi desde el bus.

Al llegar ‘la Dani’ me esperaba en la terminal. Fue un gran encuentro, tranquilo, sentido. Al rato conocí a ‘la Gene’ y ‘la Sofi’ y más tarde a ‘la Guaytamba’ con quien charlamos bastante, entre otros, por intereses comunes a nuestra formación. Esa noche nos quedamos tres en la casa de dos hermanas religiosas y las otras dos en un camping, casi solo para ellas, con una vegetación increíble, lleno de orquídeas y otras plantas y flores todas cuidadas por su dueño.

Día 1. No faltó nada. Almuerzo en la playa, dos buenas subidas, lluvia, ferry y acampada en el estacionamiento del edificio del cual se encarga Ela. Y para completar la mejor cena posible preparada por ella, Arroz con feijao, carne y ensalada claro.

Ela y Alex se acercaron en una rambla desolada cuando comenzamos a buscar dónde pasar la noche. Nos ofrecieron en seguida quedarnos con ellos, justo 20 minutos antes que comience la tormenta fuerte.

Día 2. Pedaleamos unas 6 horas hasta Morretes con una parada para comer y otra para arreglar una pinchadura de Sofi’, toda una mecánica de bicicleta.

Morretes nos gustó mucho por su tranquilidad, pintoresco centro y precioso río que la cruza, ideal para llegar a darnos un buen baño.

Esa noche tuvimos 4 lugares posibles donde quedarnos. Optamos, Dani por la casa de una abuela que conoció cuando se acercó a pedirle agua, otras por el jardín de Joao en el cual acampar frente al río, y la casa de sus vecinos las otras dos.

Día 3. Guaytamba se despertó con la rodilla sentida. Sofi y Gene se quedaron a disfrutar de Morretes con ella. Con Dani nos adelantamos a mi primer gran subida por la Sierra da graciosa. Pasando por varios balnearios de río y cascaditas, comenzamos a subir los 30km de la Sierra da graciosa, el área más preservada de Mata Atlántica de Brasil lo que la llevó a ser declarada como Reserva de la biosfera por la UNESCO.

Fue una experiencia increíble. Un camino de subida continua y totalmente sinuosa. Con un gran tramo de adoquines, que la hace más difícil, está bordeada por un sombreado natural que nos permitió transitarla tranquilas en un día caluroso y soleado como el que afortunadamente nos tocó. Esto último nos despejó una vista increíble desde encima de la Sierra hasta el mar, que no siempre se deja ver.

A pocos kilómetros de la llegada conseguimos donde acampar. Una pequeña villa evangelista al lado de la ruta. Primero un poco desconfiados, pero lograron estar tranquilos con nuestra presencia gracias a los cuatro niños de la villa que se acercaron curiosos y contentos a ver y ayudar en el armado de la carpa.

Día 4. Otros 30 intensos kilómetros hasta nuestra primer casa en Curitiba. Llegamos a la casa de la familia más hospitalaria que conozco fue exactamente lo que precisábamos para un buen día de descanso.

Flaviano, Marcia, Flavia, Sidinei, Anne Caroline, Kaue y Anna Luiza son la familia por parte de padre de René, un peluquero joven que conocieron las Warmifonias en un cruce en ferry en Sao Francisco do Sul, Santa Catarina. Él se acercó para ayudarlas con las bicis y les ofreció la casa de su padre para cuando llegaran a Curitiba. Claramente sabiendo del disfrute que podría ser para ellos también recibir y compartir con un grupo de cicloviajeras.

Para no invadir, al día siguiente nos repartimos en diferentes casas. Yo me quedé en lo de Heuler, un fotoperiodista deportivo joven, muy tranquilo que vive en un lugar igual en Portao.

Está primer intensa semana me ha sorprendido muchísimo la apertura de la gente. Todos interesados en saber qué hace un grupo de mujeres con bicicletas tan cargadas pasando por cada lugar. Todos saludando, la mayoría acercándose a charlar aunque se desvíen o paren su recorrido, muchos ofreciendo agua, comida o lugar donde pasar la noche para agasajar a las ‘aventureras corajudas’ de la mejor manera posible.

En los próximos días conoceremos a las primeras Transformadoras. ¡Seguimos en movimiento!


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