¿Quién es el uruguayo cercano a Alberto Fernández con quien se reunió en su primer día como presidente?

Francisco Bustillo es embajador uruguayo en Madrid y supo serlo en Argentina cuando Fernández era jefe de gabinete de Néstor Kirchner.

En su primer día como presidente, Alberto Fernández ingresó acompañado por Francisco Bustillo, actual embajador uruguayo en Madrid.

Bustillo fue embajador en Argentina cuando Fernández era jefe de gabinete y son amigos personales.

El presidente Alberto Fernández, se reunió también con su par cubano, Miguel Díaz-Canel.

El departamento de presidencia argentino informó que en el encuentro con el líder cubano estuvieron también presentes el canciller argentino, Felipe Solá, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, y la vicejefa de Jefatura de Gabinete argentina, Cecilia Todesca.

Alberto Fernández también almorzó con Michael G. Kozak, subsecretario de la oficina de asuntos del hemisferio occidental del departamento de estado norteamericano.

El funcionario de la Casa Blanca es el principal asesor de Donald Trump para América Latina.

Algunas curiosidades de su primer día, Fernández se quejó por la falta de aire acondicionado en la Casa Rosada y volvió a ocupar su antiguo despacho cuando fue jefe de gabinete.

Alberto Fernández inicia su mandato en Argentina con el apremio de renegociar la deuda e impulsar el crecimiento económico

Kristalina Georgieva, titular del FMI, saludó la asunción de Fernández y sostuvo que comparte "plenamente su objetivo de adoptar políticas que reduzcan la pobreza y fomenten el crecimiento sostenible". 

Con el apremio de renegociar la deuda e impulsar el crecimiento económico en Argentina, Alberto Fernández comienza un difícil periodo de gobierno, en el cual ha prometido atender a los más vulnerables y reducir la pobreza de este país en plena crisis económica.

Tras el baño de multitudes que fue el martes su toma de mando, junto a la exmandataria Cristina Kirchner como vicepresidenta, Fernández da las últimas puntadas de lo que será su equipo económico que encabeza Martín Guzmán, un académico de 37 años colaborador del premio Nobel Joseph Stiglitz, conocido por su posición antiglobalización.

Argentina tiene desde 2018 un acuerdo de ajuste fiscal con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que otorgó un crédito por 57.000 millones de dólares, de los cuales ha desembolsado ya unos 44.000 millones.

Pero Fernández ya dijo que no solicitará el último tramo de ese préstamo y aunque afirmó que está comprometido a pagar la deuda, advirtió que “primero el país debe crecer”.

En lo inmediato, Kristalina Georgieva, titular del FMI, saludó la asunción de Fernández y sostuvo que comparte “plenamente su objetivo de adoptar políticas que reduzcan la pobreza y fomenten el crecimiento sostenible”.

– “Vamos a reconstruir Buenos Aires” –

En la mañana Axel Kicillof asumió como gobernador de la provincia de Buenos Aires, la de mayor población en el país, ante la presencia del flamante presidente y de la vicepresidenta Cristina Kirchner, en la Asamblea Legislativa, donde se entonó la marcha peronista.

“Vamos a reconstruir la provincia de Buenos Aires”, dijo Kicillof, sin escatimar en críticas hacia la administración anterior encabezada por Mauricio Macri a nivel nacional, y por la gobernadora saliente, María Eugenia Vidal, en la provincia.

El gobernador describió como “durísima” la situación económica en el territorio bonaerense. “Esta provincia ni recauda ni produce”, agregó el gobernador, al hacer su diagnóstico crítico.

La ceremonia comenzó con más de una hora de retraso, debido a la demora del presidente Alberto Fernández, que llegó en helicóptero desde la Casa Rosada, tras una reunión con el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

– “Años de frustración” –

La proyección del FMI para la economía argentina este año prevé una caída del 3,1% y una inflación superior al 50%, mientras que el índice de pobreza se acerca a 40%, según otras estimaciones.

“Tenemos que decirlo con todas las letras: la economía y el tejido social están en estado de extrema fragilidad, como producto de esta aventura que propició la fuga de capitales, destruyó la industria y abrumó a las familias. En lugar de generar dinamismo, hemos pasado del estancamiento a una caída libre”, dijo Fernández el martes, en su discurso de investidura.

Para el analista político Rosendo Fraga, “el primer problema que enfrenta Alberto Fernández es que la sociedad acumula ocho años de frustración”.

“En el segundo mandato de Cristina Kirchner (2011-2015), en promedio el Producto Interno Bruto creció 0% y en los cuatro años del (expresidente liberal Mauricio) Macri fue -2%. Son ocho años consecutivos de caída del PBI per cápita”, señaló Fraga, al advertir que el mandatario deberá manejar con prudencia las expectativas de la población.

Fernández, que fue jefe de gabinete de Néstor Kirchner (2003-2007) y durante 2008 de Cristina Kirchner, evoca con frecuencia la renegociación de deuda que se logró entonces, luego de que Argentina declaró en 2001 la cesación de pagos por 100.000 millones de dólares, la mayor de la historia.

Sin embargo, el contexto mundial ha cambiado y se encuentra muy lejos del boom de materias primas de entonces, coinciden los analistas.

Para la firma Capital Economics, “el plan de Alberto Fernández de resolver la crisis de la deuda argentina haciendo crecer la economía no es una opción realista. Pensamos que una quita de deuda en los próximos años es inevitable”.

Como una de las primeras medidas, Fernández anunció que no se dará tratamiento parlamentario al presupuesto de 2020 presentado por el gobierno de Macri.

“La Argentina que buscamos construir es una Argentina que crezca e incluya, en donde haya incentivos para producir y no para especular”, añadió. Explicó que no es posible hacer proyecciones sin resolver antes el problema de la deuda.

Y también pidió en su discurso: “Si alguna vez me desvío del compromiso que asumo, salgan a la calle para recordármelo”.

(AFP)

Empieza un nuevo capítulo en la Argentina: asumió Fernández con deuda, inflación, pobreza y recesión

Con Alberto Fernández asumido como nuevo presidente, empieza una era diferente para el país vecino y

Este martes comenzó un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales con Argentina. Nuevo gobierno en ese país y también en Uruguay.

Un país con el que tenemos lazos muy profundos, culturales, sociales, económicos.

Economías pegadas, argentinos que tienen residencias en Uruguay, inversiones fuertes en nuestro país y una historia comercial bien agitada que tuvo su punto culmine con la creación del Mercosur en 1991.

Repasemos esos lazos:

Actualmente hay 293 empresas argentinas instaladas en Uruguay con actividad, de las cuales un 77 % se dedica al comercio de bienes, y el 23 % al comercio de servicios

Grupo Tata, Roemmers, Perez Companc, retail, autos, frigoríficos.

Desde hace tiempo que el comercio de bienes con argentina ya no es lo que era. Es nuestro quinto destino de importación pero supo ser más importante.

Uruguay y Argentina son miembros del Mercosur, esto implica que al momento de comercializar productos entre sí, cuentan con un arancel del 0 % para la mayor parte de los productos

Pero hubo una larga etapa de restricciones aduaneras, solicitudes de certificados y registros durante el gobierno kirchnerista que frenó los flujos de comercio y no volvieron a recuperarse.

 

En lo que sí siguen teniendo peso los argentinos en el Turismo. Seguimos dependiendo mucho de ellos.

Sin duda son los que hacen la diferencia entre una buena y una mala temporada. Llegan a representar el 70 % del total de visitantes y del total de ingreso de divisas.

Un área que se ha visto golpeada por la recesión y por la diferencia de cambio. En 2017 entraron 2,6 millones de argentinos y gastaron 1.600 millones de dólares.

Fernández recalcó que llega al poder para “convocar a la unidad de toda la Argentina” en pro del bienestar de toda la población

En especial -dijo- de los más postergados en medio de la crisis económica que arrastra el país desde 2018.

“Vengo a convocar a la unidad de toda la Argentina, en pos de la construcción de un nuevo contrato ciudadano social que sea fraterno y solidario”, dijo el líder peronista ante las autoridades del Estado congregadas en la sesión del Congreso en la que tuvo lugar su jura del cargo y la de la vicepresidenta, Cristina Fernández.

Fernández, que sucede en el cargo a Mauricio Macri, deberá enfrentar un complicado escenario económico marcado por la elevada deuda pública, una frágil moneda nacional, la subida constante de los precios y la escalada del desempleo y los niveles de pobreza.

Para el flamante mandatario, la fraternidad es necesaria porque “ha llegado la hora de abrazar al diferente”, y la solidaridad porque en esa “emergencia social” en la que asegura está el país “es tiempo de comenzar por los últimos para llegar a todos”.

“Los vengo a convocar sin distinciones a poner a Argentina de pie para que comience a caminar paso tras paso con dignidad con justicia social”, subrayó, convencido de la necesidad de recuperar un conjunto de equilibrios sociales, económicos y productivos que ahora no hay.

Llamó también a abandonar el “aturdimiento” y ser conscientes de las “profundas heridas” que sufre el país y cerrar la llamada “grieta” para que no sigan sangrando.

“No cuenten conmigo para seguir transitando el camino del desencuentro”, aseveró y anunció que impulsará la creación de un Consejo Económico y Social para el Desarrollo “para consensuar un conjunto de políticas de Estado para las próximas décadas”.

Para enfrentar los efectos sociales de la crisis -en el primer semestre del año la pobreza afectó al 35,4 % de la población- Fernández desveló que se celebrará una reunión de trabajo por el Plan de Argentina Contra el Hambre, que estará integrada por miembros de su gabinete y de la sociedad civil, una acción para poner “fin a este presente penoso”.

Entre otras medidas, el presidente anunció que rechazará el debate del presupuesto estatal para 2020 enviado al Congreso por el Gobierno saliente, convencido de que sus números “no reflejan la realidad de la economía, ni las realidades sociales ni los compromisos de deuda”.

“Un presupuesto adecuado solo puede ser proyectado una vez que la instancia de negociación de la deuda haya sido completa y hayamos podido poner en práctica un conjunto de medidas para compensar la crisis”, añadió.

Vázquez y Lacalle Pou viajaron juntos a la asunción del nuevo presidente argentino

Con ellos también lo hicieron José Mujica, Lucía Topolansky y Rodolfo Nin Novoa.

Sobre las 9:50 de la mañana de este martes partieron en el avión presidencial rumbo hacia Argentina el presidente Tabaré Vázquez junto a la vicepresidenta Lucía Topolansky, el canciller Rodolfo Nin Novoa y el ex presidente José Mujica, además del presidente electo Luis Lacalle Pou.

Fueron recibidos por el embajador de Uruguay en Argentina, Héctor Lescano. Luego se distribuyeron en distintos coches. Por un lado entraron Vázquez, Lacalle, Nin Novoa y Lescano, que ingresaron por donde se dispuso la entrada de las comitivas internacionales. Por el otro, José Mujica y Lucía Topolansky, que ingresaron por donde lo hacían las autoridades locales.

Otra de las peculiaridades es que si bien viajaron juntos, en la asunción estuvieron sentados en puntos separados.

Telemundo supo además que antes de viajar, Vázquez y Lacalle Pou tuvieron un encuentro en la sala de reuniones de la Base Aérea nº1, desde donde partió el avión.

Alberto Fernández es el nuevo presidente de Argentina

Un equipo de Telemundo participó de la asunción del mandatario, que recibió la banda presidencial por parte de Mauricio Macri.

El peronista de centro-izquierda Alberto Fernández asumió este martes el mando de Argentina, ante la ovación de legisladores y de miles de argentinos que creen que “la esperanza” volvió al país.

“Recibimos un país frágil y golpeado. Apelamos al compromiso de todos los sectores”, dijo Fernández tras jurar como presidente, en reemplazo del liberal Mauricio Macri, para un periodo de cuatro años.

Este abogado de 60 años, exjefe de gabinete de Néstor y de Cristina Kirchner entre 2003 y 2008, señaló: “tenemos que superar el muro del rencor y del odio, tenemos que superar el muro del hambre”, añadió.

El flamante mandatario recibió la banda presidencial y el bastón de mando de parte de Macri en el Congreso. Una escena muy diferente a la de hace cuatro años, cuando Cristina Kirchner dejó la presidencia un día antes de lo previsto y Macri fue investido por el presidente provisional del Senado.

Kirchner, de 66 años, juró a su vez como vicepresidenta y asumió la presidencia del Senado.

“Estoy feliz. Volvió la democracia. Nosotros estábamos en una dictadura camuflada. Confiamos en Cristina y Alberto”, declaró Gladys Bert, una enfermera de 59 años en la emblemática plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada.

– Fiesta en la plaza –

Varios mandatarios de la región faltaron al acto, excepto por el presidente cubano Miguel Díaz Canel, así como los mandatarios de Paraguay, Mario Abdo Benítez; y de Uruguay el entrante Luis Lacalle y el saliente Tabaré Vázquez.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, informó por Twitter que se quedará en su país monitoreando las tareas de búsqueda de un avión militar chileno que desapareció el lunes cuando se dirigía a la Antártida con 38 pasajeros a bordo.

Brasil, principal socio comercial de Argentina, está representado por el vicepresidente Hamilton Mourao, un alivio después de crispaciones con el mandatario Jair Bolsonaro.

Contrariamente a los rumores, no estuvo en el acto el expresidente boliviano Evo Morales, a quien Alberto Fernández ofreció asilo tras lo que él mismo calificó como un golpe de Estado en Bolivia.

Los actos están acompañados de una fiesta musical de cumbia y rock en la plaza de Mayo, sobre la que se erige la Casa Rosada y de la cual, a pedido de Fernández, fueron retiradas 24 horas antes las vallas que limitaban el paso hacia la sede presidencial.

La emblemática plaza amaneció embanderada y con pancartas de apoyo al nuevo gobierno de distintas agrupaciones políticas y sindicatos.

“En estos años (de Macri) hubo un retroceso lamentable, triste. Ahora volvemos a tener libertad”, señaló Alberto Muñoz, un peón rural, de 39 años.

Fernández convocó a los argentinos a la “unidad” para un “nuevo contrato social solidario”. Pero no será fácil superar la llamada ‘grieta’ que divide a los argentinos.

“Es un día muy triste, retrocedemos a un punto lamentable. Macri habrá hecho algunos errores pero que vuelvan estos monstruos que robaron al país…”, dijo la abogada penalista Valeria García Morales, de 49 años, que evitó acercarse al centro este martes.

– Contención social –

Argentina, que en 2001 vivió su peor crisis, con el mayor default de la historia, cinco presidentes en una semana y saqueos y disturbios que dejaron una treintena de muertos, se esfuerza por evitar otro estallido, en especial cuando países cercanos como Chile, Bolivia, Ecuador o Colombia atraviesan por duras protestas ciudadanas.

Macri deja una Argentina con una inflación de 42,2% hasta octubre, aumento de la pobreza (35,4%) y caída del Producto Interno Bruto (-3,1% para 2019).

“Detrás de estos terroríficos números hay seres humanos con expectativas diezmadas”, señaló Fernández.

El nuevo presidente se propone para los primeros días de su gobierno mejorar los ingresos de los más vulnerables, a través de más fondos en ayuda social pero también aumentos salariales y de pensiones para las franjas más bajas.

El analista Rosendo Fraga advierte sobre las elevadas expectativas de muchos argentinos- “El riesgo es la ansiedad de la gente de que se produzca un cambio rápido en materia social. Fernández deberá administrar las expectativas y para ello su instrumento más importante es el peronismo, los sindicatos y los movimientos sociales moderados”, comentó.

Un paso clave será el reperfilamiento de la deuda que asciende a un total de 315.000 millones de dólares, de los cuales 44.000 millones corresponden al crédito del FMI, con el que Fernández dijo que ya abrió “un proceso de negociación”.

Telemundo está en Buenos Aires: Alberto Fernández asume hoy la Presidencia de Argentina

A la toma de mando de Fernández acuden el presidente cubano Miguel Díaz Canel, así como los mandatarios de Chile, Sebastián Piñera; de Paraguay, Mario Abdo Benítez; y de Uruguay el entrante Luis Lacalle Pou y el saliente Tabaré Vázquez.

El peronista de centro-izquierda Alberto Fernández asume este martes la presidencia de Argentina, un país en plena crisis económica, pero hasta ahora a salvo de la oleada de protestas que sacude a sus vecinos en América Latina.

Abogado de 60 años, exjefe de gabinete de Néstor y de Cristina Kirchner entre 2003 y 2008, Fernández reemplaza al liberal Mauricio Macri, el primer gobernante no peronista que termina su mandato desde que surgió en 1945 ese movimiento que se convirtió en una marca de identidad de la política argentina.

Fernández recibirá la banda presidencial y el bastón de mando de parte de Macri. Una escena muy diferente a la de hace cuatro años, cuando Cristina Kirchner dejó la presidencia un día antes de lo previsto y Macri fue investido por Federico Pinedo, en ese momento presidente provisional del Senado.

“Que Macri sea el primer presidente no peronista que termina un mandato y que hay una transición correcta tras la mala experiencia de 2015 es un éxito importante en lo político e institucional”, opinó el analista político Rosendo Fraga.

Kirchner, de 66 años, participará de la sesión en la que jurará como vicepresidenta electa y asumirá la presidencia del Senado.

“Hay expectativa de libertad, de democracia, de justicia social, de soberanía, de poder salir de este pozo”, resumió Felícitas Elías, profesora universitaria que la víspera participó de una celebración peronista.

– Fiesta en la plaza –

A la toma de mando de Fernández acuden el presidente cubano Miguel Díaz Canel, así como los mandatarios de Chile, Sebastián Piñera; de Paraguay, Mario Abdo Benítez; y de Uruguay el entrante Luis Lacalle y el saliente Tabaré Vázquez.

Este martes Vázquez y Lacalle participarán del traspaso de mando en Argentina

Brasil, su principal socio comercial, estará representado por el vicepresidente Hamilton Mourao, un alivio en la tensa relación que ya hay con el mandatario Jair Bolsonaro.

Es una incógnita si llegará desde Cuba el expresidente Evo Morales, a quien Alberto Fernández ofreció asilo tras lo que él mismo calificó como un golpe de Estado en Bolivia.

Los actos estarán acompañados de una fiesta musical de cumbia y rock en la plaza de Mayo, sobre la que se erige la Casa Rosada y de la cual fueron retiradas 24 horas antes las vallas que limitaban el paso hacia la sede presidencial.

Como antesala a esta ceremonia ordenada, Fernández y Macri acudieron el domingo a una misa en Luján, a las afueras de Buenos Aires, donde dejaron una foto de concordia en compañía de sus esposas y varios de sus colaboradores.

– Contención social –

Argentina, que en 2001 vivió su peor crisis, con el mayor default de la historia, cinco presidentes en una semana y saqueos y disturbios que dejaron una treintena de muertos, se esfuerza por evitar otro estallido, en especial cuando países cercanos como Chile, Bolivia, Ecuador o Colombia atraviesan por duras protestas ciudadanas.

“Todos los países de la región tienen la casa en desorden. Hay volatilidad y vulnerabilidad”, comentó a la AFP el analista político Juan Gabriel Tokatlian, de la Universidad Torcuato Di Tella.

“En Argentina, el proceso electoral ayudó a descomprimir algo que podía volverse una salida difícil”, explicó Tokatlian, en referencia a la crisis económica y social, con una inflación de 42,2% hasta octubre, aumento de la pobreza (35,4%) y caída del Producto Interno Bruto (-3,1% para 2019).

De hecho, las encuestas resaltan que de cara a las elecciones el sentimiento mayoritario de la población era la esperanza, lo que para Fernández constituye un aval y a la vez un reto.

El nuevo presidente se propone para los primeros días de su gobierno mejorar los ingresos de los más vulnerables, a través de más fondos en ayuda social pero también aumentos salariales y de pensiones para las franjas más bajas.

“El riesgo es la ansiedad de la gente de que se produzca un cambio rápido en materia social. Fernández deberá administrar las expectativas y para ello su instrumento más importante es el peronismo, los sindicatos y los movimientos sociales moderados. Ellos son los aliados para manejar este problema”, dijo Fraga a la AFP.

Un paso clave será el reperfilamiento de la deuda que asciende a un total de 315.000 millones de dólares, de los cuales 44.000 millones corresponden al crédito del FMI.

“Con el FMI ya estamos trabajando. Es un trabajo que debe hacerse silenciosamente, pero que los argentinos se queden tranquilos que nos estamos ocupando del tema hace semanas. Hemos abierto un proceso de negociación, estamos satisfechos del modo que evoluciona”, anticipó Fernández el viernes al anunciar su gabinete.

(AFP)

A horas de la transición, Mauricio Macri y Alberto Fernández coincidieron en una misa frente a la Basílica de Luján

Macri y Fernández, rivales en las pasadas elecciones del 27 de octubre, se sentaron uno al lado del otro y varias veces se hicieron comentarios al oído.

El presidente saliente de Argentina, Mauricio Macri, y el electo, Alberto Fernández, escucharon el domingo una exhortación de la Iglesia católica a unir al país y evitar la destrucción de los adversarios, en una misa a dos días del traspaso del poder.

“El respeto al otro es la base de la sociedad. Debemos mantener la unidad y la paz. No caer en la tentación de querer destruir al otro”, dijo en su homilía el arzobispo Jorge Scheinig, en una ceremonia al aire libre frente a la Basílica de Luján, a 70 km al oeste de Buenos Aires, ante centenares de fieles.

Macri y Fernández, rivales en las pasadas elecciones del 27 de octubre, se sentaron uno al lado del otro y varias veces se hicieron comentarios al oído. No formularon declaraciones. Estuvieron en la misa sus parejas, Juliana Awada y Fabiola Yáñez, respectivamente, además de miembros de ambos gabinetes.

Scheinig convocó a los gobernantes a que “los pobres sean los hermanos más cuidados”. La pobreza aumentó de un estimado de 26% a más de 35% en los cuatro años del mandato de Macri, según cifras oficiales.

Una coalición de peronistas de centroizquierda y centroderecha ganó con el 48% de votos contra 40% de la alianza oficialista de derechistas y socialdemócratas, un fracaso para Macri en su intento de reelección en un país en crisis por la inflación, la deuda, el desempleo y la pobreza.

“La patria somos todos. Ninguna persona o grupo en soledad o aislado es la patria”, afirmó el arzobispo.

En otro párrafo de su homilía dijo: “Mucho nos ayudará alcanzar juntos un pacto social”, una iniciativa prometida por Fernández para sentar en una gran mesa de concertación al Estado junto con sindicatos y empresas.

“Somos conscientes que lo que viene, lo que ya estamos viviendo en el mundo, en nuestra América Latina, no es fácil”, señaló Scheinig.

“Estamos agotados de tantos desencuentros y peleas. La unidad es necesaria para salir del laberinto en que nos encontramos”, exhortó el prelado, que llamó a “no quedar atrapados en una telaraña en la que pueden convivir sin culpa el deshonesto, el corrupto, el inmoral y el corruptor”.

El cambio de gobierno se produce en momentos en que la inflación anual se duplicó de 25% a 50% en cuatro años, con alza del desempleo de 5,9% a 10,6% y una ola de quiebras empresariales y comerciales. La economía se desplomará 3,1% este año y la deuda se ha duplicado, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) y calificadoras de riesgo.

(AFP)

Simpatizantes de Mauricio Macri lo despidieron en la previa de la asunción de Fernández

El presidente saliente dijo que su sucesor se encontrará con "una oposición constructiva".

El presidente de Argentina Mauricio Macri se despidió de sus seguidores, el sábado, a tres días de ceder el poder al peronista Alberto Fernández.

“Que él (presidente entrante Alberto Fernández) puede confiar de que después de mucho tiempo va a encontrar una oposición constructiva y no destructiva”, dijo el presidente saliente argentino.

En un mítin con miles de partidarios, frente a la sede de gobierno, el mandatario dijo sin dar más detalles: “hemos logrado muchas cosas”.

“Tenemos que cuidar a nuestra querida Argentina, de que no la roben, que no la maltraten, que no la estafen, que no la descuiden nunca más”, consideró Macri.

En un país con crisis por la recesión, la pobreza,  inflación de más del 50 % anual  y la deuda, Macri se encuentra involucrado en casi un centenar de causas judiciales, entre ellas las de corrupción por negociados en autopistas, correos y energía eólica.

Acompañado por su esposa Juliana Awada, Macri también destacó la presencia de las mujeres, que a simple vista eran mayoría en la Plaza de Mayo.

AFP

Alberto Fernández presentó a su futuro gabinete

El futuro ministro de Economía será un académico heterodoxo que proponer postergar el pago de la deuda.

El presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, que asumirá el martes, presentó a su futuro gabinete.

El equipo estará liderado por Santiago Cafiero, de cuna peronista, ya que es nieto nieto del histórico dirigente Antonio Cafiero e hijo de Juan Pablo, exembajador de Cristina Kirchner en el Vaticano.

Martín Guzmán estará al frente del ministerio de Hacienda y Finanzas, un puesto clave ante la urgencia de enfrentar la deuda que totaliza 315.000 millones de dólares.

El nuevo ministro de economía propuso postergar por dos años el pago de intereses de la deuda soberana, mediante un acuerdo con acreedores, y estirar los plazos de pago para el capital.

El FMI otorgó a Argentina un crédito de 57.000 millones de dólares a tres años, pero Fernández desistirá de recibir el último tramo, aún pendiente, a cambio de que “dejen crecer” al país para sacar adelante una economía en recesión y con alta inflación, que acumuló 42,2% a octubre.

“Con el fondo monetario estamos trabajando, ya estamos trabajando, es un trabajo que para nosotros debe hacerse silenciosamente, pero que los argentinos estén tranquilos que estamos ocupados del tema”, dijo Alberto Fernández, presidente electo de Argentina.

El diputado peronista Felipe Solá, de larga trayectoria política pero neófito en diplomacia, será el canciller.