Colegio de Abogados creó Comisión de Género: "Sacar el propio estereotipo que hay respecto del  feminismo"

El Colegio de Abogados creó una comisión de género y comenzará a realizar un análisis jurídico de la legislación con perspectiva de género. "Queremos colocar un lugar de igualdad y desde ahí hacer un análisis y práctica", expresó María Laura Capalbo, presidenta del Colegio de Abogados. "Lo que tenemos que hacer es que desde el punto de vista del feminismo es que el hombre sea partícipe de este proceso", agregó.

Impulsado por su nueva presidenta, la doctora María Laura Capalbo, el Colegio se propone modernizarse y en los últimos días inauguró su nueva sede, un edificio de tres pisos que esperan sea la casa de los recién recibidos y un lugar en el que los más experimentados se puedan perfeccionar.

Comisión de Género

El Colegio de Abogados lo que tiene dentro de sus estatutos es la formación académica y la formación de sus socios. No tener una comisión de género cuando el movimiento feminista ocupa el lugar que ocupa en estos momentos, no tenía sentido.

El colegio quiere plantear el tema de sacar el propio estereotipo que hay respecto del  feminismo. Cuando hablamos y decimos buenos días todos y todas, ya hay mucha gente que le genera una reacción ese discurso, ni que hablar si dice todes. Como colegio lo que nosotros queremos hablar es de lo qué es el feminismo y sobre todo lo que es la perspectiva de género. Como una visión como que lo que intenta es tratar de analizar la actuación del hombre y la mujer, y qué es propio de cada uno, pero no en detrimento del hombre, eso es lo que tiene que quedar más que claro, porque sin lugar a duda que hablar de los derechos de la mujer y movimiento feminista tiene su razón de ser, ha tenido muchos avances y hay que seguir avanzando, pero no es uno en lugar del otro, sino que realmente lo que tenemos que hacer es que desde el punto de vista del feminismo es que el hombre sea partícipe de este proceso.

El hombre también tiene hijas, las mujeres también criamos hombres, esto es algo de la sociedad. Esa es la visión que al menos se quiere dar desde el Colegio de Abogado. Yendo concretamente lo que nos preocupa es esa perspectiva de género vista en la legislación y en las sentencias judiciales que hay que trabajar.

Cuando hablamos de abogado, normalmente uno se imagina un hombre de traje y corbata, bueno queremos tratar de sacar ese tipo de estereotipo porque eso también es lo que afecta al dictado de sentencia y a la hora de realizar normas.

Código civil

En nuestro código civil tenemos una expresión que es el ‘buen padre de familia’, un concepto que tiene que ser padre para ser bueno, tiene que formar una familia porque un hombre soltero no y tiene que ser hombre. ‘Buen hombre de negocios’, o sea, las mujeres estamos por fuera de poder hacer negocios.

La cátedra de derecho civil de la Facultad de Derecho presentó un proyecto de ley para cambiar sacar este concepto de ‘buen hombre de familia’ por el de ‘persona media’, ‘persona dirigente’, ‘persona prudente’, es ahí donde tenemos que ir.

Se implementaron guías tanto para los jueces como para los fiscales para que tengan en cuenta desde la perspectiva de género. Por ejemplo, en una violación si la mujer es más grande que el hombre, no tenía capaz que más oportunidades de defenderse, porque siempre está dado de que el hombre siempre tiene la mayor fuerza y ese tipo de cosas. Una madre soltera puede ser una mala madre o no, que también desde el punto de vista del hombre también hay cosas desde la perspectiva de género que no es el movimiento feminista, que también hay que atacar. Por ejemplo, ¿por qué un padre no puede quedarse con sus hijos?

Movimiento feminista

El movimiento feminista no es solo el radical que va en contra del hombre. Hay varias olas y ramas dentro del feminismo. Queremos colocar un lugar de igualdad y desde ahí hacer un análisis y práctica. Lo que hay que hacer es ser crítico, preciso y cuidadoso a la hora de discutir. Ponerle nombre y apellido a los temas.

Violación

Es un tema que preocupa mucho al colegio de abogados. Los procesos judiciales toman notoriedad pública y entonces lo que sucede es que hay juicios morales sobre un proceso judicial. Todos tenemos derecho a opinar y expresarnos, pero no eso no puede ser la noticia. El proceso está hecho y pensado como todo derecho penal, como la última ratio. Una persona que entra a un proceso penal lo que tiene que tener es todas las debidas garantías para ver si es culpable o no, porque a eso se dedica el derecho penal. Tampoco victimizar o revictimizar a la víctima que se esté hablando. Tenemos que tener una sociedad educada y ahí es donde tenemos que apuntar.

Operación Océano

Como colegio no nos podemos pronunciar sobre casos que están entrando, no nos corresponde. Este juicio nos lleva a la reflexión sobre las cosas que tenemos que mejorar sobre el código y su funcionamiento. Por ejemplo, en la etapa indagatoria, el acceso a la prueba tiene que ser en igualdad de condiciones. Tenemos que pensar que un imputado no es un culpable. Este proceso vino para dar transparencia. Cuando un fiscal sube una prueba, que tenga fecha y hora de cuando la subió. Ahí es donde hay que trabajar y dar las mayores garantías.

Es el tiempo que juega en contra, si bien se protegió a la víctima, a una persona que no tenía nada que ver se la metió en un proceso de dos años. Esa es una de las cosas que la práctica de este código debe apuntar.

Queremos aportar el tema de las garantías, el tiempo involucrado, el rol de la fiscalía que tiene poder y obligaciones de las cuales hay que hacer foco.

Lo que tengo para decirles es que muchas veces se llega a un acuerdo porque no se sabe si va a prisión y eso no puede pasar. Llegar a un acuerdo sino va a prisión preventiva y es mucho más fácil estar en prisión preventiva, eso no es correcto. La prisión preventiva son las últimas y sería para la protección de la prueba.

Dra. de Comisión de Género del FA: El paro del 8 de marzo "no es de trabajo solamente, es un paro doméstico"

La asunción de Fernando Pereira como presidente del Frente Amplio implicó la creación de tres comisiones: de Género y Feminismos, presidida por Patricia González, exdirectora de la División de Género de la Intendencia de Montevideo; una Comisión de Cultura, bajo la dirección de Gabriela Iribarren, excandidata a la departamental de Montevideo; y una Comisión de Derechos Humanos, que está a cargo de Adriana Barros, dirigente de la Vertiente Artiguista.

La creación de una Comisión de Género en el Frente Amplio

Creo que hay una sensibilidad particular, una noción que los temas de género tienen que ser más centrales dentro de la fuerza política. Hay una disputa larga a la interna de nuestra construcción política, pero es un planteo jerarquizar la discusión. No solo que haya paridad, sino que dar la discusión sustanciosa de cómo hacemos política adentro de la fuerza política. Hay cosas que están en tensión que no son tan simples. Hay una apuesta de complicarnos un poco la vida a cambiar en el adentro. Hay algo que llegó para quedarse y hay una pregunta de cómo la fuerza política, que tiene como objetivo representar a la izquierda, pone esto adentro de sus practicas y temas centrales. Creo que tenemos un desafío de empezar a construir de otra manera. Empieza o continúa un tramo largo y conflictivo, espero que sea.

La decisión de crear la Comisión de Género

A los partidos políticos, a las organizaciones clásicas, les cuesta mucho incorporar una forma de hacer distinta o de comprender una manera de hacer distinta. No solo tiene que ver con incorporar a las mujeres, sino que las agendas. A lo largo de la historia del FA, hemos tenido que elegir entre ser de izquierda y ser feminista.

La historia de las mujeres que estuvieron presas es la historia de las mujeres. Hay una invisibilidad en las construcciones, en cómo las decimos y contamos, que es parte de lo que queremos poner en discusión. Es para decir que las mujeres vivimos de otra manera, estuvimos en otros lugares, nos pasan otras cosas. Queremos discutir en el adentro y para afuera también.

Hay un conjunto de practicas permanentes que hace que la supervivencia de las mujeres le hace difícil. Es muy difícil tomar la palabra, que los compañeros, sobre todo de la vieja guardia, reconozcan lo que tenés para decir. Seguimos encargándonos mayormente de las cosas domesticas. Entonces, es difícil ocupar los espacios.

Hay cosas prácticas y materiales en la cotidiana de la práctica política de pegarle a la mesa, el griterío, impongo mi punto de vista. Eso pasa en todos lados. ¿Tener desacuerdos? Sí, obvio. Esa es la política. Discutimos, pero hay una cuestión de respeto que es importante. Creo que lo más importante es la invisibilidad de todo lo que esta atrás cuando vez a una mujer sentada en una mesa. La vivencia de las mujeres jóvenes dentro de la política es una vivencia bastante más difícil: que te den bola, que crean que lo que decís es importante, el no considerar que las mujeres podemos ocupar espacios de la misma manera que lo ocupan los hombres. Ocupar espacios implica hacerlo en la manera que lo hacen los hombres. Quiero eso, quiero militar esa manera de construir política. Eso hace una forma de militancia que es distinta.

Yo creo que hay un desafío de construir una estructura más cómoda para los feminismos y las mujeres, porque no todas las mujeres somos feministas. Hay un desafío también entre nosotras una discusión sobre lo que es y qué no es la violencia política, cuáles son los limites. Creo que hay una disputa pedagógica de la transformación de la cultura de la política. El feminismo tiene mala prensa, mala historia. Quedaron las feministas en la historia como locas, y en realidad siempre ha sido un movimiento pacifista y pacífico. No matamos a nadie. Capaz que decimos las cosas tantas veces que a las decimos más fuertes.

La evolución del movimiento feminista

La gente sabe que dentro del sindicalismo hay corrientes. Hay un tema también y es que no tuvimos formación en feminismo. Se ha leído muy poco de la historia de las mujeres. Hay muy poca formación general para decir que el feminismo radical tiene 200 años, no empezó ahora. Hay vertientes, posiciones distintas, y yo me siento representada por mujeres que militamos con varones y militamos en organizaciones mixtas.

El feminismo es una disputa de poder, pero no una disputa por el cargo político para que una mujer esté en un lugar. Una mujer no sirve para nada. Que haya una mujer en un lugar no cambia nada, sino que grupos de mujeres y procesos de mujeres que toman protagonismo dentro de los procesos políticos.

Hay más mujeres haciendo política. Yo creo que las mujeres que llegan a la política habilitan a pensar. No creo que una o dos o tres mujeres, sea una emergencia del feminismo en la política. Creo que tiene que ver con la transformación de la política, de hacer política de otra manera. En la intermedia sigue siendo difícil para muchas mujeres. El feminismo propone una transformación cultural y social. Lo interesante es que el partido político que representa a la izquierda unificada en este país considera que eso es importante y tiene que tener agenda dentro de su propia fuerza política.

La controversia por el paro general el 8 de marzo

Creo que hay una cuestión de autonomía y hay un dilema de interpretaciones. El paro internacional de mujeres es un paro internacional que plantea que si paran las mujeres, para el mundo. No es un paro de trabajo solamente, es un paro doméstico, que te des cuenta de todo lo que hago en el día para que vos vivas. Es un proceso de discusión política más grande que el paro de trabajadores y trabajadoras. ¿Era una buena señal para el feminismo hacer eso? Sí. ¿Tiene que hacerlo el movimiento sindical? Formalmente no lo tiene que hacer.

A lo que sí me niego es decir esto es mujeres contra mujeres. No puede ser mujeres del movimiento feminista contra mujeres del movimiento sindical. Tienen diferentes planteos. Tiendo a pensar que las organizaciones más clásicas, como la que yo integro, deberían trabajar en acercarse al feminismo y eso es una señal de época.

La controversia de militar por el Sí el 8 de marzo

El feminismo tiene una conducción propia, y es difícil de interpretar para quien lo ve de afuera. Por supuesto que hay articulación feminista y las marchas no salen de la nada. Ahí se construye la proclama y el lineamiento político. Lo construye el movimiento feminista, no el FA, ni el movimiento sindical. Sería muy bueno que pudiéramos decir que la proclama del 8 de marzo es la proclama que saca adelante el movimiento feminista en sus articulaciones y respaldamos, leen y nos comprometemos con la proclama feminista.

El movimiento sindical tiene la posibilidad de decir que ese día vamos a militar por el Sí.  Es muy probable que muchas mujeres frenteamplistas vayamos el 8 de marzo a militar por el Sí. Porque para nosotras importa. El 8 de marzo no es solo de nosotras. Hay un ámbito de encontrarse en un ámbito que es superador. Es poder interpretar cómo lo siente la otra cuando vengo con ese planteo en una manifestación que es mucho más grande. Es importante encontrar lo que nos une entre las mujeres y los feminismos. Nos dividen un montón de cosas.

Funcionamiento de protocolo de actuación de violencia basada en género

Ha dado garantías, en primer lugar, de construcción del debido proceso. Ha permitido que las denuncias de violencia interna tengan un canal formal con un proceso debido. Es muy difícil denunciar a un compañero y hay casos de violencia extrema y casos de violencia política más acostumbrada, permanente y persistente. Creo que hay fortalecer el espacio pero también dar las discusiones de las transformaciones que necesitamos para que eso pase. Es necesario construir garantías para muchos casos, pero no vamos a poder sacar a todos los compañeros que tengan prácticas machistas.

Ha habilitado hablar, a decir y nos ha permitido a nosotros a interpretar el problema.