Sindicato policial: "Duele que se considere tan barata la vida de un policía como para utilizarlo como tobillera"

Desde el SUPU reclaman más seguridad jurídica para los policías: "En Uruguay tenemos que esperar a que nos maten para después responder".

Ante los reiterados hechos de inseguridad que viven los funcionarios policiales, este miércoles se reunieron por primera vez los dos sindicatos que los nuclea. En el encuentro se resolvió convocar una asamblea para el próximo martes donde se trataran varios temas, una posible huelga, la aplicación del proyecto de ley sobre legítima defensa entre otros.

Abordamos el tema junto a Luis Clavijo, presidente del Sindicato Único de Policías del Uruguay (SUPU).

Estamos doloridos por el policía caído y por otra víctima de la violencia doméstica. Queremos que se solucionen estos temas de las custodias. Veníamos haciendo un montón de trámites judiciales en ese sentido, pero todo cae un saco roto. Los policías vemos el riesgo de que los envía al lugar en condiciones paupérrimas de trabajo, y violando toda la normativa de procedimiento, porque muchas veces los policías no conocen el perfil del agresor o no conocen nade de la casa y muchas veces están solos. Y en zonas donde se nos dificulta poder entrar.

Mandamos a un policía uniformado como carne de cañón. ¿Es más barata la vida de un policía que una tobillera? Hay una incapacidad del sistema para solucionar estos temas.

Hay lugares del interior en los que se cierran comisarías, se unifica. No hay gente para trabajar. Y todavía se le suman las custodias por violencia doméstica que deben ser hechas por los policías.

Hay países en los que está permitido responder a una agresión probable letal, mientras acá en Uruguay tenemos que esperar a que nos maten para después responder. Tampoco buscamos el gatillo fácil, buscamos el término medio. Tendrían que juntarse todos los partidos y actores vinculados a la seguridad y hacer una ley como corresponde para darle más seguridad jurídica a los policías.

Me duele que se considere tan barata la vida de un policía como para utilizarlo como tobillera.

Este viernes serán los sepelios de Olga Costa y de su custodia policial; el homicida permanece internado con un disparo en la pierna

La sociedad salteña vivió un 8 de marzo marcado por el luto y las reivindicaciones.

Mujeres víctimas de violencia deben fijar domicilio fuera de zonas críticas para tener custodia policial

La decisión se debe a los ataques que sufren los policías.

Las mujeres víctimas de violencia doméstica que tengan asignada custodia policial y vivan en zonas críticas deben fijar un domicilio fuera de estas zonas. Así lo establece una nota de la Policía que refleja la decisión de jueces de familia.

El 21 de febrero el subjefe de Policía Robert Tarocco le pidió al jefe de la zona 4 que notificara a las víctimas de violencia doméstica sobre una decisión de varios jueces de familia especializados.

Según la nota a la que accedió Telemundo, los jueces pedían a los policías que avisaran a las víctimas de violencia doméstica con custodia policial que debían fijar un domicilio fuera de zonas de contexto crítico. En caso de no tener a donde ir serían conducidas a un refugios del Mides. Las víctimas también pueden renunciar a la custodia a través de un representante legal. El pedido era además para la zona tres de Montevideo.

Según explicó el asesor legal del sindicato policial, SUPU, Miguel Barrios, la decisión se debe a los ataques que sufren los policías que custodian víctimas de violencia doméstica en estas zonas. En lo que va del año ya ha habido cuatro ataques a los que se suma el de este martes de madrugada.

Según Barrios, los policías no pueden cuidar a las víctimas porque ellos mismos son atacados cuando concurren a estos barrios. Agrega que las casas son de chapa y las balas atraviesan las paredes y están en riesgo tanto los policías como las víctimas.

Consultado sobre si eso no es ceder espacio a los delincuentes, Barrios opinó que debería lucharse contra ellos con patrullaje continuo y vehículos blindados.

Ministerio del Interior y SCJ investigan por qué la mujer asesinada en La Teja no tenía protección policial

La víctima había cambiado de domicilio y no lo comunicó a la Policía.

Laura Tarmezano, de 28 años, fue asesinada en la madrugada de este jueves en una casa ubicada en la esquina de Real y Vaillant. Era testigo de un homicidio ocurrido en abril por el cual un hombre ya marchó a la cárcel.

Quienes le dispararon a Laura le dijeron: “esto es por alcahueta”. Los asesinos fueron detenidos y ya están procesados pero el Ministerio del Interior y la Suprema Corte de Justicia acordaron llevar adelante investigaciones para determinar por qué la mujer no tenía protección policial.

“Algo pasó. Tenemos claro que no se trataba de un testigo protegido. Sí era un testigo que solicitó protección policial”, contó el presidente de la Suprema Corte de Justicia Jorge Chediak.

La mujer había pedido que no hubiera guardia policial en la puerta de su casa. Pidió que hubiera patrullaje en la zona y así se hizo.

La Policía se comunicaba con ella todos los días pero un día ya no pudo ubicarla. Los vecinos les dijeron que Laura se había mudado.

“Se le comunica al juez y el juez resuelve que si la vigilancia no es efectiva porque no está en la casa, que se levante la vigilancia”, explicó el ministro del Interior Eduardo Bonomi.

El juez de la causa en la que la mujer era testigo es Ricardo Míguez. Su versión contradice la de la Policía.

“Recuerdo que me llamaran para preguntarme si le retiraba la custodia, a lo cual dije que no, salvo que la víctima expresara que no quería tenerla. La situación se dio que la testigo fallecida se retiró de donde estaba y fue a vivir a un lugar distinto. Fue ahí que sucedieron los hechos”, aseveró el juez Ricardo Míguez.

Ahora se busca determinar si fue el juez o si fue la zona IV de investigaciones de la Policía quien levantó la custodia. De todas formas, dijo el ministro del Interior, el homicidio ocurrió a diez cuadras del circuito en el que se hacía la vigilancia. Después de la muerte de Laura se supo que había vendido su casa y se mudó sin comunicarlo a la Policía.