"Visiones para Emma”: el último libro de Daniel Mella

El escritor uruguayo repasó su proceso de trabajo con esta nueva obra y qué influencias aparecieron en su proceso de escritura.

Se trata de un texto casi autobiográfico, en el que un autor que lleva casi una década sin escribir recibe, de parte de su antigua editora, la propuesta de hacer un libro espiritual. Por la historia deambulan Shangrilá y Nueva York, la figura de Mario Levrero, la de su padre, y la de amores y amistades perdidas.

Su vínculo con la escritura

Pasó de todo. Hay altos bajos. hice montaña rusa. Me alejé de la escritura, me peleé. Fue parte de una necesidad de alejarme para ver mejor. Me sentía que no sabía para qué lo estaba haciendo. Era muy jovencito, tenía 24 años y capaz lo que precisaba era alejarme para volver a escribir. Eso fue uno de los misterios que me atrae por qué dejé de escribir y la relación que tengo ahora. Dejé de escribir 10 años. De leer reduje.

Su estilo de trabajo

Me empezaron a pasar cosas donde arranca este libro, en Nueva York, que parecían ficción. De chico no ves tu vida como una trama, pero luego miras para atrás y ves algo.

Uno se plantea como escritor y como personaje. Empezas a ocupar y dirigir tu propia historia. Corres el peligro de caer en una inautenticidad. Quizá esa es la línea delgada que uno transita. Yo desde siempre tuve una percepción de ser el héroe de mi propia historia. Al momento de asumirlo es un riesgo que vale la pena tomar.

Influencias y proceso de escritura

Siempre para cada libro es distinto. Hay alguna escena y algún recuerdo que recurre como si fuera una imagen y eso lo empiezo a desarrollar y genero una especie de magma y en algún momento empieza a perfilarse el orden y sé para dónde voy.

El personaje es un hombre que está juntado a una mujer, tiene dos hijas y hace 10 años que no escribe. Una editora de una editorial grande le pide que escriba un libro sobre espiritualidad y el personaje que de alguna manera me representa se queda pensando qué es eso. Qué es lo que constituye a un libro como espiritual.

Levrero de a poco tiene un lugar que merece en la literatura uruguaya. Para nosotros ya era un objeto de culto. Él ha apuntado un poco a eso también. Sabía que lo que él escribía iba a ser mejor recibido luego de muerte. Yo lo adoro a Levrero. Lo que sucede es que los pensamientos corresponden a una época que yo sentía esas cosas. Cuando me encontré con mi ídolo cara a cara me desencadenó una serie de sentimientos agresivos que los puse en ese libro.

Industria en Uruguay

No creo que sea una de las tentaciones principales la de generar un bestseller. Creo que va por otro lado. Capaz que estamos librados de eso y hasta sea positivo.