Alemania: Angela Merkel decidió el cierre casi total de la vida pública antes de Navidad

La canciller alemana junto con el gobierno federal y los estados pactaron este domingo un endurecimiento de las medidas contra la pandemia en un nuevo intento de frenar los contagios que no dejan de crecer.

Los comercios, salvo los imprescindibles, cerrarán a partir del miércoles. Las escuelas adelantarán las vacaciones navideñas en principio a mitad de semana y pospondrán su regreso hasta el 10 de enero. No se venderá alcohol en la calle y se restringirán los contactos, también en Año Nuevo. Las medidas vigentes desde hace seis semanas no han logrado detener la propagación del virus, que ha vuelto a marcar máximos de contagios y muertes en los últimos días.

“Las medidas vigentes desde el 2 de noviembre no han sido suficientes, desde hace unos días vemos cómo han crecido los contagios de forma exponencial […] hay una necesidad urgente de actuar”, estimó la canciller alemana, Angela Merkel, ante la prensa reiteró que el objetivo es que no colapse el sistema sanitario y que se puedan volver a rastrear los contactos. Para eso, recordó la canciller, la incidencia tiene que ser inferior a 50 casos por cada 100.000 habitantes en siete días. Esa cifra está muy lejos de la incidencia actual de 169,1. Alemania logró superar con relativo éxito la primera ola, pero esta segunda está golpeando con fuerza a la primera economía europea.

Los contagios en las últimas 24 horas se elevan a 20.200 y la de muertos a 321, según los datos del instituto Robert Koch (RKI). Se trata de una cifra inusualmente alta, sobre todo, para el fin de semana, cuando el recuento se ralentiza y las cifras suelen disminuir. Supone además, casi 2.500 contagios más que el domingo anterior. Desde el inicio de la epidemia, 21.787 personas han muerto, en un país de 83 millones de habitantes. Tras semanas de una estabilización al alza, los contagios han comenzado a crecer de nuevo.

A partir del miércoles, supermercados, farmacias, bancos y gasolineras permanecerán abiertos. El resto de comercios cerrarán. Se anima a las empresas a cerrar las instalaciones siempre que puedan establecer un periodo de vacaciones para los trabajadores o sea posible el teletrabajo. Los bares seguirán cerrados y los restaurantes también, salvo para vender comida a domicilio.

La cultura y el ocio también permanecerán cerradas. Se prohíbe además desde mitad de semana la venta de alcohol en espacios públicos, lo que supone el cierre de los puestos de vino caliente que han servido estos días de último refugio a quienes osaban darse cita en la calle, con temperaturas en torno a los cero grados. Quien burle la regulación, será multado. Se prohíben también los tradicionales fuegos artificiales de fin de año nuevo.

Un máximo de cinco personas, pertenecientes a un máximo de dos familias, y sin contar a los niños menores de 14 años, podrán reunirse. Entre el 24 y el 26 de diciembre podrán ampliarse las reuniones a cuatro familiares directos y se aconseja mantener una semana de restricción de los contactos entre cinco y siete días antes de las reuniones familiares. La excepción no será aplicable en Año Nuevo. Se podrán celebrar servicios religiosos en iglesias, mezquitas y sinagogas, pero siempre que se lleve mascarilla y se mantenga una distancia mínima de metro y medio.


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