Sobre fines de Julio ocurrió el pico de la lluvia de meteoros denominada Delta Acuáridas, el que fue observable en gran parte de la Tierra, incluyendo Uruguay.
Una lluvia de meteoros ocurre cuando la Tierra cruza la nube de polvo que dejó un cometa en su pasaje por las cercanías del Sol. Tal como ocurre en el cruce entre dos carreteras, el punto de corte se ubica en una posición específica; por tanto las lluvias de meteoros se dan en posiciones y fechas específicas de nuestra Tierra.
Las partículas de polvo ingresan a la atmósfera terrestre a muy alta velocidad (más de 36.000 km/h), colisionan con los átomos y moléculas del aire, calentándose. El material rocoso se transforma en gas y junto al gas atmosférico circundante adquieren brillo por fluorescencia, lo que permite que podamos ver la estela luminosa que deja en el cielo.
Si las partículas son de varias decenas de gramos o kilogramos, se producirá un meteoro más brillante que las estrellas visibles, quizás tan brillante como la Luna llena, al que llamamos un bólido.
Desde hace varios meses están en funcionamiento en el Observatorio Astronómico Los Molinos (OALM) y en el Observatorio Astronómico y Geofísico de Aiguá (OAGA) un par de cámaras de vigilancia “todo-cielo”. Mediante estas cámaras se puede tener en una sola imagen una fotografía de todo el cielo. Estas cámaras están operativas en el día, para detectar la presencia de nubes; y durante la noche, para la detección de bólidos, si el cielo está despejado.
Si bien en las noches de fines de Julio, durante el pico de actividad de las Delta Acuáridas, el cielo sobre estos Observatorios estuvo gran parte cubierto, se pudieron detectar algunos bólidos provenientes de las Delta Acuáridas. En la imagen que se adjunta se muestra uno de estos bólidos, detectado el 30 de Julio a las 6:24 AM, que alcanzó un brillo comparable a la Luna Llena.

