¿Centros de conservación o jaulas de espectáculo? El debate sobre la vigencia de los zoológicos en el siglo XXI

Estamos atravesando varios cambios culturales y el debate sobre los zoos se está dando en todo el mundo.

Los registros de las primeras colecciones de animales se remontan al antiguo Egipto. Pero los zoológicos como los conocemos comenzaron a funcionar en la época de la reina Victoria de Inglaterra, a fines del siglo 18 y principios del siglo 19.

En ese entonces la idea de zoológico estaba asociada a la colección de animales. Importaba tener mucha variedad y no las condiciones de los animales. Es recién a partir de la década de 1980 los zoológicos del mundo comenzaron a cambiar esta concepción victoriana.

Hubo cambios a nivel urbanístico y también a nivel científico. A nivel urbanístico ya no se habla de un espectáculo de jaulas, sino un espacio de comunión con la naturaleza.

Nueva York, Berlín, Barcelona y Buenos Aires, solo por nombrar un puñado. Las grandes ciudades del mundo históricamente han tenido espacios entre el asfalto dedicados a los animales silvestres y la vida natural.

Pero desde hace un tiempo a esta parte, lo que antes era un paseo típico de fin de semana, comenzó a ser cuestionado y tanto los urbanistas como los científicos lo pusieron contra las cuerdas.

"Hoy pasamos de la idea del zoológico al bioparque o del parque eco, eso ya no es un zoo, es un primer cambio", explicó el arquitecto y urbanista Diego Capandeguy, que trabajó en varios proyectos internacionales vinculados a reservas naturales.

Capandeguy explicó que hoy debaten dos escuelas, una que dice que los zoológicos deberían ser una especie de parques jurásicos controlados y por otro lado los que plantean que no, que el vínculo con la naturaleza en las ciudades debería ser sin fauna silvestre.

Aun así, Capandeguy dice que una cosa es segura:"Ya no podés pensar los zoológicos como los veían nuestros abuelos, que iban las familias a caminar porque al final es un aburrimiento de la gran siete. Hoy todo el mundo le demanda cosas más intensas al espacio público".

El especialista agregó que los espacios públicos en el mundo se van transformando según la sensibilidad y las costumbres de cada tiempo.

Hoy, la tendencia contemporánea apunta a que los parques zoológicos deberían pensarse como parques con distintos hábitats que componen un circuito moderno, adaptado y conectado a internet con aplicaciones y mapas virtuales.

"El zoológico como espacio con rejas y especies en régimen carcelario tiene a desaparecer. Eso no lo acepta la cultura contemporánea internacional", agregó Capandeguy.

¿Y qué hacer si un zoológico no puede reconvertirse? Capandeguy cree que el mejor final es convertirlos en parques urbanos con áreas adaptadas para la libre circulación de unas pocas especies, como aves.

"En todos los casos igual creo que lo importante es que son grandes parques o espacios que los humanos tenemos para compartir con otras especies. En ese sentido son espacios públicos maravillosos", expresó el urbanista.

Este es uno de los frentes que están abiertos vinculado a la vigencia o no de los zoológicos. Pero, ¿Qué pasa con la pata de conservación y de educación?

Existe la Asociación Mundial de Parques Zoológicos y Acuarios que establece que los zoológicos deben ser instituciones científicas serias y respetadas tanto por la comunidad científica como por la conciencia del público general. Hoy si no incluyen centros de investigación, no califican como un zoológico contemporáneo.

A pesar de los diferentes impulsos a favor de la liberación animal, los científicos reivindican el papel de los zoológicos como agentes de conservación y reservorios de genes.

La comunidad biológica y los expertos en conservación en todo el mundo coinciden en que los zoológicos evolucionaron.

Y no es casualidad, desde su consolidación en la década de 1980 como una disciplina independiente, la biología de la conservación viene abogando por zoológicos mejores e integrales.

¿Por qué no directamente eliminarlos? Porque a pesar de las voces opuestas que surgen siempre en temas vinculados a los animales, la ciencia todavía necesita de los zoológicos.

"Todos queremos un planeta mejor, pero a veces para conocer más de los animales y tener un rol educativo y de investigación los animales que están en cautiverio -porque hay una concepción de la época victoriana- han sido muy útiles y siguen siendo útiles para dar ese mensaje de conservación", opinó la Dra. Susana González, docente de  Pedeciba e investigadora en el departamento de biodiversidad genética del Clemente Estable.

En esta línea, González asegura que los zoológicos modernos deben cumplir un rol educativo en las nuevas generaciones. También asumir un papel principal en la formación de investigadores y veterinarios de animales silvestres.

Esto es clave, asegura la experta, porque los estudios que se hacen en la naturaleza suelen ser más exitosos si los investigadores cuentan con algún conocimiento previo y muchas veces ese conocimiento surge de los trabajos dentro zoológicos o bioparques.

En ese sentido, Uruguay está muy atrasado. Hace 35 años que la investigadora milita sin éxito por la creación de una Asociación Nacional de Zoológicos, una figura clave que existe en otros países y desde la cual los zoológicos de todo el país podrían acordar pautas de trabajo, investigación, sanidad y bienestar animal.

"Es importante la asociación de zoológicos en Uruguay que exista y que se pueda integrar a Latinoamérica y son cosas que no sé por qué motivo los uruguayos no les damos tanta importancia y nos va dejando atrás en el avance de conocimientos de la fauna silvestre", dijo González.

Finalmente, la especialsita remarcó uno de los motivos principales por los que hoy, los zoológicos son importantes para la comunidad científica: "También está el otro rol que es ser un banco de genes o un reservorio en caso que la especie se extinga en la naturaleza poder repoblar áreas. Es complejo, pero tenemos que empezar de alguna manera".

 


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