Contaminar el algoritmo: cómo usar los datos para quitarle poder a las grandes compañías

Hablamos varias veces sobre el poder que tienen los datos en la industria tecnológica. Son el combustible y “materia prima” de toda nuestra vida digital, y eso de traduce en poder, pero también en dinero.

Desde qué música te gusta, pasando por los hábitos de tu dieta, hasta llegar a tus preferencias sexuales, dirección y teléfono: internet lo sabe todo de cada uno de nosotros.

No es casualidad. Los usuarios venimos alimentando a ese monstruo desde hace décadas. Cada vez que nos conectamos a la web, dejamos un camino de migas que los gigantes tecnológicos pueden seguir para hacerse una idea más o menos afinada de quiénes somos. Y, claro, hacer mucho dinero con eso.

Es por eso que desde hace un tiempo a esta parte, diferentes colectivos de usuarios organizados en la Academia vienen estudiando las formas de escapar de las garras de las llamadas Big Tech.

Y si bien todavía no existe una solución al problema de los datos personales, un nuevo estudio divulgado por investigadores de la universidad Northwestern aventura algunas maneras con las que podamos, al menos, entreverar a ese algoritmo que cree saberlo todo de nosotros.

Concretamente, el informe propone tres formas para que las personas puedan contaminar el algoritmo.

La primera es con huelgas de datos. Esto, según un informe del MIT Technology Review, “implican ocultar o eliminar nuestros datos para que las empresas tecnológicas no puedan usarlos, por ejemplo, saliendo de una plataforma o instalando herramientas de privacidad”.

La segunda es contaminar los datos, o aportar datos sin sentido. Esto no es más que confundir al algoritmo con tus preferencias. Hacer búsquedas en Google de temas que no te interesen, seguir en redes sociales a personajes que te generan poca simpatía o hacer clic en anuncios que vayan apareciendo y sean de productos que en verdad no elegirías.

En tercer lugar, los especialistas recomiendan alimentar a la competencia. Esto no es más que darle datos al competidor de la plataforma contra la que queremos protestar para equilibrar un poco la balanza. Como por ejemplo subir menos fotos a Facebook y hacerlo en una plataforma más pequeña como Tumblr o Pinterest.

El documento destaca que estas pequeñas acciones individuales no podrán mover la aguja de poder en estas grandes empresas. Pero, ¿qué pasaría si millones de personas se coordinaran para contaminar los datos para los gigantes tecnológicos?

Tenemos algunos antecedentes, como lo que pasó con Whatsapp en enero cuando millones de personas migraron a otras aplicaciones de mensajes como Telegram cuando la compañía dijo que cambiarían las políticas de privacidad.

¿Cuántas personas deben sumarse a una huelga de datos para lograr dañar el algoritmo de una empresa? El MIT responde que “en una simulación que involucraba un algoritmo de recomendación de películas, por ejemplo, los investigadores encontraron que si el 30% de los usuarios se declaraba en huelga, podrían reducir la precisión del sistema en un 50%”.


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