El vanadio es un metal que es considerado el nuevo “oro verde” dentro de la industria metalúrgica y es visto con optimismo dentro del futuro de las energías renovables.
Durante siglos el vanadio forjó las espadas más resistentes de la historia. Las leyendas cuentan que todas las armas que contenían este particular metal dejaron su huella en enfrentamientos armados en varias partes del mundo.
Hoy, siglos después, cuando las espadas ya no son necesarias, el vanadio se abre paso como una solución ecológica en el mercado del recambio energético a nivel internacional y es probable que en los próximos años su producción y uso se despeguen.
¿Por qué? Porque “es un nuevo material de interés para las energías renovables, por sus peculiares propiedades químicas, que permiten fabricar baterías más eficientes para almacenar la energía de las instalaciones solares y eólicas”, detalla el portal especializado OpenMind.
Pero lo cierto es que el vanadio está en la industria desde hace ya un tiempo. De hecho, Henry Ford lo utilizó para la construcción del chasis de su famoso modelo T. Esto provocó que su uso se extendiera a otras aplicaciones, pero nunca con un objetivo sustentable. Hasta ahora.
En varias partes del mundo se está probando con mucho éxito su aplicación en baterías de almacenaje energético y los resultados no dejan de sorprender a los expertos.
A través de un complejo sistema de intercambio de iones, el vanadio permite fabricar baterías estables y duraderas pensadas para almacenar durante largos períodos la energía generada o por paneles solares o molinos de viento. Esto claramente es una ventaja para países donde el sol aparece poco y el viento no es constante por lo que el recambio energético es un proceso complejo. Esto representa una nueva oportunidad para estos países.
“Las baterías de vanadio permiten almacenar la energía electroquímica durante horas y suministrarla después dosificadamente en función de la demanda”, detalla OpenMind.
La solución tiene varias limitantes -como el gran tamaño de las baterías- y su costo. Si bien el vanadio no escasea, está muy disperso en el mundo por lo que extraerlo no es sencillo.
No obstante, las proyecciones señalan que para el 2027 las baterías de vanadio podrían representar el 18% del mercado y seguir aumentando de forma exponencial a lo largo de la década.
La revolución silenciosa del vanadio comenzó hace más o menos una década atrás en Hawái. Esta isla tenía un problema de abastecimiento energético entonces instaló paneles solares.
El problema que empezaron a tener es que se producía mucha energía en el momento menos oportuno, al mediodía, cuando el consumo es bajo. Entonces toda esa energía que generaban la empezaron a perder.
Buscaron alternativas para mantener almacenada esa energía y surgió la opción del vanadio, un metal que históricamente se utilizó para hacer armas blancas de lujo.
