La historia del Tetris, el videojuego soviético que recorrió el mundo

A pesar de su simpleza, nadie que empezaba a jugarlo podía parar de hacerlo, y el invento se propagó como un incendio forestal.

Los videojuegos más modernos utilizan todo tipo de trucos para mantener enganchados a sus jugadores. Experiencias inmersivas, efectos especiales millonarios e historias y universos sumamente elaborados.

Sin embargo, hace más de tres décadas, hubo un juego que lo cambió todo. Y su hechizo fue absolutamente minimalista; estamos hablando del Tetris.

El concepto del Tetris es muy sencillo: bloques de colores van cayendo y el jugador solo tiene que rotarlos y hacerlos encajar entre sí.

El videojuego tuvo su origen en los laboratorios de la Academia de Ciencia de la Unión Soviética. Allí, un investigador aburrido, Alexey Pajitnov, empezó a experimentar en una rudimentaria computadora. Su idea original era poder armar una especie de rompecabezas virtual. Pero rápidamente la idea fue evolucionando hasta el concepto original del Tetris.

A pesar de su simpleza, nadie que empezaba a jugarlo podía parar de hacerlo, y el invento se propagó como un incendio forestal, primero entre los conocidos del inventor y luego por toda la Unión Soviética, copiado de disco en disco.

La grieta de la Cortina de Hierro estaba en Hungría, que ya desarrollaba y exportaba software a occidente. Un empresario húngaro lo descubrió en 1986 y quiso comprarlo. Su creador aceptó. Entonces empezaron los problemas.

El ruido que el Tetris estaba empezando a hacer por fuera de los límites comunistas llamó la atención nada más ni nada menos que de Mijaíl Gorbachov, entonces presidente de la Unión Soviética.

Justo cuando el videojuego estaba por lanzarse a toda pompa en Reino Unido y California, el Kremlin intentó frenarlo asegurando que bajo las leyes del comunismo, la propiedad intelectual del Tetris le pertenecía al gobierno soviético.

Habiendo tanto dinero en juego, Occidente logró un acuerdo de último momento con la Unión Soviética y el juego logró llegar al resto de Europa y Estados Unidos.

En su primer año de lanzamiento el Tetris fue furor y vendió 100.000 copias solo en Estados Unidos. Posteriormente llegó a Japón y el entusiasmo alrededor del juego solo fue en aumento.

Precisamente a raíz de ese éxito, la tensión y la polémica entre Oriente y Occidente alrededor del videojuego no cedieron durante algunos años.

Con el paso del tiempo el Tetris se universalizó y, como todos los grandes clásicos, viajó por todas las generaciones manteniendo su vigencia aún en un campo de competencia feroz.