La razón por la que todos los mapas del mundo están distorsionados

El transcurso de la historia ha provocado que los mapas sean subjetivos y pueden ser manipulados por diversos objetivos.

Los mapas forman parte de la cultura humana desde hace siglos. Algunos de los más antiguos se remontan al siglo cuarto antes de la era moderna. Entonces no eran más que tablas de arcilla que los babilonios confeccionaron esquemáticamente para orientarse en sus territorios.

Los mapas evolucionaron junto con la civilización humana y se fueron volviendo más complejos y sofisticados, como sus creadores. Pasaron miles de años hasta que llegó la mitad del siglo XVI y con él el geógrafo, matemático y cartógrafo Gerardus Mercator.

Mercator necesitaba un mapa que le permitiera a los marineros orientarse con seguridad en el agua sin importar en qué punto ni en qué dirección estuviesen. “Fue así cuando en 1569 dio a conocer la proyección que lleva su nombre y con la que consiguió hacer algo revolucionario: logró que tanto en el papel como en la realidad, la línea recta entre dos puntos distintos del mapa resultara exactamente en el mismo ángulo al compararlo con el norte. Así con una brújula se podía ir con certeza a cualquier destino”, explica un informe de la BBC.

Su invento calzó perfecto para la navegación porque permitía trazar con exactitud las rutas a seguir. Pero tiene un problema clave y es que deforma las áreas. Es decir que las tierras que están más cercanas a los polos parezcan más grandes de lo que son, mientras que las tierras más cercanas al Ecuador se ven más pequeñas.

En un planisferio Mercator, la línea del Ecuador representa los 40.000 kilómetros de la circunferencia terrestre en el mismo espacio que los polos que en realidad son solamente un punto de la realidad, detalla un video ensayo publicado en Un mundo inmenso.

Según este informe, hay una forma muy concreta de visualizar las distorsiones de Mercator. El sitio web The true size of permite comparar áreas de distintos países y sacar algunas conclusiones. Por ejemplo, Rusia y Canadá son realmente los países más grandes del mundo, pero al acercarlos al Ecuador su tamaño toma otra perspectiva. Lo mismo sucede con Groenlandia, que a simple vista parece más grande que todo el continente africano, pero en realidad entra catorce veces ahí. Y miren qué pasa cuando acercamos Brasil al norte del océano Atlántico, su tamaño se magnifica.

En el sitio los países también se pueden mover en varias direcciones. Así es posible darse cuenta que la distancia que separa al norte del sur en Chile es la misma que separa a Canadá de Alemania. O que el tamaño de Colombia es superior al de Francia y Alemania juntos.

En el caso de Uruguay, la superficie del país es bastante superior a la de muchos países europeos aunque no lo parezca.

Se cree que las intenciones de Mercator solo apuntaban a una navegación más precisa, pero lo cierto es que su creación tiene implicancias geopolíticas hasta el día de hoy. En esta proyección los países europeos -que históricamente se consideraron a sí mismos como más desarrollados que los latinoamericanos, por ejemplo- están en el centro del mapa por lo que su superficie aparece ampliada. Este eurocentrismo fue lo que terminó de catapultar este tipo de mapas a la masividad y reafirmó algunas ideas geopolíticas que imperan hasta hoy.

A pesar de estas inexactitudes, la proyección de Mercator sigue siendo la más utilizada, al menos en el mundo occidental. Sin ir más lejos es la que utiliza Google Maps.

Esto demuestra que los mapas son subjetivos y hasta pueden ser manipulados con fines políticos, religiosos y culturales. Es que no existe una solución definitiva para la distorsión y debe elegirse la proyección según la necesidad de cada momento.

Existen varias alternativas a la proyección de Mercator. Pero todas tienen problemas para resolver, ya sea con el área de los continentes, las distancias, las superficies, las formas o los ángulos. Al menos ahora, cuando veas un mapa, vas a saber que no todo allí es lo que parece.

Y sino, siempre se puede recurrir al globo terráqueo.