Los logros del movimiento #MeToo en el mundo machista de los videojuegos

Si bien surgió dentro de la industria del cine, el concepto del #MeToo empezó a colarse en otras industrias.

¿El movimiento #metoo va a llegar finalmente a la industria de los videojuegos? Aunque no existe una certeza al respecto, el sector, acusado desde hace años de sexismo, se ve obligado a afrontar el problema de una vez por todas.

Durante mucho tiempo hubo, tanto por parte de los jugadores como de los estudios, “una falta de empatía respecto a algo que no ven como sistémico”, estima Isabelle Collet, profesora de la Universidad de Ginebra.

Más allá de las jugadoras o las creadoras de juegos, la cuestión de la representación de las mujeres en las creaciones sigue suscitando debate.

La evolución de la famosa heroína Lara Croft es una señal de esta lenta toma de conciencia. Al principio era demasiado hegemónica y vestía prendas cortas y en las últimas versiones aparece con un cuerpo más realista y se viste de una forma mucho más adecuada para partir a la aventura.

“Muchos juegos proponen representaciones sin estereotipos, pero algunos todavía están muy cargados de ellos. Y esto incluye sobre todo la hipersexualización de los cuerpos”, indica una investigadora francesa.

“Las mujeres son a menudo esbeltas y bien proporcionadas; los hombres tienen cuerpos más variados, aunque suelen ser jóvenes y atléticos. Al final encontramos una visión de los cuerpos transmitida por otros medios, como la publicidad, por ejemplo”, explica.

Esto, sin embargo, se está revisando. “Vemos emerger cada vez más personajes femeninos difíciles de derrotar”, subraya la experta.

El sector asegura haber tomado conciencia del problema de la representación de la mujer en los juegos y asegura que se esmera por subsanarlo.

En Francia, el Sindicato Nacional de Videojuegos asegura “trabajar en favor de una mayor diversidad en los equipos de producción, pero es un trabajo a largo plazo, que debe estar acompañado por las autoridades públicas”, especialmente para animar a las niñas a elegir la vía científica.

Muchos opinan que el sexismo en los videojuegos es un reflejo de un problema global de la sociedad, más que un tema específico de este universo.

“Se da en muchas comunidades que no necesariamente se señalan, como la medicina o el periodismo”, estima Isabelle Collet. “Es un ambiente que lo convierte en un buen chivo expiatorio, pero no es necesariamente peor que otros”, indica.

“Lo molesto -apunta otra experta- es que el sexismo puede ser más común en otros tipos de medios sin que se note necesariamente”.

 


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