Palinología forense: cómo el estudio del polen está ayudando a resolver crímenes

Los granos de polen son de los elementos más resistentes en la naturaleza, y esa propiedad es la que desarrolló lo que se conoce como botánica forense.

Austria, 1959. Un hombre desaparece en los alrededores de Viena. La búsqueda es incansable, pero la policía no logra encontrarlo y ni siquiera tiene pistas. Hasta que aparece un sospechoso. Le incautan unas botas manchadas de barro y las envían a un laboratorio para convertirlas en evidencia. Las botas caen en manos de un investigador del polen fósil. La muestra desprende polen reciente, pero también uno con más de veinte millones de años de antigüedad, de un árbol muy concreto, en una zona muy concreta de Austria. Y es ahí mismo donde terminan encontrando, enterrado, el cuerpo del desaparecido. Y caso cerrado. Todo gracias al polen.

La palinología es una disciplina dentro de la botánica que se dedica al estudio del polen y las esporas. Su objetivo es poder descifrar la historia de la vegetación del planeta y cómo las plantas se fueron transformando y adaptando a los cambios globales. Para así, de alguna manera, proyectar el impacto de cambios futuros.

Pero hay un uso bastante desconocido para la palinología y es el de la botánica forense.

“En el campo forense, la palinología sirve para generar información útil sobre las circunstancias en las que ocurrió un homicidio. Por ejemplo, cuánto tiempo lleva un cadáver en un lugar dado, si el cuerpo de la víctima fue transportado desde otro lugar y depositado intencionalmente en un escenario distinto y cuál es la relación entre un lugar u objeto determinado y el sospechoso, así como cuánto tiempo lleva el cuerpo sin vida", explicó una experta en entrevista con la BBC.

Al mismo tiempo, el polen y el resto de la vegetación pueden dar pistas a los investigadores sobre si la tierra de determinado lugar fue excavada para enterrar algo y, lo más interesante, en qué momento sucedió todo. El polen es, en pocas palabras, la huella dactilar de la vegetación y también su línea de tiempo. “El polen y las esporas pueden durar millones de años en las condiciones correctas, incluso sobre la superficie de la tierra y la vegetación”, detalla el medio británico. Es por eso que también se utiliza en estudios de arqueología.

Esta es la ventaja que este elemento tiene en el campo de la evidencia forense. Los especialistas aseguran que no desaparece con el tiempo y que inevitablemente queda impregnado en la ropa y los zapatos. Además, el polen y las esporas están presentes en casi cualquier lugar y durante todo el año.

En resumidas cuentas, la palinología forense se dedica a la reconstrucción de situaciones pasadas. Su trabajo consiste en ilustrar, como si fuese una fotografía, el contacto de las personas con el ambiente. El polen y las esporas pueden dar pistas que ni siquiera un estudio de ADN podría arrojar.

Es ciencia, no magia.


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