¿Por qué seguimos buscando rastros de vida en Marte?

Marte es el único lugar en todo el universo en el que la humanidad tiene posibilidades de hallar vida extraterrestre pasada.

“Marte es la prioridad de las exploraciones espaciales ya que sabemos que hace miles de millones de años era habitable”. Estas palabras pertenecen al presidente de la agencia espacial francesa, responsable de uno de los principales instrumentos de la misión “Marte 2020”, de la NASA que despegará a fin mes.

El planeta rojo está en la mira de los científicos desde 1976, cuando dos misiones de aterrizaje del programa estadounidense Viking suministraron por primera vez datos ‘in situ’ sobre su atmósfera y sobre el suelo, demostrando que no había vida en la superficie.

“Fue una decepción”, que ralentizó la exploración marciana durante 20 años. Pero finalmente a principios de los años 2000, el hallazgo de que en algún momento hubo agua líquida reavivó las pasiones y desde entonces cada misión aporta “cada vez más pruebas de que Marte no está tan muerto como se cree”.

Ahora, las nuevas misiones de exploración buscan avanzar en estas investigaciones sobre entorno desconocidos en el planeta. Una de ellas es el cráter Jezero, del que las misiones no tripuladas recogerán muestras para traerlas a la Tierra.

Esta cuenca de 45 km de diámetro es un terreno ideal para conservar el rastro de una vida pasada en la superficie: es rica en rocas sedimentarias y su relieve en forma de delta se atribuye a la desembocadura de un antiguo río.

“En efecto, hubo agua en Marte pero la cuestión es: ¿durante cuánto tiempo? Cuánto más largo sea ese periodo, más posibilidades habrá de que se creara alguna forma de vida”, aseguró un astrofísico a la agencia France Press.

La ciencia ignora cuánto tiempo fue necesario para que hubiera agua en la Tierra que permitiera la vida, ni cuándo apareció esta exactamente.

Por lo tanto, descifrar la historia de Marte supondría aclarar también la de la Tierra, así como comprender por qué la vida desapareció en Marte y perduró en la Tierra, pese a que ambos planetas reunían las mismas condiciones hace cuatro mil millones de años.

¿Y si nunca hubo vida? El análisis de muestras marcianas en la Tierra, esperado por los científicos desde hace años, será sin duda decisivo para determinar una respuesta.

“Si hay algo, lo sabremos a través de estas muestras”, resume uno de los líderes de la exploración.

Pero no antes de diez años, puesto que el regreso a la Tierra será una misión extremadamente compleja.


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