Uruguay avanza hacia la gestión de residuos electrónicos, pero aún queda un camino largo

Un informe de Facundo Macchi.

Uruguay no escapa a la realidad mundial: tenemos un problema importante en la gestión de residuos.

Desde heladeras, pasando por monitores, celulares, afeitadoras y hasta llegar a los paneles solares.

Estos residuos se los cataloga a nivel internacional bajos las siglas RAEE y se definen como cualquier dispositivo con enchufe, cable o batería. Todos ellos necesitan un tratamiento especial antes de llegar al punto final de disposición porque algunas piezas y componentes contienen elementos nocivos para la salud. Plomo, cadmio y mercurio son apenas algunos de los metales pesados que se encuentran en los aparatos que usamos todos los días.

Estados Unidos, China y países de la Unión Europa son los principales generadores de basura electrónica. Ahora bien, ¿qué pasa con Uruguay?

Teniendo en cuenta esta realidad es el que el gobierno se afilió a un plan regional que incluye a 13 países latinoamericanos que se comprometen a generar “soluciones a nivel nacional para la recepción segregada, almacenamiento y transporte hasta instalaciones para el desmantelamiento de los residuos electrónicos no funcionales para luego valorizarlos o finalmente descartarlos.

A su vez, el Ministerio de Ambiente anunció que a partir de ahora, Uruguay “promoverá acciones de economía circular como el reúso de los aparatos con fin social, la reparación de equipos y un mercado de equipos usados”.

El plan del gobierno es articular entre todos los actores vinculados  como importadores, fabricantes, la academia y la sociedad civil para que la ley de residuos sea efectiva.

De esta manera, Uruguay da sus primeros pasos hacia una economía un poco más verde.

 


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