Cecilia es venezolana, llegó este año a Uruguay y su talento con el violín la llevó a ser la primera mujer concertino de la Orquesta del Sodre

“En el Sodre somos de todos los colores, habemos de muchas nacionalidades”, dijo.

Cecilia Tuesta es la primera mujer concertino de la Orquesta Nacional del Sodre. Es venezolana y tiene 36 años. Emigró de su país principalmente por la violencia y llegó este mismo año a Uruguay. 

Su carrera en nuestro país fue meteórica. Y mediante una prueba llegó a ser la música con más responsabilidad después del director de la orquesta.

Nació en el pueblo de Cagua, estado de Aragua, donde viven unas 120.000 personas. Su padre, que es músico, la motivó para aprender a tocar, primero la flauta y luego el violín. 

“Mi corazón está en la música y no puedo hacer otra cosa que no sea eso. Con el violín siento que puedo hablar y que no necesito palabras, que puedo decirlo todo”, afirmó a Telemundo.

Su padre la inscribió en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, fundado en 1975, que ha sido un modelo replicado en varias partes del mundo, inclusive en Uruguay. 

Llegó a la Sinfónica Simón Bolívar, la principal orquesta de su país. Incluso trabajó con el prestigioso e influyente director Gustavo Dudamel, actualmente al frente de la Filarmónica de Los Ángeles. 

Como muchos de sus compatriotas, en determinado momento resolvió dejar Venezuela. “Tenía 30 años cuando tomé la decisión de emigrar. La situación en el país estaba bastante complicada y no daba para continuar allí: por lo económico y porque sufrí tres intentos de secuestro”, contó. 

Estuvo en Perú durante cinco años y llegó a ser concertino en la Filarmónica de Lima. Llegó a Uruguay este mismo año, porque su amigo Renny le recomendó la Ossodre. 

En enero hubo un llamado a audiciones y Cecilia ingresó a la orquesta. Luego se preparó para dar una prueba en octubre con la que se ganó el puesto de concertino. 

“Eso significa que eres la segunda persona con más responsabilidad en la orquesta después del director, eres el primer violín y te encargas de servir a la orquesta”, apuntó.

“En el Sodre somos de todos los colores, habemos de muchas nacionalidades”, dijo, y concluyó: “Toco por haber perdido un bebé en 2016, por haber tenido que separarme de mis papás, por las veces que la violencia no me permitió seguir en mi país, toco por esas cosas vividas. Eso me impulsa y me hace resiliente”.