Se estrenó “La libertad es una palabra grande” del director Guillermo Rocamora

Mirá la crítica de Carlos Dopico y la entrevista al director.

Pasó ya un lustro desde que durante el último año del gobierno de Mujica 6 ex presos en Guantánamo llegaron a nuestro país en calidad de refugiados. Algunos de ellos fueron frecuentes en el reporte mediático pero otros a penas interactuaron con los demás.

Ese fue el caso de Mohammed Motan, un palestino de 42 años que había estado preso y torturado durante 13, que llegó al Uruguay como única alternativa pero siempre soñó con regresar a su tierra natal.

Durante casi 4 años, Guillermo Rocamora (responsable antes de la comedia dramática Solo) siguió la cotidianeidad de Mohammed y entabló un vinculo estrecho para documentar.

“La libertad es una palabra grande” es una película centrada en la persona y su periplo de vida ante una segunda oportunidad. Un relato en primera persona sobre las dificultades de inserción social, la imposibilidad de trabajar.

El documental que se exhibiera en el marco del Doc Montevideo, no hurga en su pasado ni en el doloroso período de encierro infernal sino que parte de su libertad.

Es interesante como Rocamora sortea el impedimento de filmar y crea una opción estética conceptual. En la película no vemos el rostro de los interlocutores oficiales, pero sí los escuchamos hablar.

“La libertad es una palabra grande” aborda un tramo en la vida de este refugiado musulmán que no puede independizarse o ser autónomo de verdad pero habla de nosotros, de nuestra sociedad. Un largometraje que nos muestra e interroga permitiéndonos cambiar lo que no queremos aceptar.

Dura 1.10 y es apta para todo público.

 


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