"Cebolla" Rodríguez después del retiro: la roja que lo dejó fuera de un mundial, la camiseta de sus amores y el penal que no pateó contra Peñarol

Luego de ganar 27 títulos, decidió ponerle fin a su carrera; en diálogo con Telemundo, desde su chacra en Juan Lacaze, hace un repaso de todo lo que vivió -lo bueno y lo malo- en estos 20 años de carrera.

Luego de 20 años de carrera, Cristian "Cebolla" Rodríguez decidió ponerle punto final a su carrera como jugador de fútbol. Se despide, a los 37 años, después de levantar 27 trofeos: se proclamó campeón diez veces en Peñarol y otra decena de veces con Oporto, cuatro en Atlético de Madrid, una en el París Saint-Germain y una con la selección de Uruguay.

Debutó en 2002 con Peñarol y cumplió el sueño de niño, ese que tenía cuando "jugaba descalzo en cada esquina", dice en diálogo con Telemundo desde su chacra en Juan Lacaze (Colonia). No fue fácil y recuerda cada esfuerzo que debió hacer desde muy chico para llegar a ser jugador profesional.

Cuando llegó a Montevideo vivía en una pensión y no tenía teléfono para llamar a su familia cuando la extrañaba. "Teníamos que ir al kiosco y después de las diez de la noche no teníamos comunicación", rememora. “Era duro pero pudimos aguantar y, por suerte, conocí mucha gente. Estoy muy feliz de la carrera que hice", asegura.

Con 18 años y un título en su haber se fue a Europa en un pase polémico; del Mirasol al PSG sin escala. "No fue como uno siempre pensó", sostiene. "Me dolió mucho porque cuando uno no conoce a la persona y no sabe lo que siente, la gente opina", lamenta. Se quiso volver porque extrañaba pero supo que tenía que "apretar los dientes y seguir".

Diez años estuvo en el fútbol europeo: Benfica, Oporto, Atlético de Madrid, Parma, Gremio e Independiente. Conoció otras culturas, las hinchadas creyeron en él, dice, pero, sobre todo, puedo ayudar a su familia. "Nosotros venimos de familia muy humilde y pude lograr cosas para el futuro de mis hijas", destaca.

Un pasaje fugaz por Gremio de Porto Alegre para llegar a Argentina y lucir en su espalda la 10 de Independiente. Los hinchas querían resultados, él no estaba bien físicamente y sentía la presión de la gente que necesitaba ganar.  "Uno como jugador lo siente", admite.

Regreso a Peñarol

Volvió a Peñarol, en un momento que "80% de las personas" no quería su regreso por sus lesiones. Le dijeron hasta que iba a pisar el Aeropuerto de Carrasco y ya se iba a lastimar. "Cuando dejás de hacer goles y te lesionás pasás a ser un descarte. Eso es lo que tiene el fútbol", lamenta.

Pero bajó la cabeza y siguió. Llegó para ser campeón y cambiar la imagen de los aurinegros. Piensa y dice que solo le faltó ganar la Libertadores.

Peñarol frente a Atlético de Tucumán por la Copa Libertadores en abril de 2018. Crédito: Focouy

Pero está tranquilo porque sabe que en ese momento ayudó a "muchos muchachos" que recién se iniciaban: Darwin Núñez, Facundo Torres, Facundo Pellistri y Nahitan Nández. "Pudieron rendir en Peñarol y se pudieron ir. Me quedo tranquilo que a esos jugadores los acomodamos nosotros", expresa.

No quería irse pero le tocó dejar Peñarol. Lo hizo con una mezcla de tristeza y molestia. "Yo me quería quedar por los gastos pero uno lo tiene que aceptar porque Peñarol está por encima de cualquier jugador, cualquier dirigente. Me tuve que ir sin rencor", afirma.

Llegada a Plaza Colonia

Se toma el tiempo para tomar un mate y sigue con su llegada a Plaza Colonia, un cuadro que le devolvió "esa alegría que necesitaba porque venía pasando mal por los malos resultados". "Uno siendo referente tenía que poner el pecho. Y Plaza me dio esa oportunidad, esa familia, de poder jugar en un cuadro chico. Y la verdad que fue divino conocer a esos jugadores que viven el día a día, en un equipo chico que la pelean de verdad", cuenta.

"Tuve mi aporte de los goles en la hora después que te mandaran a dejar el fútbol personas que nunca pisaron una cancha", señala. "Salir campeón en Plaza es como hacerle sentir a la gente que me quería despedir, que me quería mandar a otro lugar de trabajo... Fue algo muy lindo", agrega.

Con el "Patablanca" le tocó jugar la final por el Campeonato Uruguayo contra Peñarol que se definió por penales. Cuando llegó al equipo dijo que patearía los penales pero con una excepción: contra el aurinegro no lo haría.

"Llegó el momento y estaba en la lista de penales, estaba último. No me llegó el momento pero lo iba a patear, porque corresponde. El entrenador me cuidó. (Eduardo) Espinel es un fenómeno, como es jugador de fútbol", narra.

"Me iba a doler hacerle un gol a Peñarol pero es parte del fútbol. Si te toca hacerlo tenés que hacerlo. Espinel con toda la tranquilidad me dijo: 'yo te puse último, ¿está bien?'", recuerda.

Selección

"Orgullo" es la palabra que utiliza para explicar lo que sintió al jugar en la selección. "Es lo más lindo que hay, hay todo un país atrás tuyo. Estando en selección uno tiene más puertas y una mejor vitrina. El sueño que uno siempre lo imaginó de chico", manifiesta.

Después de jugar las Eliminatorias, quedó fuera del Mundial de Sudáfrica 2010 por su expulsión en el partido contra Argentina en el Estadio Centenario. Hoy dice que "capaz" se arrepiente de haberle pegado a Gabriel Heinze una vez que terminó el partido. "Me toco una semana muy complicada que me hice un esguince de rodilla y Porto no me quería dejar ir", rememora.

Llegó a Uruguay directo al partido y parecía que no llegaba. El "Maestro" Tabárez decidió ponerlo en el segundo tiempo y pasó eso que, según él, le puede suceder "hasta el jugador más bueno". "Me fueron a buscar y fue un segundo, entré", sostiene.

Junto a Abel Hernández y Mathías Corujo en un entrenamiento de la selección previo al mundial de 2018. Crédito: Focouy

Confiesa que le molestó quedar afuera de la lista pero que con el tiempo aprendió. "Es una reacción, te sale natural cuando te vienen a pegar", explica.

Pero luego hubo revancha. "El primero más que nada en Brasil. Para mí en lo personal fue en el que mejor estuve y por cómo se dio. Venía esperando revancha del mundial, lo disfruté al máximo", asegura.

Retiro

Pensó en retirarse antes, cuando comenzó con las lesiones en Peñarol. Pero luego se arrepintió. "Esto no puede quedar así", se dijo así mismo. Plaza Colonia lo apoyó y lo llamó el primer día. Pero ahora sí, cuelga los botines, pero solo en el ámbito profesional.

Ya piensa en el campeonato de barrios de Juan Lacaze, jugará en Charrúa. También en los fútbol 5 y en los campeonatos +30. Pero también en disfrutar de sus hijas, de su familia y dedicarse al campo.