Laura Raffo analiza la situación de Pluna al cierre del año 2011. Los balances contables, reflejaban una escena crítica.
Los estados contables de PLUNA S.A. mostraban que la compañía estaba sufriendo pérdidas operativas y netas recurrentes, que se estaba aumentando el endeudamiento y que se estaba afectando la situación patrimonial. Estos estados contables, los últimos que se conocen, van del 1 de junio al 31 de diciembre del año pasado.
Los ingresos operativos del semestre fueron por U$S 85 millones, esto es por la venta de pasajes en su gran mayoría. Luego estuvo el costo de los vuelos que corresponde a combustibles, mantenimiento, seguros, tasas de aeropuerto y demás, que ascendió a U$S 71 millones. Hasta el momento, el resultado bruto comenzaba a dar magro pero positivo porque sobraban U$S 14 millones.
A esto luego, debe restársele los gastos de administración y ventas, que responden a lo que tiene que ver con los costos vinculados al personal y a la comercialización de los pasajes. Estos costos son de U$S 22 millones, por lo cual, se llega a unas pérdidas operativas de U$S 8 millones.
Pero acá no termina, ya que hay que trazar otra raya más, ya que la compañía tenía deudas, grandes, y había que pagar intereses de esas deudas. Cuando restamos los intereses pagados, que eran U$S 8 millones más, llegamos a las pérdidas netas que sufrió Pluna en este último semestre de 2011 y que alcanzaron a U$S 16 millones.
Estas pérdidas claramente afectaron la situación patrimonial de Pluna porque el balance entre activos y deudas no estaba cerrando como se debería. La empresa tenía activos corrientes por U$S 43 millones, activos no corrientes, que en su gran mayoría eran los trece aviones por U$S 323 millones y tenía deudas a corto y largo plazo, la mayoría de estas, vinculadas a la compra de aviones, activos por U$S 366 millones, deudas por U$S 393 millones, patrimonio negativo por U$S 27 millones.
